lunes, 4 de abril de 2011

El perro santo

San Guinefort de Borgoña vivió en Francia en el siglo XIII.  Podría ser un santo medieval más, de esos de los que perfectamente podríamos pensar que jamás existieron y no son más que una leyenda, pero no por eso deja de ser sorprendente que la Iglesia católica canonice a un cánido.  Así, como suena.

Como hay precedentes, en 2002 no debería haber sorprendido a nadie que la Iglesia católica volviera a canonizar a un perro.