miércoles, 21 de julio de 2010

Cienciología, legal y dañina


Lafayette Ronald Hubbard, (1911-1986), más conocido fundador de la Iglesia de la Cienciología, nunca fue mucho más que un vulgar escritor de bolsilibros quizá demasiado despabilado. En la página de Scientology tienen colgada una biografía del sujeto repleta de hazañas en las que se nos insinúa que era perfecto. Era como John Wayne, Bruce Lee, Krishna, y Orzowei juntos. No se menciona su escasa fortuna como escritor, (escribió novelas pulp bajo seudónimos como Rene Lafayette, Tom Esterbrook, Kurt von Rachen, Captain B.A. Northrup, y Winchester Remington Colt, originalísimo era) más bien se la falsea, y el texto alude contínuamente a lo extraordinario que era, y a lo mucho que viajó como marino - fue teniente de la Marina estadounidense durante la II Guerra Mundial - por todo el planeta empapándose de todas las tonterías místicas orientales que tanto parecen impactar a la posmodernidad occidental. Tampoco se menciona su estancia por dos años en una cárcel francesa, pero eso es una minucia, oye.

Según la página de la Iglesia de la Cienciología, El corpus de todos el conocimiento que comprendre la religión de Scientology está contenido en más de cuarenta millones de palabras habladas y escritas acerca del tema: todos ellas por L. Ronald Hubbard, fundador y fuente de Scientology.

Lo sorprendente es que la Iglesia de la Cienciología, en su página, no dice prácticamente nada acerca de en qué consiste su religión. Tan sólo unas cuantas vaguedades y afirmaciones vacías que muy probablemente buscan el interés de los incautos y su posterior captación. Todo es deliberadamente ambiguo en la Cienciología, hasta Tom Cruise.

Como todo lider sectario sabe, las personas más sencillas de captar son aquellas que pasan por una mala racha. Una de ellas, William Benitez, (el hortera de la izquierda) que allá por los años 60 estaba pasando unas bonitas vacaciones en la Prisión Estatal de Arizona, se encontró en la biblioteca de la cárcel el libro Dianética de L. Ron Hubbard, la Biblia de los cienciólogos. Benítez asegura que gracias a este libro, él y otros prisioneros pudieron dejar la heroína, y en mi barrio sin saberlo, lo que le llevó a fundar Narconon.

Benítez dice haber empezado a consumir heroína a los 13 años. Cuando descubrió Dianética cumplía su cuarta condena - de quince años a cadena perpétua, el fichaje - y antes de eso buscó ayuda para su drogadicción en Freud y Jung, que no le dieron resultado alguno lo cual era de esperar con semejantes lecturas. Aplicó las enseñanzas de Hubbard a un grupo de presos heroinómanos, y asegura que, a pesar de haber aplicado solo una pequeña parte de la terapia, siete de cada diez presos dejaron de drogarse. Es de suponer que los tres restantes eran inteligentes. Salió de la cárcel y se fue a Los Angeles a abrir la primera oficina de Narconon en 1966 con el beneplácito de Hubbard, con quien había mantenido correspondencia en prisión. Hoy, Narconon está presente en más de setenta países, entre ellos España.

El Centro Narconon Los Molinos, en Madrid, imparte el programa de desintoxicación Narconon. En su página web no se dice más que superficialmente en qué consiste el dichoso programa-milagro, y se da una explicación discutible de el por qué de la adicción. Según el no-programa, los consumidores de LSD y otras drogas cuando dejan de tomarlas, albergan en sus tejidos diminutas cantidades de las drogas consumidas que es lo que les hace volver a caer en la adicción. Esto lo descubrió Hubbard al darse cuenta de que algunos consumidores de LSD tiempo después de haber dejado de consumir volvían a tener comportamientos como si se acabaran de comer un tripi, algo que cualquier persona sin ansias de ser idolatrada llamaría esquizofrenia. Las drogas, también según Narconon, consumen las vitaminas del organismo. Toma. De ahí que en los cientos de lugares en internet que critican las terapias cienciólogas contra la drogadicción,afirman que las terapias consisten únicamente - aparte de anular por completo la voluntad del paciente - en atiborrar al sujeto con todo tipo de vitaminas y hacerles sudar mediante ejercicios físicos en una sauna, lo que al parecer es contraproducente y muy criticado por los verdaderos profesionales.

En España hay siete centros Narconon. En España, la Iglesia de la Cienciología está legalmente inscrita con el número de inscripción 134-SG/A en el Ministerio de Justicia como minoría religiosa con el nombre de Iglesia de Scientology España.

La libertad religiosa a veces puede confundirse con invulnerabilidad. Uno puede creer en lo que quiera, y una vez legalizado es inmune a la crítica o a la parodia, e incluso a la justicia. Por eso no es extraño que una religión pseudolaica totalmente hueca como la Cienciología esté inscrita como una tontería más no criticable, cuando existen fundadas sospechas de sus actuaciones rayanas en la delincuencia sectaria. Es criticar la nada de no ser porque la Iglesia de la Cienciología es una secta destructiva y las terapias captadoras de Narconon son muy peligrosas.

Pero es una religión y hay que respetarla. Aunque no sea ni mucho menos inocua.

(Nota: este post lo escribí antes de el de las creencias de Tom Cruise, y creo oportuno publicarlo no sólo porque me parece obsceno que el Ministerio de Justicia avale las prácticas sectarias y muy dañinas de la ridiculez destructiva en cuestión, sino porque un concejal de Cardiff, en Gales, John L. Dixon, ha sido denunciado ante el defensor del pueblo por criticar a la Iglesia de Scientology, motivo por el que se le abrirá expediente en su respectivo ayuntamiento.)