domingo, 29 de agosto de 2010

Los Illuminati y el Nuevo Orden Mundial.



Illuminati, u Orden de los Perfectibilistas o Iluminados de Baviera, fue una sociedad secreta secretísima fundada por Adam Weishaupt en 1776 (imagen a la izquierda). Fue disuelta en 1784... ¿disuelta?.

Pues si. Disuelta. Pero eso no importa a tarados tipo Garrafapal o seguidores de Zeitgeist. Hoy, unos cuantos mendrugos se han montado algún grupete al que han denominado Orden Illuminati porque mola mogollón, y sales en documentales chungos.

Los Illuminati originales - los únicos - tenían los siguientes propósitos a largo plazo:

* Abolición de la monarquía y de todo gobierno organizado según el Antiguo Régimen.

* Supresión de la propiedad privada de los medios de producción para individuos y sociedades, con la consecuente abolición de clases sociales.

* Abolición de los derechos de herencia en cualquier caso.

* Destrucción del concepto de patriotismo y nacionalismo y sustitución por un gobierno mundial y control internacional.

* Abolición del concepto de la familia tradicional y clásica.

* Prohibición de cualquier tipo de religión (sobre todo la destrucción de la Iglesia Católica Apostólica Romana) estableciendo un ateísmo oficial.

Bueno, pues el demonio mismo era el tal Weishaupt, como podemos ver. Era aquella una época en la que tipos así florecían por todas partes. Weishaupt, quitando ciertas locuras mesiánicas y magufas, no era muy distinto de sus contemporáneos franceses, los de 1789, ese atajo de sinvergüenzas que pedían igualdad y libertad sin pudor alguno.

Weishaupt ha pasado a la historia como un tipo bastante tocado del ala, debido a su fijación con la magia egipcia y tonterías por el estilo.

Hoy, existen pseudoórdenes Illuminati por todo el planeta, que no tienen absolutamente nada que ver con la original. El auge del conspiracionismo ideológico, tipo Zeitgeist, ha dado alas a muchos iluminados, que no Illuminati, como David Icke, que asegura no sólo que nos gobiernan reptiles extraterrestres, también asegura que nos gobiernan los Illuminatis de marras, aunque admite públicamente que él los llama así por llamarlos de alguna manera.

No importa, ya está dicho, así que hay conspiración.

En España, tenemos al menos una orden Illuminati. Gabriel López de Rojas (en la foto en su momento álgido como Illuminati, ríete de Christopher Lee o pídele unos callos a la madrileña ) aseguraba, si bien parece haber abandonado la secta con la que se hizo conocido, haber sido el gran maestre de la Orden. Ahora, tiene un blog en el que denuncia las locuras sectarias de este movimiento si bien parece haber caído en el otro extremo, en el del conspiracionismo, pero la Orden Illuminati - que no es la original, insisto - sigue funcionando y sus miembros autoerigiéndose como los herederos espirituales de Adam Weishaupt, que viene a ser como si yo monto un club asegurando que soy el legítimo heredero del Imperio Romano y que me debe ser devuelto. Y Julio César sin saberlo.

Estas sociedades secretas, que no son secretas ni quieren serlo, tienen en común la fijación por lo de siempre: Madame Blavatsky, la teosofía, el antisemitismo y el racismo. No tienen demasiado que ver con los Illuminati originales, pues toman su filosofía más de los teósofos que de los masones del siglo XVIII. La pregunta es si en realidad suponen un peligro.

No. Por más que busques, sólo encontrarás grupitos de alucinados con serios trastornos mentales que se reúnen en sectas - si, destructivas, pero sólo para los que tienen la desgracia de pertenecer a ellas - y nula influencia en la economía global. Pero eso no importa, pues como los vampiros, su poder estriba precisamente en que nadie cree en ellos. Nótese la ironía.

Garrafapal, el homófobo filonazi conspiracionista y misteriólogo que lo mismo ataca a los gays que a los científicos que a los sindicalistas que conspiran constantemente contra la humanidad, tiene un video en su web en la que un tipo asegura haber pertenecido a los Illuminati.

Este tipo tiene pinta de jugador de rol y fan del heavy metal. Cabe todo aquí, desde Alisteir Crowley - comodín de todo chiflado que se precie - hasta el mismo Gabriel López de Rojas. Es posible que estuviera metido en algún tinglado sectario, no voy a negarlo, pero desde luego, dista muy mucho de parecer un conspirador de esos de chistera y frac que fuman puros y meriendan niños cristianos en sus celebraciones judías. Más bien, parece un tipo al que le gusta el rollo Garrafapaliano y que está deseoso de contar cosas secretísimas que sólo él sabe. Tan secretas, que nadie, por más que el tipo vocifere sus delirios, le hace ni puto caso.

Pero ya se sabe, hay vampiros por doquier.

Cuando el movimiento Zeitgeist o Garrafapal hablan de los Illuminati que conspiran para dominar el mundo, es a éste tipo de gente a la que denuncian. Luego lo adornan con personajes conocidos que sí tienen poder político o económico sin aportar ni una sóla prueba consistente de su pertenencia a ningúna Orden de idiotas Illuminati. Deberían formar un club, y compartir locuras. Sería divertido.

Cuando Garrafapal habla de homosexualización de la sociedad al más puro estilo Intereconomía, habla del punto cuarto de los presuntos objetivos de los Illuminati originales. Así podría seguir con el resto de puntos, y sería un resúmen de la ideología del conspiracionista español. De locos, vamos.

Por cierto, en la web de Garrafapal, en un rinconcito, el pseudoperiodista asegura: Ya no me quedan más entradas para la conferencia de David Icke en Barcelona. Si consigo más, os lo diría (sic).

No es para menos. La conferencia en un teatro municipal de Barcelona, ocho horas nada menos de coñazo conspiranoico, cuesta el nada honesto precio de 55 euros del ala por aguantar todo tipo de mentiras, falsedades e insensateces. Ya sabía yo que conocer la verdad era caro. Carísimo.

En el fondo, el movimiento Zeitgeist es un negociazo y poco más. Pero hace ruido.