sábado, 3 de abril de 2010

Mezquindad santurrona

Juan Manuel de Prada, que pasó de escribir algo llamado Coños, a recibir el premio Planeta y dejar de lado la lucidez que se le supone a un intelectual, perpetró una conferencia el 22 de marzo en el V Foro sobre Educación y Solidaridad que organiza la Gran Asociación de Beneficencia Nuestra Señora de los Desamparados - cojo aire ante tamaña pomposidad - , con el originalísimo título, acorde con la mentalidad de los asistentes de ¿Quo Vadis, España?

Juan Manuel de Prada tiene cara de preocupado, y es que le duele esta España llena de maricones, médicos abortistas, divorciados - como él mismo- divorciadas, bisexuales, chicas en tanga, tetas y culos, culos y tetas... en fin, Sodoma:

Lo que caracteriza nuestra época es la claudicación de los valores y la renuncia inconsciente de los principios basados en la fe, que nos ha llevado a que Occidente, y España de manera más rápida y virulenta, viva un proceso de autodestrucción.

Muy bonito, así que debemos suponer que quizá el modelo idóneo de sociedad esté en Irán, donde los principios basados en la fe siguen intactos y los desvíos de la misma pueden ocasionar la muerte del desviado. Por supuesto, en España ese deterioro es aún peor, con esos purulentos homosexuales que sueñan con sodomizar a medio país... Renunciar a principios basados en la fe, no lleva a la autodestrucción por mucho que De Prada se empeñe, de hecho, los países más atrasados en diferentes aspectos en el planeta, son o bien teocracias, o bien lugares como latinoamérica en los que la religión sigue siendo en buena medida intocable. En El cuento del antepasado, el biólogo Richard Dawkins afirma que es en los Estados más pobres de Estados Unidos donde triunfa la religión y la teoría del diseño inteligente, o creacionismo, teorías religiosas anticientíficas que afirman que el mundo no tiene más de 4000 años y a las que De Prada se siente espiritualmente unido. Dichos Estados están entre los más atrasados de todo el país en todos los aspectos. Algunos denominan a los defensores del creacionismo o diseño inteligente literalistas bíblicos.

Bien, pues el escritor y periodista, también se descuelga con la afirmación de que la religión cristiana ha contribuido a hacer avanzar a la humanidad, y que los Derechos Humanos son un concepto puramente cristiano, razonamiento que le lleva a decir que la ruptura con la fe es también una ruptura con el sentido profundo de los Derechos Humanos, que han dejado de ser un reconocimiento de la dignidad y se han convertido en concesiones graciosas que el poder nos otorga para satisfacer nuestros caprichos.

La falacia está servida, calentita. Resulta que como la Iglesia ha defendido los Derechos Humanos, (argumento muy discutible si pensamos, por ejemplo, en la forma de tratar a los homosexuales, quienes lo han pasado un poquito mal gracias a la defensa de los Derechos Humanos de los católicos y otras religiones igualmente estúpidas), y ahora esos Derechos Humanos se han hecho extensibles al resto de la Humanidad, pues eso no está bien, oye. Y resulta que las concesiones graciosas - obviamente, De Prada se dirige tácitamente a los derechos de los gays y lesbianas que tienen el caprichito de quererse y casarse - nos las otorga el poder para satisfacer nuestros caprichos. Alguien debería decirle al escritor que en realidad nadie ha otorgado nada a nadie, más bien lo que ha ocurrido es que hay gente que ha luchado por sus derechos durante siglos.

Sigue:

Las tiranías modernas son infinitamente más poderosas que las clásicas, porque en lugar de reprimir y censurar, permiten libremente la expresión de todos los pareceres, consiguiendo que la gente no tenga conciencia de estar sometida.

A mí me repugna profundamente el relativismo. Soy consciente de que hay cosas que son como son, y no porque alguien piense que la Tierra es rectangular va a dejar de ser redonda. y mucho menos voy a respetar su creencia en ello. Lo mismo vale para la religión católica. Pero, el pensamiento de De Prada se refiere, por supuesto, a permitir que otros que no piensan católicamente expresen su opinión. Y digo piensan católicamente, pues tipos que se declaran ateos como Jiménez Losantos tienen un pensamiento profundamente católico. No queda claro en esta afirmación si De Prada prefiere la censura o la libertad. Señor De Prada, igual que usted tiene el pleno derecho a defecar sus opiniones, yo tengo el derecho de rebatírlas y usted a mí o a cualquier otro. Pero eso sí, es estupendo que piense que sin censura, estamos sometidos. Con libertad, menos libertad... y eso de que las tiranías más terribles que hay en la actualidad son religiosas, parece que no está al alcance del escritor.

Sigue diciendo que los gobiernos han llevado a cabo un proceso de ingeniería social de destrucción, basado en romper a la familia, católica, por supuesto. De Prada, divorciado, es muy celoso a la hora de que se sepa su condición de pecador. Yo me enteré porque en un programa de radio, al escritor consumidor de LSD que eyacula hacia dentro Fernando Sánchez-Dragó se le escapó en una tertulia radiofónica. No digo que De Prada no tenga derecho a su intimidad, eso de meterse en la cama de los demás a ver lo que hacen es cosa exclusiva de religiosos y creyentes, pero esa actitud me lleva a pensar que igual no se tomó muy bien lo de su divorcio, y que, desde luego, se siente incómodo al saber que, ante sus fieles seguidores, ha cometido un pecado terrible.

Vamos, que Juan Manuel De Prada irá al infierno como Dios manda.