sábado, 19 de junio de 2010

El quema-orejas



Las mal llamadas medicinas alternativas, todo eso que nos venden constantemente como si del bálsamo de Fierabrás se tratara, vamos, homeopatías y demás tontologías, al no estar sujetas más que a la experiencia personal de cada uno como evidencia, adquiere en ocasiones tintes surrealistas.

Derivando de las tonterías reflexológicas y demás, podemos ir a Zafra, en Badajoz, y toparnos con el insgine Quemaorejas. O quema-orejas. Un chorizo, vamos.

El quemaorejas es un señor que nada sabe ni se espera que aprenda. Pero, asegura, y así lo atestiguan sus pacientes - los más dúctiles, es de suponer - que cura el lumbago y ciática. Vamos, este señor asegura que, cauterizándote (auriculoterapia, nada menos) la oreja te quita los dolores de espalda. Es decir, que este señor te cura la inflamación del nervio ciático quemándote la oreja. Es como si viene alguien a mi casa, me dice que le duele la cabeza y le doy una patada en los cojones. Muy probablemente eliminaré, aunque sólo sea momentáneamente, el dolor de cabeza.

En algunos foros de la red, he encontrado testimonios irrefutables de la eficacia de la terapia quemaorejas, como por ejemplo:

Hace unos diez años que estuve en Zafra para que me quemaran la oreja, ni que decir tiene que fué todo un éxito, veía entrar a la gente encorbada (sic) y salían mas rectos que una vara, me tocó el turno a mi... mientras te queman se pasa algo mal, pero nunca mas tuve ese dolor, aunque si me dijo el practicante que estaría 10 años sin inflamación del nervio ciático, me quedan dos años... y si vuelve esa enfermedad, no me lo pienso dos veces, cojo el avión para Sevilla y un taxi hacia Zafra, ese hombre como decía una anciana que entró y salió delante mío en la consulta... "es mano santo"

Evidentemente, si alguien te quema la oreja nada menos que con un alfiler al rojo vivo, vas a salir recto como un legionario en un desfile.

El señor este de Zafra, al parecer es enfermero profesional. Es decir, no es médico, lo que no le impide, al menos según el siguiente testimonio que, por cierto, he encontrado en múltiples foros y páginas - ¿tal vez en busca de negociete? - sin variar una sola coma, comportarse como tal puesto que:

Le explicó [al paciente] que abandonara automáticamente todos los medicamentos, y que en dos dias estaría curado. Efectivamente así ocurrió, su mejoria fue notable, y todos sus dolores desaparecieron.
Y además:

sólo le quedó una pequeña heridita que se fué curando con cristalmina (recetada por él)

Así que un señor que no es médico, le dice a un paciente que abandone su tratamiento médico y receta medicamentos.

Lo que siempre me ha llamado la atención de estas cosas es que la gente, cuando se topa con la realidad de que la medicina, desgraciadamente, no lo cura todo, empieza a despotricar contra ella y busca terapias que, como la religión, sirven absolutamente para todo y son infalibles. Mano de santo, oiga

Por eso, cuando unos surfistas probablemente catadores de todo tipo de sustancias ilegales, inventan una cosa como la power-balance, más conocida como timopulsera, la gente se lo cree a pies juntillas. La timopulsera es una versión siglo XXI del quemaorejas. Menos dolorosa, pero igualmente inútil. Y no, que a tu primo le funcione no es una prueba de nada.

Si es ridícula la quemaorejoterapia, uno puede encontrar millones de sitios en los que, bajo un manto de pseudoecologismo y tonterías new-age, enmarañado de términos científicos para no caer en el ridículo, se nos ofrecen otras terapias infalibles no menos irrisorias: la cura tibetana del ajo, odontología holística, zumoterapia, fangoterapia, biodanza... en fin, la lista es casi inabarcable.

Todas estas tontoterapias no sirven para nada. Actúan como un placebo y sólo sobre personas muy crédulas o personas hartas de sufrir una enfermedad crónica, es decir, con personas desesperadas.

Pero a mi, la que más me gusta con diferencia, es la más real de todas: el lavado colónico. Ya que no cura nada, al menos sirve como metáfora: te la metemos por detrás, y tú tan contento:





Si alguno está tentado de aleccionarme sobre las maravillas de esta técnica, que vea lo inútil que es aquí.

domingo, 13 de junio de 2010

Las nada respetables creencias de Tom Cruise



Lafayette Ronald Hubbard, (1911-1986), fundador de la Iglesia de la Cienciología, nunca fue mucho más que un mediocre escritor de bolsilibros quizá demasiado listo. En la página de Scientology tienen colgada una biografía del sujeto repleta de hazañas en las que se nos insinúa que era perfecto. Era como John Wayne, Bruce Lee, Krishna, y Orzowei juntos. Era mejor que Chuck Norris y Jesucristo. No se menciona su escasa fortuna como literato,(escribió novelas pulp bajo seudónimos como Rene Lafayette, Tom Esterbrook, Kurt von Rachen, Captain B.A. Northrup, y Winchester Remington Colt) más bien se la falsea, y el texto alude contínuamente a lo extraordinario que era, y a lo mucho que viajó como marino - presunto teniente de la Marina estadounidense durante la II Guerra Mundial - por todo el planeta empapándose de todas las tonterías místicas orientales que tanto parecen impactar a la posmodernidad occidental.

Según la página de la Iglesia de la Cienciología, el corpus de todos el conocimiento que comprendre la religión de Scientology está contenido en más de cuarenta millones de palabras habladas y escritas acerca del tema todos ellas por L. Ronald Hubbard, fundador y fuente de Scientology.

Lo sorprendente es que la Iglesia de la Cienciología, en su página web, no dice prácticamente nada acerca de en qué consiste su religión. Tan sólo unas cuantas vaguedades y afirmaciones vacías que muy probablemente buscan el interés de los incautos y su posterior captación. Todo es deliberadamente ambiguo en la Cienciología, hasta Tom Cruise.

A nadie debería extrañarle que los propios cienciólogos no dejen que los que no lo somos conozcamos fácilmente sus doctrinas. Lo hacen para que no nos riamos de lo extraordinariamente ridículas que son.

Las religiones suelen presentar historias poco creíbles, como lo son el repugnante catálogo de atrocidades del Antiguo Testamento y la patética concepción divina de Jesús de Nazaret exenta de fornicio. Pero las religiones evolucionan, y las nuevas sobrepasan la locura de las antiguas, como es el caso de la Iglesia de la Cienciología - que no es iglesia, ni es ciencia, pero lo es y no lo es y es para todos como el budismo, para los jóvenes, para los payachos...- o la secta raeliana, son religiones preparadas comercialmente para las mentes menos lúcidas. Cuando la mayoría bienpensante habla del respeto que tenemos que tener para las creencias de los demás, imagino que también esperan respeto para las sectas destructivas como la que me ocupa.

Los cienciólogos creen que un extraterrestre llamado Xenu controlaba 76 planetas de la Confederación Galáctica superpoblados con 178 billones de personas cada uno hace 75 millones de años. Dentro de ese grupo de planetas, estaba la Tierra, que por aquellos entonces se llamaba Teegeeack. Para solucionar semejante despropósito, el bueno de Xenu, con la ayuda de pérfidos psiquiatras, llamó a los billones de personas - se ve que le sobraba tiempo - para hacerles una inspección de su patrimonio, pues en la Confederación Galáctica también hacienda eran todos. En lugar de eso, billones de personas recibieron inyecciones de alcohol y glycol mezclados para paralizarlos. Acto seguido, metieron a todos en naves espaciales exactamente iguales que los aviones DC8, los pusieron alrededor de los volcanes de la Tierra, y lanzaron bombas de hidrógeno encima. Esta es la razón por la que en el libro de estupidez pseudoreligiosa y autoayuda lamentable de Hubbard, Dianética, aparece un volcán en la portada.

La locura sigue. Xenu, para que las almas de las personas no volvieran para vengarse, se las llevó al cine. Literalmente. Y les puso películas en tres dimensiones. Con esas películas se convenció a las almas de que eran Dios, Jesucristo y todos y cada uno de los profetas. Así todos compartieron creencias falsas. Algunas almas encontraron cuerpos supervivientes y los habitaron, agarraron al cabrón de Xenu, se lo llevaron a una cima de algún planeta perdido de la Confederación Galáctica y allí lo encerraron dentro de un campo de fuerza como el de la Chica Invisible de Los 4 Fantásticos. Y desde allí nos vigila.

Ahora, los descendientes de aquellas almas tenemos creencias estúpidas en Jesucristo , Mahoma y otros falsos profetas (no como el verdadero profeta Hubbard que era la hostia), y la única manera de dejar de tenerlas y liberar nuestra alma es pagando mucho dinero... para eso está la Iglesia de la Cienciología, amiguete.

No olvidéis ser respetuosos con las creencias ajenas.


miércoles, 9 de junio de 2010

Intereconomía, recién llegada del siglo XII.



Cuando los católicos de pro intentan dárselas de serios y racionales, suelen caer en el mismo error que sus odiados enemigos ultras de otros bandos: pasar por su criba ideológica los hechos objetivos para retorcerlos y lograr que hasta parezca que tienen razón, siempre y cuando esa razón les sea explicada a los que ya piensan así.

AlbaDigital, publicación del grupo Intereconomía, en su guerra sin cuartel contra todo aquello que no sea cristiano, afirma en su web que todos los estudios científicos dicen que no sólo los factores biológicos influyen en la identidad sexual. A partir de ahí, a despotricar, manipular y valerse de dudosísimas fuentes para sustentar el delirio al que el grupo de humor involuntario Intereconomía nos tiene acostumbrados.

El psiquiatra Richard Fitzgibbons es una de esas fuentes. Este psiquiatra, que parece no haberse enterado en pleno siglo XXI de que la homosexualidad no es una enfermedad desde 1990, año en que la OMS la excluyó de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y otros Problemas de Salud, que nunca lo fue, y que sólo la religión que tantas chanzas les hace defecar y otras creencias igual de poco respetables son las culpables de que los homosexuales sean perseguidos, humillados, asesinados y apaleados.

El Doctor Frankenstein Fitzgibbons afirma que existen varios factores causantes de la homosexualidad:

1- La soledad y la tristeza.

2- Profundos sentimientos de ser inadecuado y la falta de autoaceptación.

3- La desconfianza y el miedo

4- El narcicismo

5- El excesivo sentido de responsabilidad

6- El maltrato sexual en la niñez

7- El enfado excesivo.

Este pequeño catálogo de pasiones y conflictos humanos puede convertir en homosexual a prácticamente toda la población mundial, aunque el ultracatólico Doctor no parece darse cuenta de ello. Si me tengo que tomar en serio, por ejemplo, el punto 7, tengo que pensar que todos y cada uno de los jefes que he conocido son homosexuales. Tampoco parece notar este señor que el punto dos no es una causa de la homosexualidad, más bien es una consecuencia del rechazo que seguramente sienten muchos homosexuales en sus familias y entorno. Así con todos los puntos.

Otro médico homófobo del que se hacen eco los señoritos bienpensantes de Albadigital es Joseph Nicolosi, antiguo presidente de la National Association of Research and Therapy of Homosexuality, NARTH, homófoba asociación, que ha escrito con su santa esposa la Guía para padres para la prevención de la homosexualidad, infame documento que podemos ver en la página homófoba www.esposiblelaesperanza.com, lugar repugnante en el que se afirma que McDonald´s promueve la homosexualidad, que viene a ser como promover ser rubio o promover que la gente mida dos metros.

Con estos señores, no es de extrañar que Intereconomía lleve a colaboradores hijísimos de falangistas como Rafael García Serrano a su programa El gato al agua para que llame zorra repugnante, puerca y guarra a la consejera de Salud de Cataluña por poner en marcha una campaña de educación sexual. La que el falangista jamás tuvo, y se nota. Se nota que está mal follado, vamos.