domingo, 24 de enero de 2010

La Vaca Sagrada


Si llego a ser una Santa – seguramente seré “la santa de la oscuridad”. Me ausentaré del Cielo para iluminar a los que estén en la oscuridad en la tierra.

Madre Teresa de Calcuta


La cita lo deja bien claro: Teresa de Calcuta - sin rima - era consciente de que tarde o temprano sería canonizada, y la cita destila cualquier cosa menos humildad en una persona tan presuntamente humilde. Aunque desde luego era una perfecta inconsciente - en el mejor de los casos - en cuestiones mas mundanas. Como por ejemplo, el sufrimiento.

La orden religiosa Las misioneras de la caridad, allá donde va, no permite el alivio de los dolores debido a que el sufrimiento de los pobres es bueno a los ojos de Dios. Quizá por eso, y después de acudir a Irlanda para oponerse activamente a las leyes del divorcio allá en 1995, no dudó en apoyar a su amiga multimillonaria Diana de Gales en su separación del príncipe Carlos, pues así iba a ser más feliz, de lo que se deduce que la Tere tenía dos varas de medir, una endeble para los ricos y una vara de avellano para los pobres. Claro que eso no quita para que ella tratara sus dolencias en los más caros y exclusivos hospitales de occidente, y fuera aliviada en sus dolores por los más brillantes anestesistas del planeta, haciendo suyo el dicho aquel de la caridad bien entendida empieza por uno mismo, y en el caso de ella, la caridad bien entendida empieza y termina por y para uno mismo. Para eso iba a ser santa, no te jode.

Pero no sólo se iba fuera para tratarse médicamente. Las enormes ganancias de la orden están depositadas en cuentas fuera de la India, país en el que la ley obliga a que las cuentas sean auditadas por el Estado. Las cuentas de la orden nunca han sido auditadas, ni tan siquiera cuando la madre Teresa aceptó más de un millón de dólares donados por un estafador de la entidad Lincoln Savings and Loans conociendo de sobra el origen turbio del dinero.

Los habitantes de Calcuta están un poco chinchados con la orden de marras, ya que da una imagen en parte equívoca de la ciudad. Si bien es cierto que existen grandes bolsas de pobreza, también lo es que Calcuta es una ciudad moderna y dinámica. A pesar de ello, a la orden de las misioneras de la caridad - originalísmo nombre, vive Dios - nunca se les ha pasado por la cabeza que una de las razones de la pobreza en la India es la irracional política demográfica que ellas mismas promulgan, oponiéndose a todo tipo de métodos anticonceptivos, y es que, amigos, la orden fundada por la Tere está casi a la derecha del Opus Dei.

Como muestra, un botón: la Madre Teresa apoyó activamente al dictador Haitiano Duvalier y a su familia, afirmando en una visita a la isla que los Duvalier amaban a los pobres. Tanto los amaban, que los torturaban y asesinaban para que no sufrieran. Tanto amor tenían que dar los Duvalier, que cuando el terremoto ha devastado la región, no había mucho que devastar salvo las vidas de los más pobres. En Haití, un ejemplo: para mantener el espíritu de sufrimiento tan bueno a los ojos de Dios y toda esa basura, las monjas reutilizaban las agujas hipodérmicas hasta que se quedaban romas, lo que convertía una simple inyección en un auténtico calvario. Algunos voluntarios se ofrecieron a traer nuevas agujas, pero la orden se negó rotundamente a ello, pues los designios de Dios son caprichosos, oye. En el otro extremo, apoyó al dictador comunista de Albania Enver Hoxha, un tipejo que haría quedar a Stalin como un vulgar matón de barrio.

La orden de la Madre Teresa, a la derecha de Dios mientras escribo, atrae a los pobres a los hogares para ayudarles a morir. No es que les den un garrotazo para que no sufran, no. Les dejan tirados y alargan su agonía, no sin antes intentar convencerles por todos los medios de que acepten el bautismo, pues ya se sabe que si te mueres no siendo católico vas al infierno, por muy pobre que seas.

Así, la Madre Teresa es como el mismísimo Jesucristo. Todo el mundo la admira: laicos, creyentes, la izquierda, la derecha, el centro, tu vecino, el mío. Beatificada y elevada a la categoría de mito, es, literalmente, una Vaca Sagrada.

Vaca Sagrada fue el nombre que en un principio iba a recibir un documental dirigido por Christopher Hitchens, pero que al final se llamó Hell’s Angel, a pesar de que la monja no sólo no tenía moto, sino que iba a pie por el mundo y se hacía ver descalza exhibiendo sus abominables juanetes, un truco publicitario que muchos hemos tenido el disgusto de ver. El autor de Dios no es bueno, desenmascara a la religiosa, lo que provocó una fuerte polémica en el Reino Unido.

Por estos lares, sólo he encontrado el documental en inglés. Tampoco el libro The Missionary Position: Mother Teresa in Theory and Practice, de Hitchens, ha sido publicado en España, pues, ya se sabe, la Madre Teresa es un icono intocable. Si se publicara, Pio Moa y su amigo creacionista Juan Manuel de Prada no tardarían en ponerse a soltar espuma por la boca. Posesión, lo llaman, y en gente tan pía. Ay, señor, señor.

En fin, que la orden sádica creada por la Madre Teresa, y la Madre Teresa misma, deberían dejar de ser intocables. A cada uno lo suyo.