sábado, 17 de abril de 2010

Payasos del misterio



No es ningún secreto que los nazis eran bastante aficionados al esoterismo. La sociedad ocultista Thule tuvo mucho que ver con la fundación del Deutsche Arbeiterpartei (DAP), partido que más tarde pasaría a llamarse Nationalsozialistische Deutsche Arbeiterpartei (NSDAP) por la gracia de Adolf Hitler, o sea, el partido nacionalsocialista alemán. Heinrich Himmler, Rudolf Hess, Alfred Rosenberg y Julius Streicher eran sólo unos pocos de los idiotas ocultistas que pertenecieron a dicha sociedad.

Tanto Madame Blavatsky como, por ejemplo Aleister Crowley, mamarrachos esotéricos donde los haya, eran antisemitas, y no es de extrañar que el racismo nazi comenzara sus andanzas partiendo de las demenciales teorías en las que, por cierto, también se basa todo lo relacionado con la New Age. Movimientos sectarios como la teosofía sentaron buena parte de las ideas de la Sociedad Thule, cuestión que al parecer ningún místico New Age parece haber tenido en cuenta en su vida.

Isidro Juan Palacios fue redactor jefe de la revista misteriológica, conspiracionista y supercherística Más Allá de la ciencia. ¿Y quién era el tal Isidro Juan? Pues, ni más ni menos que el delegado de la sección madrileña de la organización nazi CEDADE (Círculo Español de Amigos de Europa). El hermano de Isidro, Jesús - no confundir con el crítico de cine y escritor del mismo nombre - fue el representante exterior de la organización, y en la actualidad escribe para Más allá de la ciencia, El Mundo y Próximo Milenio. Jesús ha escrito Franco, mi padre a medias con el cada día más demente historiador Stanley G. Payne, donde la hijísima Carmen Franco Polo habla largo y tendido sobre papuchi.

CEDADE se creó en Barcelona en 1966. De las cenizas de CEDADE surgió Democracia Nacional y el Movimiento Social Republicano, partidos ultraderechistas de esos que usan las palabras democracia y social para darse un halo de respetabilidad que no tienen cuando se calzan las Doc Martens y salen por ahí a patear negros y maricones. Miembros de la organización fundaron también, agárrate, la revista islamista neonazi Handshar. Para entrar a formar parte de CEDADE era necesario acreditar al menos tres generaciones arias, aunque es de suponer que no había que acreditar demasiada inteligencia. Los miembros de CEDADE, si bien respetaban a los nostálgicos franquistas, solían mirarlos con displicencia: lo suyo era el nazismo puro y duro, no esa ñoñería católica de Francisco Franco.

Otro muchacho bastante simpático es Ernesto Milá, ocultista y político neopagano, nacionalsocialista y lunático nacido en 1952, a quien el difunto Manuel Vázquez Montalbán tuvo la desagradable oportunidad de realizar una entrevista publicada en el libro Mis almuerzos con gente inquietante. Inició sus devaneos con la política de sueños de exterminio racial en el PENS (Partido Español Nacional Socialista). Después pasó al ultraderechista Fuerza Nueva del siniestro Blas Piñar (quien, por cierto, tuvo el honor de ser entrevistado recientemente en el canal de televisión Intereconomía, donde el amable conductor del programa le obsequió con la reproducción del Cara al Sol), de donde fue expulsado en 1977 debido a su radicalismo (!!!). En 1983 fue detenido cuando volvía de un peregrinaje por sudamérica con un bonito equipaje consistente en algunas ametralladoras. Estuvo envuelto en el intento de asalto a la sede de UCD en Barcelona durante una manifestación fascista. Al salir del trullo, (dos años) fundó la revista Disidencias. Ha pasado por diferentes partidos ultraidiotas, como Democracia Nacional y Europa 2000. Y también, como no podía ser de otra manera, ha colaborado con las revistas Año Cero, Más allá de la ciencia, Próximo milenio, Nueva Dimensión e Historia y Vida. Fue jefe de redacción de Saber Más, revistucha distribuida por el periódico El Mundo en su edición catalana en 1997, y de ahí pasó a Nuevos Horizontes, dirigida por el conocido magufo Sebastiá d'Arbó, que es director de cine mierdoso y creador de una de las primeras idioteces periodísticas misteriológicas españolas, Karma-7, y al que no hace mucho se pudo ver en algún programa de Íker Jiménez y su Santa esposa. Ernesto Milá ahora se hace llamar Ernest Milá, sin la o, y ha escrito el libro -redoble de tambores, señora- Hijos de la Teosofía, en el que escribe sobre lo bonitos que son el ocultismo y el esoterismo sin dejar de lado ciertos aspectos de la New Age, y sin dejarse olvidada, por supuesto, a Helena Blavatsky con sus delirios pseudofilosóficos.

De nada.