jueves, 26 de julio de 2012

Gallardonísimo


Hasta no hace mucho, Alberto Ruiz Gallardón era considerado como perteneciente a la derecha más light, un moderado.  Desde que es ministro, esa imagen se ha transformado.  Para mí, Gallardón sí es un moderado dentro del Partido Popular. Quiero decir, que debería inquietarnos mucho que uno de los miembros más moderados del PP sea un yihadista cristiano.

Tampoco es que Gallardón anunciara algo nuevo.  Aún retumban en mis oídos aquellas estúpidas palabras sobre "la violencia estructural contra la mujer" y la tremenda y medieval idea de quien ve en las mujeres poco más que incubadoras.  El hecho de que vayan a impedir por ley que una mujer aborte ante la evidencia de que el niño puede presentar serios problemas médicos que le impidan desarrollar una vida digna sin sufrimiento, no es un acto de humanismo.  Es una imposición católica. No es casualidad que la ministra de Sanidad se reuniera con los extremistas de Hazteoir ( esos que dicen que los gays son enfermos y que tan bien se llevan con el extremista Jaime Mayor Oreja ) para explicarles qué tenía pensado hacer con el aborto.  Al final, con mayoría obsoleta absoluta, el Partido Popular logrará situarnos a la cola de Europa en otro asunto más.  Y ya he perdido la cuenta.  

Tampoco es casualidad que las medidas sean anunciadas en una entrevista al periódico de humor involuntario La Razón, de corte nacionalcatólico,  precisamente cuando España atraviesa su momento más delicado económicamente.  Es una treta bastante indecente, que parece querer impedir más críticas al gobierno por su incompetente gestión de la crisis.  Aún así, eso no quiere decir que Gallardón no piense lo que piensa sobre el aborto en casos en los que el niño pueda sufrir malformaciones o enfermedades. Simplemente, ha aprovechado el momento, bien para soltar una cortina de humo, bien para hacer menos ruido con sus palabras, bien para desviar la atención.  En cualquier caso, su pensamiento está bastante claro, y en cualquiera de los casos, sus ideas son las que son.

El pensamiento de Gallardón, y el del Partido Popular en general, es obvio.  Si te cargas la ley de dependencia, y apoyas que un niño con serios problemas de salud congénitos viva una vida llena de dolor y sufrimiento, es más que evidente que te importan una mierda los niños que no son tuyos.  Si piensas en cobrar por la educación pública, es que el futuro de los niños, con malformaciones o sin ellas, te importa un mojón.  Pero, la Iglesia Católica considera que el alma existe desde el mismo momento en el que el espermatozoide fecunda al óvulo.  Y ahí, precisamente ahí, es donde se ha inspirado Gallardón para la próxima ley del aborto.  No es una medida humanista, es una medida basada en una creencia fanática, una forma de ganarse el paraíso prometido, de no pecar.  Eso sí, luego, cuando los niños vean el mundo, se desentienden de ellos.  Para el gobierno popular, lo social y lo público sólo pueden ser beneficencia, como Cáritas y otras organizaciones proselitistas.

Así, ante las críticas desatadas en las redes sociales ante el anuncio gallardoniano, muchos autodenominados provida, empezaron a llamar nazis a todos aquellos que no apoyaban las medidas antiabortistas, de lo que se deduce que piensan que la gran mayoría de países que nos rodean, están gobernados por nazis, menos España, junto con las ultracatólicas y medievales Irlanda y Malta, que somos la hostia.

Con estas acusaciones, lo único que se puede hacer es recurrir a la verdad.  Y la verdad es que en el III Reich, el aborto era cualquier cosa menos libre.  En la República de Weimar, el aborto terapéutico ( el mismo que quiere eliminar Gallardón ) se permitió a partir de 1927.  Con la llegada de los nazis al poder, el aborto fue perseguido con dureza, y a partir de 1943, el aborto era condenado con la pena de muerte.  

El aborto "terapéutico" en el III Reich era utilizado para eliminar lo que ellos consideraban razas inferiores o indeseables.  Esto no es, por más que se empeñen los muy derechistas provida, un aborto terapéutico.  Además, si el Reich consideraba que eras inferior, el aborto era obligatorio.  Forzoso, vaya. Debo señalar, que para los nazis, el abanico de personas inferiores o indeseables era notoriamente amplio.  Con la actual ley en España, no se obliga a nadie a hacer nada que no desée hacer, y no se considera a nadie indeseable.  La comparación es tan estúpida, que no merece la pena refutarla.  Pero soy así de quisquilloso.  (A las 20:27, me sorprendo al descubrir, gracias a @Mariwankenobi que Gallardón tiene la cabeza aún más perdida de lo que yo creía: aprueba la esterilización forzosa de los minusválidos.  Ésto para los que tachan de nazis a quienes apoyamos el aborto libre.  Intentaré esforzarme en lo sucesivo para no decir que pienso que Gallardón es un profundo demente.)

En fin, las acusaciones a los defensores del aborto libre, van desde el simple y obsceno "nazi" hasta decir que somos los herederos del asesino Josef Mengele.  Todo, con tal de no admitir la realidad.  Y la realidad es que se elimina la posibilidad de abortar en caso de malformación porque los que nos gobiernan creen en lo etéreo, en las almas, en los espíritus y en el pecado, lo que desde luego, y más aún en el caso que me ocupa, no es más serio que creer en los pitufos.  La realidad, en fin, es que a Gallardón sólo le gusta un tipo de mujer: