viernes, 16 de diciembre de 2011

Hasta siempre, Mr. Hitchens


Con 62 años, Christopher Hitchens ha fallecido, debido a una neumonía.  Sufría cáncer de esófago, y era consciente de que se estaba muriendo, a pesar de lo cual ha luchado hasta el final.  Cuando le diagnosticaron la enfermedad, dijo lo siguiente, que extraigo del blog Magonia:
  
Cuando a Hitchens le preguntaron por Dios después de que le diagnosticaran cáncer, se reafirmó en su ateísmo: “No se ha presentado aún una prueba o un argumento que pueda cambiar mi forma de pensar. Pero me gustan las sorpresas”.

Mientras escribo esto, no dejo de leer comentarios sobre él.  Muchos, de profunda admiración en un momento de tristeza para el movimiento ateo.  Y otros, los menos, eso sí, ataques que hacen que los perpetrados por Salvador Sostres en el periódico conspiracionista El Mundo a personas fallecidas en España que gozaban de popularidad entre la gente sean meras chiquilladas.  El principal ataque es contra sus posturas en la campaña de 2004 para la reelección de George W. Bush y sobre la invasión de Irak.

Estos ataques, sólo son insultos de personas que dejaron su pensamiento crítico a un lado en virtud de alguna ideología.

Yo jamás habría apoyado la reeleción de George W. Bush.  Ni la invasión de Irak.  Pero cuando leí sus razones, pude comprenderle, si bien no comparto ese aspecto concreto de sus ideas. De cualquier manera, estoy seguro de que Hitchens no habría dudado en ningún momento en acceder a un debate sobre ello, y lo habría hecho con su habitual inteligencia y sus arrolladores discursos, no con insultos infantiles.  De hecho, en Amor, pobreza y guerra, libro que recopila artículos y reportajes del autor, entre ellos los muy polémicos sobre el 11S y la invasión de Irak, podemos leer que estaba dispuesto a debatir con Michael Moore donde fuera sobre esta cuestión.  Imagino que ahora que Hitchens está muerto, Mr. Moore no podrá dar una respuesta afirmativa a la petición, si es que alguna vez pensó darla.

Creo que en el post de Magonia que Luis Alfonso Gámez dedica a la figura del escritor inglés deja bastante claro todo esto.  Christopher Hitchens era un librepensador íntegro como pocos, que no dudaba en defender a Noam Chomsky cuando lo creía legítimo, y criticarle cuando pensaba que se había equivocado.  Que atacó duramente la actitud de muchos intelectuales ingleses cuando Salman Rushdie estaba siendo perseguido por los islamistas debido a la publicación de la brillante novela Los Versos satánicos.  Así era Chris Hitchens.

No me interesa ahora entrar a contestar punto por punto los insultos y descalificaciones contra él.  La gente puede argumentar contra su pensamiento, contra sus ideas.  Pero cuando se cae en el insulto, es mejor dejar de escuchar.

Lo que me interesa es mi relación con su obra.

Hitchens era un borracho y un fumador empedernido.  Yo también lo era.  Ahora sólo soy un fumador empedernido.  Recuerdo que el verano en que mi depresión - aún no diagnosticada - estaba en pleno apogeo, hice un viaje para perderme por Galicia y León.  Pasé muchos días ebrio, y hay momentos que ni tan siquiera soy capaz de recordar, unos debido a que el alcohol los borró de mi memoria, otros a que yo los eliminé voluntariamente.  Pero lo que sí recuerdo, es que en mi maleta había un único libro.

Era el libro que recopilaba textos de diferentes autores ateos reunidos por Hitchens, Dios no existe.  Los momentos de lucidez de aquel verano, se los debo a ese libro.  Me acompañó por todo mi periplo, y leí y releí sus capítulos con avidez. 

Al volver de mi viaje, dejé el alcohol.  Eso no se lo debo, obviamente, más que a algunos consejos y a mi propia voluntad, al igual que la superación de una depresión profunda gracias a mi médico.

Lo que sí le debo, es la certidumbre de que no necesito ningún dogma para vivir.  No me refiero sólo a la religión ni a Dios.  También a las ideologías.

Nunca compartí su postura sobre la guerra de Irak y todo eso.  No hace falta compartir todo con aquellos a los que admiras, ni tampoco desechar todo lo que piensen aquellos a quienes desprecias.  Pero Hitchens, igual que yo, se desvinculó del marxismo, y me enseñó - sí, me enseñó, habéis leído bien - que puedo ser un radical - no un extremista - e ir por libre criticando, pensando, apoyando o rechazando las ideas de quien sea, se llame Marx, Mao, Lenin, Hitler, Videla o Mariano Rajoy.

Tuve dilemas más o menos serios con mis ideas.  Constantemente, veía como no podía compartir muchas cosas a las que hasta poco tiempo atrás jamás había puesto en duda con personas a las que aprecio.  Recuerdo con estupor como Gaspar Llamazares se mostró tibio - por ser suave con él - cuando las famosas caricaturas de Mahoma hicieron que los clérigos musulmanes fomentaran disturbios en las embajadas occidentales. Esto me recordó la acomodaticia y obscena postura de John LeCarré cuando Rushdie escribió una condena sin concesiones a la salvaje práctica de la ablación del clítoris, fruto de una repugnante ideología defensora de un relativismo moral infame. No me pareció una actitud adecuada, ni mucho menos.  Gracias a él, aunque no sólo a él, pude darme cuenta de que las cosas no son únicamente blancas o negras, que la realidad es compleja, y jamás está sujeta a lo que diga palabra por palabra un único libro de una única persona o de una única idea.

Hacía tiempo que no me veía portando una bandera del PCE al hombro en la fiesta del partido.  Conozco gente que lo hace, y a gente que no dudaría en hacerlo.  Los comunistas fueron perseguidos, asesinados, torturados y convenientemente olvidados durante la Guerra Civil y aún hoy.  No es justo, es un episodio vergonzoso de la historia de España.  Pero señalar esto no quiere decir que comparta sus ideas.  Ni que no pueda criticarlas.  Me siento una persona de izquierdas, pero ya no soy esa persona de izquierdas.

Esto causa rechazo en gente que me rodea.  A veces pienso que me ven como una mosca cojonera dispuesta a sacarle punta a todo.  Pero simplemente, intento aplicar pensamiento crítico a mi alrededor, se llame 15M, IU, PP, EQUO, Ecologistas en acción, Falange Española o Teresa de Calcuta.  Defiendo las cosas en las que creo, y más aún defiendo las cosas que sé. 

Me siento muy libre. Ya no voy, no puedo ir, con mi libro único bajo el brazo al que debo seguir a toda costa, sea este libro la Biblia o El Capital.  Ahora puedo ver que muchos autoproclamados marxistas, no han leído a Marx en su vida.  Gracias, en parte, a Hitchens, mi mente es libre.


El totalitario, para mí, es el enemigo, el que quiere el control del interior de tu cabeza, no sólo de tus acciones e impuestos.

Asume el riesgo de pensar por ti mismo, así obtendrás mucha más felicidad, verdad, belleza y sabiduría

La esencia de la mente independiente no es lo que piensa, sino cómo piensa


Estas tres frases de Hitchens, son muy elocuentes y podría haberlas escrito yo mismo si dispusiera de su talento.  Aquí las dejo - son algunas de las varias que pululan por twitter tras su fallecimiento - y aquí dejo, también, mi más profunda admiración por el tipo que logró, sin saberlo, que un español con barba y pelo largo dejara de lado sus prejuicios y decidiera pensar por sí mismo.

Gracias, señor Hitchens, por su ejemplo.  Hasta siempre.