sábado, 21 de julio de 2012

Wert, Chile y el Opus Dei

Si uno sigue la cuenta de Twitter del consejero de Economía y Hacienda de la Comunidad de Madrid, Percival Manglano, no tardará en darse cuenta de la profunda mediocridad que desprende incluso dentro de su partido.

La clase mediocre que desgraciadamente gobierna éste país, no está respondiendo a los problemas de la gente, eso es obvio.  Pero una cosa es estar equivocado, y otra muy distinta es que crean sinceramente en lo que están haciendo. 

A éstas alturas,a mí no me cabe ni la más mínima duda de que lo que el Partido Popular pretende, con la excusa de la crisis y las obligaciones impuestas desde Alemania y algunos organismos internacionales, es eliminar en lo posible el Estado.  Lejos estoy de desear un Estado excesivo, de esos que todos conocemos muy bien y a los que podemos conocer mejor asomándonos a los libros de Historia.  Pero también estoy lejos de las tesis minarquistas que dominan el pensamiento del gobierno elegido democráticamente por los españoles que desconocen qué es el minarquismo.

Percival Manglano ha dicho que

Esto es abrir la puerta a la privatización paulatina de la educación pública española.  No es algo gratuito, es el enésimo globo sonda que sueltan desde el Partido Popular para tantear a la opinión pública.  Cuando esto sea repetido hasta la saciedad, - como está ocurriendo con el tristemente falaz "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades" - se convertirá en una opinión común, o mucho más extendida que hasta ahora, y la gente repetirá sus palabras como papagayos en las barras de los bares o en la cola del paro.

Pero esto no es nuevo. Está en el ideario del Partido Popular desde hace mucho tiempo. 

El ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert se reunió de tapadillo hace poco con el ministro de Educación chileno, Harald Beyer Burgos.  Como comenta el bloguero de El País, el objetivo de la reunión con su homólogo chileno, no es otro que, [...] su deseo de profundizar intercambios entre ambos países que permitan conocer los beneficios que tendría para España el sistema de financiamiento de la educación superior chilena.

¿Y qué beneficios son esos ? Es muy sencillo, los beneficios para los amigotes del Opus Dei, de los negocietes educativos de unos pocos, y establecer un sistema educativo precario para aquellos que no pueden acceder a pagar sus estudios, una especie de sistema de beneficencia, un Cáritas educativo.  Por supuesto, no es sólo el negocio lo que les mueve, también les mueve el nada despreciable objetivo de tener unas masas de población sumidas en la ignorancia y sin posibilidad de prosperar.  Bueno para el negocio, malo para usted.

No hace mucho, el pseudoperiodista Herman Tertsch, en su cuenta de Twitter, alabó elocuentemente a Wert por estar en contra del igualitarismo.  Estas afirmaciones tienen como objetivo confundir a la opinión pública.  Me explico: es obvio que no todos tenemos las mismas capacidades, no todos somos iguales, ni tenemos las mismas posibilidades.  De ahí, el muy intereconómico Wert establece que lo que la naturaleza nos ha dado, tenemos que dejarlo intacto, idea inequívocamente cristiana.  La miseria intelectual está detrás de todos ellos.

Lo que se persigue con eso que ellos llaman "igualitarismo", es la igualdad de derechos y obligaciones.  La posibilidad de elegir. Pero si se cierran esas puertas, las de una educación para todos, lo que se logrará es crear una masa de población ignorante.  Y por lo tanto, manejable.

El propio presidente chileno, Sebastián Piñeira es bastante explícito con esto:


Como en el caso de los parados o los funcionarios, se establece así un rumor que pone en el punto de mira a quien es objeto de recortes, retratándole como un parásito con pocas ganas de trabajar.  Cuando la gente pide educación pública gratuita de calidad, no pide que los alumnos sean aprobados sin esfuerzo alguno: se pide igualdad de oportunidades.  Esto ellos lo saben, y suelen eludir la peliaguda cuestión de que quien suelen asegurar es su gurú ideológico, Adam Smith, estaba a favor de la educación pública, por ejemplo.

Si miramos hacia atrás, podemos ver que en España la educación pública, con sus más y sus menos, ha proporcionado beneficios al país. Mi padre, en la dictadura, no tuvo educación de ningún tipo, y fue un amigo quien le enseñó a leer y a escribir y a defenderse con los números.  Precisamente, lo que no ha provocado beneficio alguno es el trabajo precario del sector de la construcción, en el que cualquier palurdo podía ganar dinero sin necesidad de ser medianamente inteligente.

Un niño al que me siento unido, con tres años está empezando a escribir su nombre.  Ese mimo niño me pidió que le enseñara como se escribe el mío, y señaló las letras de mi nombre que también están en el suyo.  Desde que empezó el colegio, habla español y gallego.  Conoce los números.  He visto sus notas, y la transformación que ha experimentado.  En el modelo pensado por el PP, ese mismo niño no conocería las letras para escribir su nombre, o necesitaría alguien cercano que le instruyera, ni conocería los números, a diferencia de los hijos de Percival Manglano, en el caso de que los tenga.

A todo ésto, es conveniente señalar que los recortes en educación no solucionan absolutamente nada los problemas financieros de España, ni lo pretenden.  Lo único que pretenden es imponer la ideología del PP, que no es otra que un retorno a las cavernas pensado desde el principio, como ya hice saber en este mismo blog hace unos días.

No es que no tengamos dinero para pagar la educación pública.  Es que quieren más votantes como los que les llevaron al poder.