lunes, 12 de abril de 2010

Mi mensaje de apoyo a Benedicto XVI



Cuando Joseph Ratzinger-Z, fuerte y veloz, era prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe (los artistas antes conocidos como la Santa Inquisición, y esto no es un chiste), en el año del señor de 1966, recibió dos cartas que no estaban perfumadas. Las cartas las escribió el Arzobispo de Milwakee, y en ellas hacía saber al futuro Papa que el socerdote Lawrence C. Murphy había abusado sexualmente de nada menos que 200 menores alumnos de una escuela para niños sordos de Wisconsin. Y Ratzinger-Z, que por aquel entonces no disfrutaba de infalibilidad ni línea directa con Dios, ignoró las cartas. Eso es encubrir un delito.

El tal Lawrence C. Murphy llevaba divirtiéndose con niños indefensos al menos desde 1950. Y hoy, cuando Richard Dawkins y Christopher Hitchens anuncian que van a intentar que el Reino Unido retenga al Papa en su próxima visita a aquellas tierras al más puro estilo Augusto Pinochet, para acusarle de crímenes contra la humanidad formalmente, los idiotas se multiplican.

El portal neonacionalcatólico HAZTEOIR.ORG, que lo mismo pide al Gobierno playas en las que sus hijos no tengan que ver indecentes cuerpos semidesnudos, que se oponen al aborto como si alguien les obligara a abortar, que multiplican los asistentes a sus manifestaciones como Jesucristo los panes y los peces, habla de persecución religiosa. No cabe ninguna duda de que si alguien sabe lo que es realizar una persecución, ya sea religiosa, étnica o ideológica, ese alguien tiene que ser un nacionalcatólico, si bien la competencia en este ámbito es muy dura.

HAZTEOIR, ha organizado una campaña para solidarizarse con el presunto delincuente Ratzinger-Z. En su página está el formulario, por si habéis perdido el sentido común. Como los de HAZTEOIR tienen dudas razonables sobre la capacidad intelectual de sus seguidores, ofrecen un mensaje estandard de apoyo, por si Dios no te ha concedido el don de la imaginación:

Su Santidad:

Le ruego que, frente a la campaña de insidias de la que está siendo objeto, acepte mi testimonio de apoyo personal y mi reconocimiento de la indispensable contribución histórica y actual de la Iglesia Católica a la integridad del ser humano.

Mientras escribo el post, 35196 personas han firmado un correo electrónico apoyando al presunto encubridor. ¿Es correcta la cantidad? Pues no, no lo es.

No lo es porque yo mismo he mandado el correo siguiendo las instrucciones que da la página. He dado un nombre falso y un correo electrónico que ya no uso. No te piden ningún tipo de acreditación, ni DNI, ni nada. Así que, ahora que son 35.197 personas las que han apoyado semejante memez, afirmo desde aquí que la propuesta de HAZTEOIR no tiene ninguna validez que no sea la de pelotear al Sumo Pontífice. Eso si, yo he modificado el texto:

Su Santidad:

Le ruego que, frente a las sospechas que buena parte de la población mundial tiene sobre la posibilidad de que usted ocultara conscientemente los abusos sexuales de algunos sacerdotes, tenga la amabilidad de llevar a todos ellos ante la Justicia voluntariamente y usted mismo acceder a los tribunales para demostrar su inocencia. Si no tiene nada que ocultar, no debe temer a la Justicia.

Los medios católicos están muy preocupados con la imagen que pueda quedarle al Papa después de todo el turbio asunto - asuntos - de los abusos sexuales, pero no tanto por la niñez desfigurada y monstruosa que algunos miembros de la Iglesia les han dejado en el recuerdo a las víctimas.

¿Da pena Ratzinger? ¿Hay que compadecerle? ¿O acaso tienen los de HAZTEOIR.ORG que organizar una campaña de apoyo a las víctimas de abusos sexuales, víctimas menores de edad de esos que tanto se les llena la boca cuando se habla de aborto?

Las campañas de apoyo, lo mismo las pueden firmar Peter Pan que Mickey Mouse. Cuando la campaña reúna muchos más correos electrónicos, saldrá en portada del medio que la organizó como un triunfo indiscutible sobre los repugnantes e inmorales ateos integristas No hay peor ciego que el que no quiere ver.