sábado, 29 de enero de 2011

Rebelión homosexual y vuelta a las cavernas



El Stonewall Inn es un bar gay de Nueva York. El 28 de junio de 1969 se hizo mundialmente famoso por las espontáneas manifestaciones que los habituales del local protagonizaron como protesta por el acoso al que eran sometidos por las fuerzas de seguridad de la ciudad.

Las redadas en el local eran muy frecuentes. El Stonewall Inn era propiedad de la mafia neoyorquina en aquellos entonces, y era frecuentado por todo tipo de homosexuales, chaperos y personas sin techo. A pesar de que la mafia controlaba otros locales de Greenwich Village, el Stonewall Inn era el que más sufría el acoso por parte de las autoridades. ¿La razón? Era frecuentado por homosexuales.

Los gays de entonces solían reunirse en bares, pues no era fácil que fueran admitidos en locales nocturnos al uso.

A la 01:30 de la madrugada, dos policías uniformados entraron en el local. Con la presencia policial, los responsables del bar encendían las luces como aviso para que los chicos dejaran de bailar y de tocarse. Previamente, cuatro policías de paisano habían accedido al interior, que presumiblemente habrían dado el aviso a los uniformados. Aproximadamente 200 personas quedaron presa de la redada. Muchos intentaron huir por las ventanas de los lavabos, pero todos los accesos y salidas habían sido bloqueados por la policía, que pidieron a gritos que se pusieran en fila para ser identificados.

En estas redadas, agentes femeninas llevaban a los lavabos a los travestidos para comprobar su sexo tanteando sus genitales. Estas operaciones eran llevadas a cabo por el Escuadron de la Moral Pública. Pero aquella noche, no había mujeres que tantearan genitales, por lo que algunos hombres vestidos de mujer se negaron a ser sometidos a esa práctica. Lo normal, era que todos los travestidos acabaran detenidos. Terrible delito, sin duda.
Al comprobar que los travestidos se negaban a ser identificados, el resto de los presentes se negaron a mostrar su identificación.

Según algunos testigos, los policías sometieron a vejaciones y tocamientos a las lesbianas a las que intentaban identificar.

La policía decidió decomisar el alcohol que había en el local, arrestar a todos los que pudieran y poner en la calle al resto. Pero no había coches de policía suficientes para cargar el alcohol y a los detenidos, y una pequeña muchedumbre comenzó a agolparse en la puerta del local. La muchedumbre estaba formada mayoritariamente por homosexuales.

Una mujer detenida, fue golpeada con una porra una vez en el exterior por quejarse de que las esposas le apretaban demasiado las muñecas. Según la policía era una típica marimacho neoyorquina. La chica fue la primera en animar a la muchedumbre, pidiéndoles que hicieran algo. Un agente levantó a la mujer para introducirla en el coche policial, y se desató el caos.

La policía respondió con contundencia ante la avalancha que se les venía encima.
Dentro del local, cuyas ventanas los dueños habían tapado con tablas para evitar los ataques, la policía sacó las pistolas y amenazó con disparar a los allí presentes.

Los disturbios continuaron durante días. Esto provocó que surgieran a lo largo de todo occidente numerosísimos grupos de defensa de los derechos de gays y lesbianas.

En fin. Las revueltas de aquellos días, no eran sino el estallido de una situación insostenible. El Escuadron de la Moral Pública, que parecía entender que la moral pública podía ser impuesta a porrazos en el ámbito privado - en el Stonewall Inn la gente sabía a lo que iba - no era muy diferente de los diferentes grupos policiales existentes hoy en día en muchos países musulmanes. Los habituales del Stonewall Inn tenían, además, la mala suerte de pertenecer al grupo más pobre y mísero de entre los gays, lo que sin duda les convertía en un objetivo fácil.

Este fue el comienzo del Movimiento de liberación gay moderno. En 1970, muchos psiquiatras intentaban curar la homosexualidad mediante terapia electroconvulsiva, esto es, electroshock. Algunos activistas interrumpieron ese mismo año una reunión de la American Psychiatric Association (APA), en la que se exhibía una película que mostraba la terapia para la modificación de la conducta homosexual, al grito de torturadores. Algunos psiquiatras abandonaron el recinto, pero finalmente, los activistas pudieron reunirse con algunos de ellos y dialogar. En 1972, un psiquiatra dio una conferencia al respecto ante la APA oculto tras una máscara, pues su condición de gay unida a lo que pretendía declarar podría haber arruinado su carrera. Y dijo lo que muchos ya sabían: que la homosexualidad no es una enfermedad. En 1973, la APA votó por unanimidad retirar la homosexualidad del Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. La Organización Mundial de la Salud dejó de considerar la homosexualidad como una enfermedad en 1990, con vergonzante tardanza.

En algunos medios de la derecha intereconómica española, vengo leyendo de un tiempo a esta parte, que la homosexualidad sigue siendo una enfermedad, pero que lo que ocurre es que los psiquiatras fueron obligados mediante amenazas y presiones por parte de la comunidad gay para que dejara de ser considerada como tal. Alegan que los homosexuales usaron la violencia para conseguir sus objetivos.

La realidad, es que los homosexuales eran perseguidos, detenidos, humillados, apaleados, apartados y despreciados por la sociedad y por el Estado. También hubo disturbios cuando el congreso de Estados Unidos dijo que los negros podían votar. ¿Dirán los ultraderechistas españoles - aunque supongo que esto es un lugar común entre la ultraderecha religiosa mundial - que los negros son inferiores pero que lograron sus objetivos mediante la presión, el acoso y las actividades terroristas?

Los sitios como Hazteoir.org y demás satélites de la Iglesia Católica, no dudan en difamar a la comunidad homosexual cada vez que tienen oportunidad. En Estados Unidos, la homosexualidad no sólo era considerada una enfermedad: también era un delito, como en otros tiempos en España. ¿Qué es lo que quieren los satélites del pensamiento de Benedicto XVI? Es sencillo, quieren que los derechos de gays, lesbianas, bisexuales, transexuales y demás, pasen a la historia. Quieren poder decir que son enfermos, y que, como hace Aquilino Polaino, los homosexuales sean tratados con medicación que anule sus voluntades cuando no directamente con terapia electroconvulsiva. Quieren no tener que ver homosexuales. Quieren, en fin, que en España el colectivo deje de existir como tal, y que las personas que han cometido el terrible delito moral de ser como son, sean tratadas como en Afghanistán, Irán, Egipto, Arabia Saudí y otros países de religiones diferentes pero de ideología similar a la de los católicos más recalcitrantes.

No, no van a decir que es eso lo que quieren. Es que decir algunas de estas cosas es delito.

Ellos presionan, presionan.

Avisados quedáis. Esto es lo que los antiabortistas quieren.



-Trailer del documental Stonewall Uprising, sobre los disturbios.

- Mapa que señala los lugares en los que la homosexualidad está perseguida y penada, como desean los de Hazteoir.org.