domingo, 9 de septiembre de 2012

Lapidar a la española


Ponéos en el pellejo de un homosexual adolescente que vive en un pueblo.  O del hijo de una madre soltera.  O de esa madre soltera.  O de la joven que ejerce su sexualidad libremente.  O de las concejalas socialistas que se masturban.

El caso de Olvido Hormigos es de esos que invitan a pensar.  Después de que alguien filtrara un video erótico que ella misma grabó masturbándose, la concejala socialista fue recibida en el pleno del ayuntamiento de Los Yébenes por algunos vecinos del pueblo al grito de "puta", "guarra" y "sinvergüenza".  En twitter, algunos yebeníes ( estupendo y apropiado gentilicio acuñado en ésta semana ) lanzaron el hashtag #OlvidoDiLaVerdad, en el que se hacían todo tipo de insinuaciones sobre la concejal.  Uno de los tweets decía:  POR UNA GUARRA ESTAMOS QUEDANDO TODO YÉBENES MAL. ME PARECE ESTUPENDO. 

A partir de ahí, la gente ha establecido teorías.  Que si es una adúltera, que si le está bien empleado por golfa, que miente...y como un yebení me dijo en twitter,

 @El__Yayo pues nosotros no nos avergonzamos de nada. Que se avergüence ella que es la única culpable de todo lo que ha pasado.

En todo momento, algunos yebeníes  han decidido que un asunto privado, que además tiene un posible delito por medio lo suficientemente repugnante como para ponerse del lado de la concejala, tiene que ser público.  Incluso señalan a la mujer como culpable.  Para el imputado por la filtración del video, en cambio, algunos han mostrado su solidaridad.  Es inocente hasta que se demuestre lo contrario, claro.   Así que no entraré a valorar si el imputado es una bella persona o un hijo de puta.

La edil socialista denunció el caso el 13 de agosto.  En un foro de internet sobre Los Yébenes, alguien creó un hilo al respecto.  No es difícil imaginar que Hormigos, desde ese día, está sufriendo un infierno.  Cuando el caso saltó a los diarios de información nacional, la cosa se desbordó.  Y ahí es cuando todos hemos podido ver las actitudes catetas, el sucio legado judeocristiano que permanece en lo profundo de la España profunda que sataniza la sexualidad de la mujer ( no olvidemos que la del hombre, en especial la del imputado, no ha sido objeto de improperios como "guarro" o "sinvergüenza" ) , pero las actitudes abrahámicas  no son aplicables a un hombre en el caso que nos ocupa.

Olvido Hormigos, después de recibir apoyos de su partido político -e incluso de Esperanza Aguirre - ha decidido no presentar su dimisión y seguir en su puesto, demostrando una dignidad que algunos de sus paisanos que pasaron unos cuantos días linchándola virtualmente o en el pueblo no tiene.  

Pero no me cabe ninguna duda de que hoy, que parece que los ánimos andan más calmados mirándolo desde fuera del pueblo, la edil sigue soportando una presión terrible.  Miradas, insultos, habladurías.  Debe ser muy complicado salir a trabajar después de algo así en un pueblo con 6.405 habitantes.

El  hashtag  #OlvidoDiLaVerdad, es el reflejo de las peores actitudes medievales de una cultura. Se le exige a la víctima de un delito que diga la verdad, como si le debiera alguna explicación a toda esa turbamulta que en un marco legal teocrático estaría lapidando adúlteras.  En algunos periódicos, se informa del presunto adulterio de la concejala, algo que  ni justifica el delito, ni pertenece más que a su vida privada, ni debe explicar la edil públicamente.  Afortunadamente, pese a todo, en España masturbarse y grabarse haciéndolo, no es un delito.  Tampoco el adulterio.  En un pueblo, mucha gente siente que todo el mundo le debe explicar lo que hace con su vida.  Por eso, siento cierto alivio al pensar que las opiniones abyectas de éste tipo de gente, que seguro han visto el video y lo han disfrutado en el más amplio sentido de la palabra, carecen de validez alguna.  
Política de misa y pandereta.

Es muy triste todo ésto.  A mí no me preocupa si una mujer se masturba o se acuesta con veinte.  Que ese es el tema, y es por lo que, en el fondo, los yebeníes se sienten ofendidos.  Me preocupa mucho más que una ministra se encomiende a la Virgen del Rocío para acabar con el paro.  Porque lo de Hormigos pertenece a su vida privada, y es por eso por lo que está en un juzgado.  Y lo de la ministra, pertenece a la vida pública, a su trabajo.  Es oficial.  Sólo la ministra nos debe una explicación.

Lo visto en el pleno del ayuntamiento de Los Yébenes, los insultos a la concejal, es la constatación de que una persona puede disponer de internet, electricidad, electrodomésticos, coches, iPhone y ordenadores, y seguir anclado en la Edad Media, en el oscurantismo, en la matanza de Puerto Hurraco, en la ignorancia cateta de boina y garrotazo y escopeta de cartuchos.  El mito del buen salvaje, que hace aguas por todas partes.