sábado, 10 de marzo de 2012

El orgullo de ser gay

Dudo mucho que Daniel Zamudio, el homosexual apaleado hasta caer en coma por un grupo de criminales neonazis en Chile, pueda leer el siguiente post.  Pero esto va por él, y para los que como él están sufriendo una persecución asesina en muchas partes del planeta.  Espero que pueda salir adelante con orgullo.

Existe en España la opinión de que eso del Día del Orgullo Gay es una cosa que no debería ser celebrada.  Los argumentos utilizados para justificar este pensamiento suelen ser del tipo yo soy heterosexual, ( algunos añaden "y estoy orgulloso de serlo" ) y no necesito un día del Orgullo Heterosexual para subirme en una carroza a dar el espectáculo que blablabló..."  En el argumento subyace la realidad detestable de que hay gente a la que no le importa que otro u otra sea gay, pero prefiere que ese otro u otra permanezca en silencio.  O tal vez, y esto es lo más probable a mi entender, esa opinión es sólo un manto para tapar sus profundos sentimientos homófobos.

Los canales cristofrikis de la TDT Party , sus pseudodiarios, que no son más que caros panfletos generalmente con grapa, nos han brindado vomitivas manipulaciones que ilustran este pensamiento fascistoide.  Cuando el anterior gobierno aprobó la ley que permite a parejas del mismo sexo contraer matrimonio, escuché absolutamente atónito en un programa de radio como un pseudoperiodista y pseudopoeta decía que a partir de ese momento, cualquier cosa puede ser un matrimonio, por lo tanto un hombre puede casarse si así lo desea con un animal de otra especie ( lo de otra especie es mío, pues ya se sabe que para los creyentes el ser humano es otra cosa) sin que nadie le reprendiera por tan nauseabunda comparación. Por lo general, los manipuladores suelen (como hicieron en su día los más cristofrikis de todos ellos ) seleccionar las imágenes de la celebración del Día del Orgullo Gay que más se adecúan a sus prejuicios.  Así, se nos ha llegado a presentar como anormales a personas que están en su legítimo derecho de enseñar cacha y divertirse en un desfile, como si esas personas se pasaran toda la vida haciendo lo que vemos en el vídeo.  Nunca verás las imágenes de quienes en el mismo desfile no van en taparrabos o vestidos de mujer.  Soprendentemente, los desfiles de carnaval en los que personas evidentemente ebrias enseñan cacha y actitudes nada respetables, suele mostrarse en los medios como algo divertido y entrañable.

A lo que voy. ¿En serio alguien piensa que la celebración del Día del Orgullo Gay es la celebración de una tara ( en opinión del pseudohistoriador y ex-terrorista Pío Moa) o algo que no se debería celebrar? No estoy de acuerdo.  Pero que yo esté de acuerdo o no, importa muy poco.

Lo que importa es que la celebración del Día del Orgullo Gay o la reivindicación de los derechos de los homosexuales no son un mero capricho.  En este mismo blog, escribí hace tiempo un artículo explicando qué es lo que celebran las personas ese día, algo que deberíamos tener todos, absolutamente todos, muy en cuenta.

Los homosexuales han sufrido la persecución, la tortura, el encarcelamiento, el asesinato y el rechazo desde que el cristianismo es cristianismo.  El Islam no se conforma sólo con no respetar los derechos de la mujer, tampoco respeta ni tolera los derechos de los homosexuales. Los judíos ortodoxos no son muy diferentes al respecto.  En la homofobia hay clarísimas raíces religiosas.

Los motivos para celebrar ése día y los motivos para reivindicar sus derechos están en la Historia, y, tristemente, en la actualidad.

Según la ONU, la homosexualidad está criminalizada en la friolera de 76 países.  Hace poco, un chico chileno recibió una paliza por parte de neonazis ( que nadie olvide que los homosexuales sufrieron la misma triste suerte durante el III Reich que los judíos, gitanos, comunistas y cualquiera que no tragara con el nazismo ) que lo dejaron en coma.  La noticia es espeluznante:  le arrancaron parte de la oreja y le grabaron símbolos neonazis en la piel.  El mes pasado, el parlamento ugandés presentó un proyecto de ley que busca castigar con la pena de muerte a los homosexuales "reincidentes", a mayor gloria del cristianismo.  El proyecto fue presentado por un pequeño grupo político, y lo realmente sorprendente es que el año pasado, el parlamento ugandés rechazó otro proyecto de ley genocida porque ya existía legislación suficiente para luchar contra los crímenes homosexuales.

Ahmadineyad admitió públicamente que en Irán no tenemos ese problema, algo que no sólo es falso, en el aspecto de que hay homosexuales en Irán le guste a este hombre o no: también deja poco lugar a dudas de que para los extremistas que gobiernan Irán, la homosexualidad es un problema.

En España, el Partido Popular, empapado de integrismo católico que no tiene otro remedio que maquillar para no resultar demasiado agresivo ( aunque en el fondo es muy agresivo), recurrió la ley del matrimonio homosexual ante el Tribunal Constitucional ( y ahora, uno de sus starlettes, Gallardón, impone por mayoría obsoleta, absoluta, una ley del aborto claramente inspirada por su religión y lo hace a toda prisa antes de que el TC se declare sobre la anterior ley del aborto a petición del propio Partido Popular y la considere tal vez adecuada a la Constitución, lo que haría algo más difícil imponer sus doctrinas de rico católico y sus ñoñas, ridículas, obscenas e inconcebibles declaraciones al respecto) .

Cuando los medios paleoconservadores españoles dicen lo que dicen sobre los gays, están induciendo de alguna manera a que personas como Daniel Zamudio sean apaleadas en Chile o ahorcadas en Uganda.

Las personas homosexuales, bisexuales y transgénero, son perseguidas hoy en el mundo.  Mientras escribo esto, está ocurriendo.  Mientras lees esto, está ocurriendo.  Los derechos de los homosexuales son pisoteados muy religiosamente en casi todo el planeta.  Y sus derechos, los derechos de los homosexuales, son también mis derechos.  Y siempre defenderé mis derechos, le guste al gobierno o no.