miércoles, 21 de julio de 2010

Cienciología, legal y dañina


Lafayette Ronald Hubbard, (1911-1986), más conocido fundador de la Iglesia de la Cienciología, nunca fue mucho más que un vulgar escritor de bolsilibros quizá demasiado despabilado. En la página de Scientology tienen colgada una biografía del sujeto repleta de hazañas en las que se nos insinúa que era perfecto. Era como John Wayne, Bruce Lee, Krishna, y Orzowei juntos. No se menciona su escasa fortuna como escritor, (escribió novelas pulp bajo seudónimos como Rene Lafayette, Tom Esterbrook, Kurt von Rachen, Captain B.A. Northrup, y Winchester Remington Colt, originalísimo era) más bien se la falsea, y el texto alude contínuamente a lo extraordinario que era, y a lo mucho que viajó como marino - fue teniente de la Marina estadounidense durante la II Guerra Mundial - por todo el planeta empapándose de todas las tonterías místicas orientales que tanto parecen impactar a la posmodernidad occidental. Tampoco se menciona su estancia por dos años en una cárcel francesa, pero eso es una minucia, oye.

Según la página de la Iglesia de la Cienciología, El corpus de todos el conocimiento que comprendre la religión de Scientology está contenido en más de cuarenta millones de palabras habladas y escritas acerca del tema: todos ellas por L. Ronald Hubbard, fundador y fuente de Scientology.

Lo sorprendente es que la Iglesia de la Cienciología, en su página, no dice prácticamente nada acerca de en qué consiste su religión. Tan sólo unas cuantas vaguedades y afirmaciones vacías que muy probablemente buscan el interés de los incautos y su posterior captación. Todo es deliberadamente ambiguo en la Cienciología, hasta Tom Cruise.

Como todo lider sectario sabe, las personas más sencillas de captar son aquellas que pasan por una mala racha. Una de ellas, William Benitez, (el hortera de la izquierda) que allá por los años 60 estaba pasando unas bonitas vacaciones en la Prisión Estatal de Arizona, se encontró en la biblioteca de la cárcel el libro Dianética de L. Ron Hubbard, la Biblia de los cienciólogos. Benítez asegura que gracias a este libro, él y otros prisioneros pudieron dejar la heroína, y en mi barrio sin saberlo, lo que le llevó a fundar Narconon.

Benítez dice haber empezado a consumir heroína a los 13 años. Cuando descubrió Dianética cumplía su cuarta condena - de quince años a cadena perpétua, el fichaje - y antes de eso buscó ayuda para su drogadicción en Freud y Jung, que no le dieron resultado alguno lo cual era de esperar con semejantes lecturas. Aplicó las enseñanzas de Hubbard a un grupo de presos heroinómanos, y asegura que, a pesar de haber aplicado solo una pequeña parte de la terapia, siete de cada diez presos dejaron de drogarse. Es de suponer que los tres restantes eran inteligentes. Salió de la cárcel y se fue a Los Angeles a abrir la primera oficina de Narconon en 1966 con el beneplácito de Hubbard, con quien había mantenido correspondencia en prisión. Hoy, Narconon está presente en más de setenta países, entre ellos España.

El Centro Narconon Los Molinos, en Madrid, imparte el programa de desintoxicación Narconon. En su página web no se dice más que superficialmente en qué consiste el dichoso programa-milagro, y se da una explicación discutible de el por qué de la adicción. Según el no-programa, los consumidores de LSD y otras drogas cuando dejan de tomarlas, albergan en sus tejidos diminutas cantidades de las drogas consumidas que es lo que les hace volver a caer en la adicción. Esto lo descubrió Hubbard al darse cuenta de que algunos consumidores de LSD tiempo después de haber dejado de consumir volvían a tener comportamientos como si se acabaran de comer un tripi, algo que cualquier persona sin ansias de ser idolatrada llamaría esquizofrenia. Las drogas, también según Narconon, consumen las vitaminas del organismo. Toma. De ahí que en los cientos de lugares en internet que critican las terapias cienciólogas contra la drogadicción,afirman que las terapias consisten únicamente - aparte de anular por completo la voluntad del paciente - en atiborrar al sujeto con todo tipo de vitaminas y hacerles sudar mediante ejercicios físicos en una sauna, lo que al parecer es contraproducente y muy criticado por los verdaderos profesionales.

En España hay siete centros Narconon. En España, la Iglesia de la Cienciología está legalmente inscrita con el número de inscripción 134-SG/A en el Ministerio de Justicia como minoría religiosa con el nombre de Iglesia de Scientology España.

La libertad religiosa a veces puede confundirse con invulnerabilidad. Uno puede creer en lo que quiera, y una vez legalizado es inmune a la crítica o a la parodia, e incluso a la justicia. Por eso no es extraño que una religión pseudolaica totalmente hueca como la Cienciología esté inscrita como una tontería más no criticable, cuando existen fundadas sospechas de sus actuaciones rayanas en la delincuencia sectaria. Es criticar la nada de no ser porque la Iglesia de la Cienciología es una secta destructiva y las terapias captadoras de Narconon son muy peligrosas.

Pero es una religión y hay que respetarla. Aunque no sea ni mucho menos inocua.

(Nota: este post lo escribí antes de el de las creencias de Tom Cruise, y creo oportuno publicarlo no sólo porque me parece obsceno que el Ministerio de Justicia avale las prácticas sectarias y muy dañinas de la ridiculez destructiva en cuestión, sino porque un concejal de Cardiff, en Gales, John L. Dixon, ha sido denunciado ante el defensor del pueblo por criticar a la Iglesia de Scientology, motivo por el que se le abrirá expediente en su respectivo ayuntamiento.)


martes, 13 de julio de 2010

Henry Lee Lucas y Ottis Toole tampoco estuvieron allí



Henry Lee Lucas era el prototipo de white trash sureño. Con una infancia turbulenta repleta de malos tratos y pésimas condiciones alimentarias e higiénicas, todo parecía indicar que nunca llegaría a ser alguien medio normal. Hijo de una prostituta y un alcohólico sin piernas, desde niño sufrió todo tipo de vejaciones, incluyendo, al parecer, la obligación de observar como su madre desempeñaba el oficio más viejo del mundo con todo tipo de maleantes.

Es de sobra conocido el mito de Henry como asesino en serie por medio del cine o de mediocres libros como el del doctor Joel Norris, que aseguraba que parte de la culpa de que el cerebro de Henry no funcionara como es debido, se debía a el excesivo consumo de comida basura. Ahí es nada la ciencia del doctor. A lo que voy, a pesar de que Henry mató a su madre tras una discusión, y tal vez a varias personas más, su biografía está repleta más de leyenda que otra cosa. Ocurre con demasiada frecuencia con asesinos en serie.

En wikipedia, se asegura que Sus primeras experiencias sexuales, aproximadamente a los 13 años, fueron con animales: violaba ovejas y perros, y desde el primer momento relacionó el sexo con la muerte (al eyacular rajaba el cuello al animal). Esto podría ser significativo, si no fuera porque es probablemente falso. En la misma wikipedia, Peter Kurten, el vampiro de Düseldorff, al parecer también fue contratado como perrero donde experimentó el "placer" de torturar, violar y matar a perros abandonados y en la página www.kruela.ciberanika.com se asegura que lo que más le gustaba a Peter era apuñalar a los animales cuando estaba teniendo relaciones sexuales con ellos. En una ocasión se le ocurrió succionar la sangre del animal.

Demasiadas veces, las informaciones son confusas. Y otras veces, las informaciones son claramente manipuladoras y buscan el morbo fácil. Por eso Henry Lee Lucas es uno de los asesinos en serie más famosos del planeta. Pero, ¿era realmente así?

Muy probablemente, no. Henry Lee Lucas pasó por la cárcel después de matar a su madre, y después vagabundeó durante años por las carreteras del sur de Estados Unidos buscándose algo que le permitiera comer a diario. Robos propios de un chorizo de barrio y algunos trabajos basura fueron por lo general su sustento.

Cuando fue detenido por la denuncia de un sacerdote por tenencia de armas de fuego , confesó los asesinatos de Becky Powell, sobrina de su compañero de andanzas y amante Ottis Toole, y el de Kate Rich, una anciana para la que él y su novia Becky trabajaban y a la que cuidaban. Henry y Becky habían trabajado también para el sacerdote realizando chapuzas. Ante el asombro de los policías, Henry confesó también docenas de otros asesinatos de los que la policía no sospechaba. Ahí comenzó a rodar la bola de nieve.

Henry era un mentiroso compulsivo. Los policías que llevaron a cabo el interrogatorio, aseguraban que dio detalles sobre crímenes que sólo la policía podía conocer, si bien esto no fue más que una excusa policial para justificar una historia que años después fue totalmente desacreditada. Lucas llegó a confesar más de 900 asesinatos. Algunos creen que sólo cometió 360.

La mujer de los calcetines naranjas.

El cadáver de una mujer con calcetines naranjas fue el que llevó a un juez a condenar a Henry a la silla eléctrica. Y muy probablemente, no lo cometió. Apareció en una cuneta, despatarrada y exhibiendo sus famosos calcetines.

No se conoce la identidad de la mujer aún hoy. En el juicio, los rangers de Texas mostraron un video en el que Lucas confesaba como violó, asesinó y volvió a violar a la mujer. También se presentó una confesión escrita. Podría parecer contundente, pero no lo es. La defensa de Henry presentó el mismo video sin montar, y expusieron ante el jurado que el sheriff refrescaba la memoria del detenido cuando éste no parecía saber por lo que se le preguntaba. También demostraron que era esquizofrénico, que era deficiente mental, y que no era capaz de controlar sus actos, lo que lo llevaba a tener una bocaza a la que sólo había que pellizcar un poco para que confesara haber matado al mísmísimo Kennedy. El hecho es que no hay ni una sóla prueba de que Henry asesinara a la mujer de los calcetines naranjas.

Ottis Toole.

Ottis ,(a la derecha en la foto, en una reunión con su ex propiciada por las autoridades) era un chorizo al uso, amante de Henry y compañero de sus presuntas fechorías. Se vestía de mujer y se prostituía habitualmente. Su sobrina Becky, muerta a manos de Lucas, era menor de edad cuando empezó una relación sentimental con el archifamoso asesino. Cuando se enteró de la detención de éste, se entregó a la policía, confesando lo inconfesable.

En el colmo del despropósito policial, cuando Toole en la cárcel se puso a confesar, las autoridades arreglaron nada menos que una conversación telefónica entre ambos. En ella, Otis trata por todos los medios que Henry confiese su canibalismo, y entre uno y otro, van tejiendo la telaraña - ya sabes, ¿te acuerdas del asesinato de tal y pascual? , Oh, claro que me acuerdo, dime, no fue el día de... Si, precisamente ese día...- conversación que el propio Lucas propició mandándole una carta a su ex pidiéndole que le refrescara la memoria a fin de aclarar sus andanzas. El amor es así.

Henry superstar.

Cuando las autoridades de otros condados se enteraron de la existencia de Henry, no perdieron ni un minuto. En sus mesas se apilaban varios expedientes de asesinatos sin resolver, y con Henry tenían la posibilidad de resolverlos. Todos. Y si no era capaz el bueno de Henry de recordarlos, se le podía ayudar.

Acompañado de las autoridades, Henry era conducido a la escena de un crímen. Los policías interrogaban al sospechoso induciéndole a admitir lo que había hecho. La locura culminó con un plan de colaboración de diversas oficinas policiales con el único fin de esclarecer los crímenes de Henry y Otis.

Cada vez que tocaba confesión, Henry era agasajado con comilonas, tabaco, bebida... era la estrella. Por primera vez en toda su vida era el centro de algo. Salía en televisión. Era famoso. Sonreía a la cámara.

Aquello no olía bien. El periodista Hugh Aynesworth, quien había estudiado el caso del también famoso asesino Ted Bundy, comenzó a sospechar. Investigando, descubrió las múltiples incoherencias de las declaraciones de Henry. En algunos crímenes, había pruebas tangibles de que Henry ni tan siquiera estaba esos días en el estado en donde se cometieron. El día de la muerte de la mujer de los calcetines naranjas, Henry estaba en otro estado trabajando, y ese mismo día cobró un talón bancario a su nombre. Un fiscal se hizo eco y prosiguió con la investigación, encontrando incongruencias en la mayoría de sus declaraciones. La oficina del sheriff de Stonenburg, Florida, en donde fue detenido Henry por portar armas de fuego ilegalmente, se puso a temblar.

Henry confesó Aynesworth que se lo había inventado todo, y que sólo mató a su madre, a la anciana y a Becky, de quince años de edad.

Sectas satánicas.

El doctor Joel Norris es un mediocre especialista en asesinos en serie. Sus rocambolescas teorías acerca de que la alimentación poco saludable te puede llevar a matar a trescientas personas se pueden leer en la biografía que escribió sobre Lucas, publicada en España por Valdemar. Se entrevistó con él, y fue testigo de la transformación religiosa cristiana de Henry por medio de la bondad de una monja. Norris se tragó lo de la secta satánica pederasta.

Las leyendas urbanas sobre pederastia y satanismo forman parte del folclore fronterizo entre México y Estados Unidos. Henry y Otis afirmaron que ambos pasaban de un lado a otro de la frontera con un coche lleno de niños - a los que violaban con frecuencia - y que una vez allí los entregaban a señores poderosos que organizaban orgías y rituales satánicos con ellos. En el libro de Norris, Henry relata que la primera vez que comió carne humana fue en uno de estos rituales Cada vez que Lucas era entrevistado añadía más niños a la lista. Ni una sóla prueba que aportar, por supuesto.

El binomio pederastia-satanismo es algo muy común en el sur ultraconservador y cristiano estadounidense. En algunas páginas cristianas, he encontrado las ignorantes afirmaciones de que Alisteir Crowley era sacerdote satánico - falso - y que asesinó a 150 niños. Es de suponer que se los comió crudos. Pero nada de esto es cierto. Crowley sólo era un señor bajito que creía en un montón de supercherías ridículas, concretamente las supercherías teosóficas, y poco más. La Iglesia de Satán del fallecido Anton LaVey sólo era un club de libertinos con ganas de follar y rodearse de imaginería satánico-popera, un satanismo de opereta bastante ridículo, y más enfilado al hedonismo que a comer infantes. Pero eso no importa, la semilla está puesta y siempre volverá a surgir la sospecha. Pura leyenda urbana.

Si una organización supersecreta de multimillonarios hastiados de sí mismos decidiera secuestrar niños para pasar el rato, se me ocurre que los últimos a los que encargarían tan sórdido trabajo es a Henry Lee Lucas y a Ottis Toole. Supongo que buscarían gente con menos antecedentes, supongo que no buscarían esquizofrénicos ni pobres de solemnidad, supongo que buscarían gente que supiera leer, supongo que cualquier persona estaría mejor preparada para tal fin que estos dos retrasados mentales.

Henry no fue condenado más que por el asesinato de Becky, la anciana y el asesinato de la mujer de las medias naranjas, éste último sin pruebas. En espera de que se cumpliera el día de la ejecución, pasaba los días siendo un preso modélico. George W. Bush le cambió la pena de muerte por cadena perpétua. Falleció en 2001 de un ataque al corazón.

Ottis Toole falleció de cirrosis en 1996.

lunes, 5 de julio de 2010

Jack el destripador y Walter Sickert, los asesinos que nunca estuvieron allí



Pongamos que hay un asesino en serie rondando por mi barrio. Pongamos que la policía jamás da con él. Pongamos que conozco a un tipo muy raro de mi calle, del que apenas conozco su nombre y tengo una vaga idea de a qué se dedica. Pongamos que me pongo a investigar los crímenes del asesino en serie de mi barrio partiendo de la idea de demostrar que el tipo raro al que apenas conozco es el asesino.

Así, durante mi investigación, puedo encontrar indicios de su culpabilidad. Todo puede conducirme, en cierta manera, a él. Sólo tengo que hacer encajar las piezas.


La dama del crímen - siempre aborreceré estas palabras - Patricia Cornwell, hace unos años salió en todos y cada uno de los telediarios presentando un libro-ensayo-lo que sea en el que presuntamente demostraba que Jack el Destripador era el pintor impresionista Walter Richard Sickert. El libro, titulado pretenciosamente Retrato de un Asesino. Jack el Destripador - Caso Cerrado, aseguraba que el pintor cometió los tristemente famosos asesinatos de Whitechapel.

Para su investigación, Cornwell se gastó el oro y el moro en cuadros de Sickert, compró todo tipo de cuchillos usados en el siglo XIX en Inglaterra para intentar averiguar qué arma utilizó Jack. Dicen las malas lenguas que se cargó alguno de los cuadros para intentar extraer ADN del pintor. Contrató forenses grafólogos, extrajo muestras de ADN de las cartas - casi con total probabilidad falsas - que presuntamente el asesino envió a la prensa durante aquellos oscuros días de 1888... en fin, tiró la casa por la ventana para que todo encajara en su teoría. Y ahí se quedó.

Cuando a Patricia Cornwell le sueltan en la cara que existen pruebas de que Sickert estaba en Francia durante los acontecimientos de Londres, ella lo rechaza de plano, alegando que no son pruebas concluyentes. Pues más o menos como su teoría de el pene deforme de Sickert, señora, que comentaré más abajo. En fin, el caso es que Sickert mantuvo correspondencia con su familia durante su estancia en Francia, y eso es algo indiscutible al parecer. En última instancia, Cornwell y sus defensores esgrimen la delirante teoría de que Sickert podía perfectamente coger un barco, asesinar en Whitechapel y volver a Francia como si tal cosa. Así cinco asesinatos. Un poco cara la psicopatía, ¿no?.

El pene de Sickert en los ojos de la escritora

La escritora afirma que el pene de Sickert era deforme, lo que le impedía mantener relaciones sexuales, lo que le convirtió en un misógino asesino de prostitutas. El caso es que Sickert era bastante conocido por su agitada vida amorosa, y tenía hijos. Supongo que esto es un detalle menor, claro.

Cornwell, parte de una falacia lógica, pues asume como verdadero algo que intenta probar al mismo tiempo. La propia autora admite que no es muy científico que digamos.

Walter Sickert era un tipo excéntrico. En 1907 pintó el cuadro El Crimen de la ciudad de Camden, basado en el asesinato real de una prostituta. El cuadro también fue exhibido con el nombre de ¿Qué tenemos que hacer por el alquiler? (foto). Este es uno de los cuadros que sirven a Cornwell para ir entretejiendo su teoría.

El orígen de la teoría

Pero su teoría, por mucho que se empeñe, no es nueva. Stephen Knight, escritor británico, publicó el libro Jack the Ripper: The Final Solution en 1976. En este libro se afirma que Sickert estuvo involucrado en los crímenes, y por cierto, en este libro es también donde comienzan las famosas teorías conspirativas acerca de una trama masónica y monárquica. Pruebas de ello, ninguna, sólo conjeturas. La novela gráfica From Hell de Alan Moore se basa en el libro de Knight, y la película del mismo nombre protagonizada por Johnny Depp se basa en el cómic. El film Asesinato por decreto, con Christopher Plummer y James Mason, utiliza a Sherlock Holmes para resolver los crímenes usando la misma trama conspirativa basada en el libro de Knight.

La sospecha

Es muy fácil enmarranar la vida de un tipo excéntrico, sobretodo si es un pintor bohemio que gustaba de pintar prostitutas y cabareteras y recrear lo sórdido en sus lienzos. Vale que Sickert era un tipo al parecer muy dado al exceso y a dar la nota en sociedad, pero ser excesivo no es delito.

Sickert aseguraba, cada vez que tenía oportunidad, que alquiló una habitación en la que los caseros aseguraban que un estudiante de veterinaria un poco loco había sido descubierto por sus padres como el auténtico Jack el destripador, motivo por el que se lo llevaron de allí. Tiempo después, un tal Joseph Gorman, que aseguraba ser el hijo ilegítimo de Sickert, suministro una información al escritor Stephen Knight, información que años más tarde admitió haberse inventado, y el resto es historia.

No hay pruebas consistentes que avalen de ninguna manera las teorías de Cornwell, esa es la verdad.
Así suelen empezar las teorías conspiranoicas. Alguien suelta un bulo que se desplaza por el tiempo y se va deformando como el juego infantil del teléfono estropeado. Al final, la historia es totalmente irreconocible, pero ya es demasiado tarde para pararla. Después de todo esto, algunas mentes lúcidas sospechan que los asesinatos de Whitechapel no fueron la obra de un sólo asesino, y sí quizá el primer copycat del que se tiene noticia, alimentado o tal vez creado por los muy sensacionalistas medios ingleses, que intuyeron no sin acierto que si daban bombo y platillo a los crímenes, podrían incrementar sus tiradas para llegar a quienes normalmente no leían la prensa: los pobres inmundos y abandonados a su suerte de Whitechapel y las putas baratas atemorizadas por la figura casi mitológica de Jack el destripador. En aquel reverso de la Inglaterra victoriana, muchas putas morían a manos de sus maridos, amantes o clientes. Sólo la especial virulencia de algunos crímenes hizo pensar en la figura de un asesino único y casi omnipresente. Existen demasiadas diferencias entre al menos tres de los cinco crímenes canónicos atribuídos a Jack, y el último de ellos, el de Mary Jane Kelly es bastante significativo a este respecto, pues fue cometido en una habitación en lugar de en la calle, y las heridas sólo coincidían con las del asesinato de Catherine Eddowes, el penúltimo de los atribuidos a Jack.

Pero eso cuéntaselo a la gente. Mi vecino raro tendría todas las papeletas para acabar en la cárcel mientras un señor perfectamente normal mata a su mujer a palos en cualquier esquina. Pero eso no queda tan bien en una película.

sábado, 3 de julio de 2010

Rafapal y la conspiración gay



Rafapal, principal divulgador de las estupideces más delirantes en forma de conspiraciones inexistentes y fascismo soterrado - aunque él no parece verse a sí mismo como tal - además de practicar un antisemitismo nauseabundo, y de ser el principal difusor de las chuminadas de David Icke, es un repugnante homófobo.

Las pruebas en su página, entre enlaces a Zeitgeist y a la página del misteriólogo Manuel Carballal, habitual del programa radiofónico La rosa de los vientos. Según Rafapal, al que pasaré a llamar a partir de ahora Garrafapal por su evidente estado alterado de conciencia, los ingenieros sociales están perpetrando una progresiva homosexualización de la sociedad. El año pasado, Garrafa visitó Madrid durante la celebración de el Dia del Orgullo Gay para infiltrarse en la manifestación sin dar la cara - para eso es un vulgar cobarde - y aportar su granito de arena con un cartel en el que se podía leer Contra la violencia de género, homosexualización obligatoria. En su ridícula página, este seguidor del movimiento Zeitgeist y nazi acomplejado, cuenta esta anécdota muy orgulloso, y cómo una reportera travesti le pregunta por la pancarta, y éste le contesta desde el anonimato:

Dado el nivel de violencia entre los géneros, creemos que lo mejor es que se implante la homosexualización obligatoria de toda la población y se prohíban las relaciones sexuales entre hombre y mujer. Los niños sólo se deberían concebir en probetas y no mediante esa absurda y animal práctica del pene que entra en la vagina.

Hace un año de esto, y hoy lo exhibe con orgullo en su página. También se descarga con la sospecha de que la trágica muerte del ultracatólico, ultranacionalista y homófobo presidente de Polonia, Lech Kaczynsk, fue un montaje de los ingenieros sociales para eliminar a uno de los más fanáticos detractores del matrimonio gay. También afirma que la Fundación Rockefeller está detrás del lobby gay. Eso, y lo de los reptiles que nos gobiernan con forma humana.

No aporta ni una sola prueba que respalde sus locuras esquizoides, como es su costumbre. Tan sólo elucubraciones, tonterías, documentales malos y fascistoides y poco más. De hecho, se descarga con lo siguiente:

Como últimamente todo lo que pido se cumple, voy a decretar la liberación de los documentos oficiales que demuestran la creación gubernamental del movimiento gay, como por ejemplo, algún documento de la UE que pruebe las subvenciones a este movimiento.

Venga. Así que, si la UE subvenciona a alguna organización gay, es que el movimiento gay es fruto de una conspiración gubernamental. Pues no. Eso sólo demostraría que se subvenciona las actividades de unas personas que buscan justicia y derechos humanos para quienes han sufrido todo tipo de vejaciones, asesinatos y persecuciones durante siglos y que desgraciadamente aún hoy son lapidados, encarcelados y ahorcados impunemente en muchas partes del planeta. ¿Demuestran las subvenciones al ganado vacuno por parte de la UE que el ganado vacuno es fruto de una conspiración contra el ganado ovino?

Bienvenidos al movimiento Zeitgeist. Bienvenidos al mundo del tipo que organizó la protesta contra el club Bilderberg en su última reunión en España.

Bienvenidos, amantes de lo oculto.

Por cierto, un ex-sectario de Garrafapal tiene su propio blog. Parece muy enfadado y decepcionado con él. El blog se llama RAFAPOLLAS EN LA BOCA.

Si, el delirio.

Nota: he habilitado la moderación de comentarios a fin de evitar imbéciles que hacen acusaciones infundadas y sin pruebas desde el anonimato, o que simplemente se meten aquí a insultar. A todos ellos: vuestra puta madre.