domingo, 11 de abril de 2010

Cómo interpretar correctamente un texto sagrado



Y combatid por la causa de Dios a aquellos que os combatan, pero no cometáis agresión -pues, ciertamente, Dios no ama a los agresores.


(Qur'an: Sura 2. La Vaca, 190)

Lo que viene a decir el versículo es que el musulmán debe combatir a quien combate al Islam. Es decir, viene a decir que yo soy un enemigo de Alá. También soy enemigo del resto de religiones... como dice Richard Dawkins, todo el mundo es ateo con respecto al resto de dioses, algunos de nosotros simplemente vamos un dios más allá.

Se habla mucho sobre si los integristas de uno u otro credo interpretan mal las sagradas escrituras correspondientes, y sobre que no todo el mundo que practica la religión islámica piensa en autoinmolarse en un puesto fronterizo. Eso es una obviedad, es la manía políticamente correcta de atribuir las cosas buenas que hacen los creyentes a lo bueno que pueda tener su fe, y atribuir las cosas malas a una interpretación errónea o extremadamente rigurosa de los textos. Es decir, sólo hay bondad en la religión.

Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que la II Guerra Mundial hizo que personas involucradas en ella sacaran lo mejor de sí mismos. Pero a nadie se le ocurriría decir que, por esa regla de tres, la guerra es algo bueno. Podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que el terremoto de Haití ha sacado lo mejor que se puede sacar de muchas personas solidarias, pero no podemos decir que un terremoto que ha provocado la muerte de miles de personas miserables es algo bueno. Pero la religión es otra cosa, la religión es sólo buena cuando es buena y no es religión cuando es mala.

Así, nos encontramos en todas partes con gentes que afirman que su forma de ver el cristianismo, el Islam, el judaísmo, el budismo o la superchería correspondiente al lugar de nacimiento, es la forma correcta de interpretarla. Pero a nadie se le escapa - a nadie con dos dedos de frente - que hace siglos a nadie se le ocurrió escribir un texto para que los que lo lean siglos después lo interpreteten como les salga de los cojones. Los textos dicen lo que quieren decir.

Combatid por la causa de Dios, eso es yihad. Y la yihad es lo que es, por mucho maquillaje que queramos darle. Y lo que viene a decir el texto es que se interprete cualquier crítica al Islam como una agresión, y como tal combatirla. Dios no ama a los agresores. Así, un musulmán no puede agredir a un infiel sin más: si no dices ni mú, te dejan tranquilo, si criticas prepárate. Eso es lo que extraigo del versículo.

Lo que quiero decir es que los religiosos sólo ejercen la violencia y asesinan en nombre de Dios cuando interpretan correctamente los textos sagrados.