jueves, 26 de diciembre de 2013

Hagiografía de un ser de luz.

Anoche encontre en El Asombrario una entrevista con el director de la filial española de Triodos Bank, Esteban Barroso.  Lo publiqué en Twitter, aquí.  Y luego, otros preguntaron a eldiario.es sobre el asunto, como podemos ver aquí.  Además, como vemos en esta captura, también hay publicidad de Triodos Bank:

Captura de @undívaga.


A partir de ahí, he discutido mucho desde ayer con un defensor de Triodos.  El caso es que a pesar de publicitarse como banca ética, existen muchas dudas al respecto de que eso sea así en Triodos y sus negocios afines, como se puede comprobar aquí , aquí, aquí, aquí, y aquí.

Desde eldiario.es han dicho que ellos no controlan los contenidos de El Asombrario. Ignacio Escolar ha intentado arrojar algo de luz aquí.  El Asombrario ha querido aclarar el asunto,  justificando la hagiografía de Esteban Barroso.



Mi contestación no ha superado la moderación de comentarios:



Todo esto me ha dado para algunas reflexiones.

¿Es más ético Bankia que Triodos Bank?

Por poner un ejemplo de banco chorizo, hay miles donde elegir.  Bankia tenía un pufo que hemos pagado con dinero público.  El rescate de Bankia tiene parte de la culpa de la imposición de recortes en España.  ¿Quiere esto decir que Bankia es menos ética que Triodos Bank? No.  El que alguien cometa un despropósito no justifica los despropósitos de otros.  El problema, también, está en que Triodos Bank se presenta como una banca ética, seres de luz en el tenebroso Mordor de la banca mundial.  A estas alturas, los bancos tradicionales no se presentan así, no pretenden dar lecciones de superioridad moral.  Así que juzgad vosotros si realmente Triodos Bank predica con el ejemplo. 

¿Qué problema hay con publicitar Triodos Bank?

El problema no existe más allá de la conciencia de cada uno, un medio de comunicación privado puede publicitar lo que le venga en gana, allá cada cual con su conciencia.  Pero cuando tu medio de comunicación pretende ser abanderado de la transparencia e intenta marcar diferencias con los demás medios en cuanto a su funcionamiento, lo normal es que se le pregunte por algo que suscita serias dudas.  

¿Y la entrevista?

Desde El Asombrario han dicho que no pactaron las preguntas con Barroso. No puedo no creerlo.  Pero toda la entrevista está exenta de cualquier atisbo de crítica.  Es más, lo primero que nos encontramos al leerla es un párrafo de alabanza que haría palidecer de vergüenza ajena a cualquier periodista de ABC al que Mariano Rajoy conceda la dicha de hacerle una pregunta, en el que se califica a la competencia de Triodos Bank como "jauría", señalando que Esteban Barroso no es como los demás, él es un ángel tocado por la Gracia, y entrar en la web de Triodos Bank es nada menos que "reconciliarse con el mundo" .  Ni una mención, ni un enlace a las informaciones no ya sobre lo dudoso o no de su ética, es que eluden los orígenes de Triodos Bank y su relación con la antroposofía de Rudolf Steiner.  Si no hay nada vergonzoso en esta relación, lo suyo sería mencionarla sin tapujos, ¿no?  La entrevista puede ser tachada de muchas cosas, pero a mí únicamente se me ocurre que es mal periodismo.  Nefasto, incluso.  Si no conoces más que buenas palabras sobre algo, y tienes que escribir sobre ese algo, lo normal es que lo investigues, si eres un profesional.  Pero qué sabré yo, que no tengo estudios.

Las conclusiones que saco de todo esto es que, efectivamente, en tu casa puedes publicitar lo que quieras.  Y que en tu casa, puedes hacer un ejercicio de periodismo de saldo a la altura de las entrañables alabanzas que hace El País hacia el creador de Inditex. 


miércoles, 25 de diciembre de 2013

Emprendedores.

Si utilizas el Metro de Madrid habitualmente, verás un bombardeo contínuo de publicidad alentando a los madrileños a emprender.  De la burbuja del emprendimiento imagino que hablaremos en breve y nadie lo habrá visto venir.  Hasta el Rey, en el discurso navideño, mencionó a los emprendedores que al parecer ayudarán a España a salir de la crisis monstruosa en la que está metida.

No hace mucho, un pequeño empresario me comentaba que "si la cosa en España no está peor, es gracias a emprendedores como nosotros".  Se referia a él y los suyos, no a mí.  El caso es que este empresario tiene una empresa donde se descuartizan pollos.  

Todo este bombardeo constante para fomentar el emprendimiento me resulta extraño.  No me muevo precisamente entre emprendedores, porque para ser emprendedor hace falta tener dinero, el que sea.  Las edificantes historias de personas que con pocos recursos y al borde de la ruina económica optaron por emprender y triunfaron con su proyecto son una excepción, sencillamente.  Es el sueño americano en su versión ibérica.

En el polígono industrial donde trabajo, hay una chatarrería.  Todos los días, docenas de personas al límite de la indigencia o en la indigencia casi total, acuden allí a vender al peso lo poco metálico que han podido saquear de contenedores y puntos limpios de la ciudad.  Algunos llevan la chatarra en un carrito de la compra, otros en un carro de supermercado, otros en uno de esos carros de dos ruedas, incluso enganchado a una bicicleta.  Los más pudientes, en una destartalada furgoneta llena de mierda. 

La policía suele frecuentar el lugar.  Los que intentan acercarse allí con un carro de la compra donde, en precario equilibrio, se apelotonan radiadores viejos, puertas de aluminio desvencijadas, tuberías cochambrosas y latas, son sometidos a un interrogatorio.  Rara vez he visto que les requisen la mercancía, pero no es raro que tengan a esta gente parada antes de llegar a la chatarrería durante bastante tiempo. Nadie parece pararse a pensar que la economía de subsistencia en su versión urbana, no es un chollo.

Una de estas personas es un tipo algo más joven que yo.  Transporta la chatarra en un carro de Alcampo.  Lleva faja, guantes y botas de seguridad, ropa de trabajo, teléfono móvil al cinto.  Se lo toma en serio.  Pasa por los talleres de chapa y pintura a ver si le dejan algo.  Uno de los talleres le guarda las piezas abolladas.  Las coge, las coloca en el carro con toda la seguridad que le permite, que es básicamente ninguna.  El tío siempre aparece a la misma hora, parece haberse marcado un horario. Fue despedido de su trabajo hace tiempo, y tiene una familia que mantener. 

En 2011 los chatarreros españoles se manifestaron ante el anuncio de la prohibición de recoger chatarra en la vía pública.  Se pretendía que se hicieran autónomos y hasta sacaran una licencia para transportar la chatarra.  Más de uno dirá que una persona caminando por la carretera con un carro repleto de basura es un peligro y hay que regular eso.  Pero me da a mí que el objetivo es eliminar a la parte baja de ese negocio y dejar que únicamente trabaje con ello quien pueda permitírselo.  Es delirante, lo sé, pero no hay chatarra para 6 millones de personas.

Un inmigrante de algún país del este de Europa, Bulgaria o Rumanía, no estoy seguro, recoge cartones.  Es autónomo.  Tiene alguna especie de pacto con el dueño de una empresa de manipulados donde se empaquetan productos alimenticios.  Recoge los cartones en una furgoneta vieja, en cuyo lateral ha puesto una pegatina grande con su nombre y su número de teléfono móvil, además del nombre de la empresa de manipulados.  No sé cuántos viajes hará, y tampoco estoy seguro de que lo que saca de los cartones no lo reparta con el empresario de manipulados.  Hasta hace poco - digo esto porque no sé si ahora es así - vivía en la furgoneta.  Algunas mañanas le he visto recoger la cama de la parte de atrás para colocar los cartones.  Me contaron que el empresario está muy contento con él: no le da ruido, trabaja mucho, recoge los cartones ( lo que le ahorra tener que pagar por un contenedor y pagarle una nómina ) y se los lleva a vender, no pide nada más.  Pero ha subido, claro.  Antes hacía lo mismo con un Ford Fiesta.

Cuando leo algo sobre lo que algunos pomposamente llaman "cultura del emprendimiento", me doy cuenta de lo alejado que estoy de eso.  Me separa un abismo infranqueable, del mismo modo que la suerte de tener un trabajo asalariado ( si es que trabajar es una suerte ) no me separa mucho de andar recogiendo chatarra con un carro robado en el Alcampo.  Únicamente me separa un despido y algunos meses de angustia.  Tíos como yo hay miles que se pegarán de hostias por un trabajo.  Tal vez mi blog se transforme algún día en el diario de un chatarrero.  Lo único que sé hacer un poco bien es escribir, y tampoco es para tirar cohetes.

No es que vea mal que la gente emprenda, sea lo que sea eso ( no es lo mismo un proyecto innovador que poner una taberna ), es que detrás del fomento del emprendimiento desde el Estado o desde la Comunidad de Madrid, también hay un mensaje que pretende culpabilizar al trabajador parado de su situación, sin matices de ningún tipo, sin conocer su realidad.  Una realidad que oprime y ahoga, y que para mí no es nueva.  Mis vecinos del primer piso se ganaron la vida muchos años vendiendo cartones que saqueaban de los contenedores.  Otros se pasaron directamente a la venta de drogas de todo tipo.

Una legión de cuñaos sobrecogidos por la cultura del emprendimiento y del timo de la autoayuda empresarial no va a sacar al país de la crisis.  Queda un ejército de reserva de trabajadores que servirá para mantener puestos de trabajo eventuales cada vez más precarios. Los que tengan la dicha de trabajar tragarán día y noche el discurso vomitado en los medios, la mayoría de ellos de corte conservador, envuelto en papel de regalo,  mientras se emiten reportajes desde los puntos más oscuros y desoladores del país exhibiendo las miserias que pretenden hacer pasar por denuncia.  El periodismo-Cáritas es un género en sí mismo.

Y nadie habla de la clase trabajadora.  Ya no tiene trabajo, es hasta normal.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Yonqui rico, yonqui pobre.

Hoy he participado involuntariamente en un flame en Twitter al contestar un tweet humorístico que preguntaba si preferías un hijo minarquista o un hijo toxicómano.  Elegí lo segundo, y no tardarón en llegar insultos y deseos oscuros.  Un socialista libertario me ha dicho que estoy haciendo el gilipollas, y un minarquista me ha deseado felices fiestas y, cariñosamente, tener un hijo yonqui, mostrándome esta bonita fotografía:


He contestado, claro, porque soy un bocazas, admitiendo que yo mismo he sido drogodependiente.  Sí, el alcohol es una droga dura.  Luego, el amigo minarquista me ha acusado de ir llorando con mi adicción, algo que me ha chocado un poco, porque es él quien ha entrado al trapo, y otros afines han seguido con la misma actitud sin que les llamara.

Voy a pasar por alto mi sospecha de que no se ha ofendido, como prentendía, por hablar así de un toxicómano ( es una enfermedad, tiene cura, amigos ), pues ni que decir tiene que de haber tenido que elegir entre un hijo comunista y un hijo toxicómano, le habría dado bastante igual este último y no habría contestado a mi tweet.  No, no lo he pasado por alto, vale, pero lo digo porque no puedo hacer más que suponer en este caso.

El hecho es que algunos piensan que un toxicómano es alguien como el de la fotografía de arriba. En el caso de un alcohólico, los tópicos suelen ser así:


O así:

Pero, sorprendentemente, un alcohólico también puede ser así:

Richard Burton

O así:
James Hetfield




Y este señor era heroinómano:
William Burroughs.

Y ella también:
Billie Holiday.

La lista podría ser mucho más larga. 

Lo que quiero decir, es que la imagen del heroinómano tirado en la calle es la imagen de un toxicómano pobre.  No es de extrañar que los toxicómanos ricos sean iconos culturales y los pobres sean los que salen en Callejeros pillando caballo en un poblado chabolista.  Los primeros no dan para un reportaje tan sórdido con el que te puedas sentir mejor al ver a alguien peor que tú, y drogarse siendo rico es algo muy glamuroso y envidiable.  Simplemente, nadie piensa en Billie Holiday cuando imagina un yonqui.

Antes de que alguien me tire los perros, diré que no pretendo decir que el minarquista que menciono arriba es clasista. Pero el acto de poner esa foto, sí lo es, si bien su intención no era esa.  Simplemente, el flame me ha dado que pensar hasta el punto de escribir un post.  Muchos, por no decir casi todos, tenemos esa imagen grabada de lo que se supone que es un drogodependiente.

Cuando hablo de mi alcoholismo, las reacciones suelen ser de incredulidad o tipo "venga, no será para tanto", o bien, como es el caso, algunos ven victimismo, porque para hablar de alcoholismo tengo que ser como el anciano de la foto de arriba.  Nadie lo toma en serio, soy un tío "normal", que trabaja y come y caga en un retrete y no vive en la calle. No pretendo nunca frivolizar con mi problema, ni que me hagan casito, pero no le hago ascos a hablarlo sin tapujos aunque a veces duela, pues pienso, quizá inútilmente, que alguien puede escuchar lo que digo o leer lo que escribo y plantearse si necesita ayuda.

En cualquier caso, lo que pretendo transmitir en este post, lo ha clavado en un solo tuit mi amiga @LaGuiri, que espero no me mate por hacer la captura.  Y no hay más que decir:


miércoles, 11 de diciembre de 2013

Proyecto Pilla Pilla, vigilantes y justicieros.


He señalado aquí varias veces los peligros del vigilantismo.  Hoy, cuando los medios de comunicación están persiguiendo activamente a delincuentes que ya han cumplido su pena, liberados gracias a la sentencia de Estrasburgo sobre la doctrina Parot, y algunos periódicos publican hasta cuando fue la última vez que un violador fue al retrete, muchas personas se están dejando arrastrar por la histeria, manipulados por ellos.  La frase "tengo derecho a saber si ahí vive un violador/pederasta/asesino en serie", está en boca de muchas personas.

Hace un tiempo, el diario ABC publicó la foto de el presunto asesino de una niña.  Nadie pareció caer en que no es exactamente la mirada de un asesino lo que se veía en la foto, era la mirada de una persona torturada que sabía, como se demostró, que era inocente de lo que le acusaban.


Como podemos comprobar en este enlace, ABC pidió perdón con la boca pequeña en un rinconcito diminuto de su portada, pues la inocencia de una persona a la que has destrozado la vida no da como para pedir sangre.

El hermano del asesino de la niña Mariluz, también sufrió las iras de la turbamulta, algo que incluso pudimos ver en televisión en directo, para que todo el mundo conociera el rostro de alguien que simplemente tuvo la mala suerte de pertenecer a la familia de un criminal.  Una horda ciudadana de unas 100 personas trató de lincharle.

Casos así los hay por todo el planeta.  Bijan Ebrahim era un ciudadano británico de orígen iraní que residía en Bristol.  Fue denunciado por un vecino cuando este le vio fotografiando a menores de edad.  La policía le detuvo y le tomó declaración, dejándolo en libertad sin cargos.  Al parecer, Bijan Ebrahim, efectivamente estaba fotografiando a unos menores de edad que estaban pisoteándole el jardín.  Eso no fue obstáculo para que corriera la voz por el barrio, y los vecinos acudieran en manada para acorralar al "pederasta".  Bijain Ebrahim murió apaleado y quemado vivo.  Su triste historia, ocurrida en octubre, puede leerse en The Independent.

Los peligros del vigilantismo actual, están relacionados con lo que se vende desde los medios de comunicación.  Tabloides que publican fotografías de pederastas o padres destrozados por la muerte de sus hijas a los que las televisiones exprimen hasta las última lágrima.  La persecución y apaleamiento de homosexuales en Rusia, un país donde   la homofobia es fomentada desde los medios y desde el gobierno, es un ejemplo significativo.  En España, un grupo de chavales
inspirados por los nazis homófobos rusos, han decidido pasar a la acción: en Facebook, Proyecto Pilla Pilla, con su saludo oficial tipo "Somos los X-Men, te vas a cagar Magneto", se dedica a hacer algo muy parecido a lo que hacen los rusos, aunque resaltando que no usan violencia y que no son homófobos.  No es cierto, retener a alguien contra su voluntad es violencia. Es posible que el tipo sea repugnante, pero también es muy posible que los pilladores ( vigilantes ) estén metiendo la pata hasta el sobaco.  El grupo de niñatos descerebrados también tiene cuenta en Twitter: https://twitter.com/PillaPillaProye, un seguidor me avisó esta misma noche de su existencia.

En nuestro país es legal mantener relaciones sexuales con una persona mayor de 13 años salvo que medie engaño ( gracias a otro amigo abogado de Twitter por este dato ), así que mucho me temo que es más el daño ocasionado que el mal que pretenden erradicar, y mucho me temo que podrían tener problemas legales si alguno de sus presuntos pederastas tiene la ocurrencia de denunciarles.  Estas cosas deben estar en manos de las autoridades, aunque exponerlas en Facebook te puede convertir en un héroe para la turbamulta sedienta de sangre.  



Como le ocurre al inconmensurable Peter Lorre en "M, el vampiro de Düseldorff", de Fritz Lang, ese monumento cinematográfico demoledor y casi perfecto,  los delincuentes no debería poder buscar, juzgar y condenar a una persona. O también, podemos pensar que las personas que deciden dar el paso y ejercer de vigilantes, se convierten en delincuentes.  Pero parece que la mentalidad no ha cambiado en nada desde que el grupo vigilante Ku Klux Klan, luego hermandad, vio la luz por primera vez.

Me pregunto si Ana Rosa Quintana necesita héroes así.  Como leí en Twitter, hay diarios más preocupados por los violadores que han salido de la cárcel, que por los que aún no han entrado en ella y siguen en activo.  Quizá, también, algunos prefieran vivir fuera de un estado de derecho, uno tan próspero y justo como Somalia, por ejemplo.

No quiero dar a entender que esto es fruto de la sentencia de Estrasburgo sobre Parot.  Lo que estoy diciendo es que los medios participan y fomentan la histeria en cualquier momento, el que vivimos incluído, pues es muy propicio,  y el fruto de la irresponsabilidad bien puede ser una pandilla de superhéroes de pacotilla jugando a ser Charles Bronson.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Subvencionados.

En la puerta de mi portal, hace algunos días, pegaron un panfleto del PSOE.  Emplazaba a los vecinos a una reunión para debatir sobre el abandono de las zonas verdes del barrio.  Me hizo bastante gracia sabiendo como sé que la mayoría de zonas verdes del barrio ni lo son ni nunca lo han sido.  Simplemente, la maleza ha crecido en zonas donde no había más que tierra, hasta el punto de convertirlas en selvas inaccesibles.

No es frecuente que los partidos políticos trabajen este barrio.  De hecho, las pocas veces que vienen, muy probablemente la gente ni se acerque al akelarre.  Quizá si en el PSOE supieran cómo está el barrio, ampliarían los objetivos de la reunión.  Y quien dice el PSOE dice IU en este caso.

No se ven muchos barrenderos por aquí.  La mierda y las hojas secas se acumulan día tras día hasta que alguien envía una máquina para apartarlas. 

Las papeleras no existen en muchas zonas.  En cualquier otro barrio, una papelera rota termina siendo reemplazada.  Aquí no, nunca, lo que ha llevado a que gente del barrio compre papeleras en tiendas de chinos para suplir las del ayuntamiento.

Aquí no hay comercios, apenas algunos bares y un par de farmacias - hasta hace poco más de diez años no había ninguna - y con la crisis alguien ha abierto una tienda de frutos secos ilegal para poder subsistir.  Venden bocatas de chorizo frito por 3 euros.

Esta noche pasada, un libertariano ha tenido la temeridad de decir en Facebook que los barrios marginales lo son por estar subvencionados, delante de un servidor.  Mordiéndome la lengua hasta el envenenamiento, he soltado alguna coz, pero no he querido seguir el debate que, además, no venía a cuento.  El caso es que se me ha quedado grabado lo de las subvenciones.

Es mentira, por supuesto.  Que el Estado ayude a personas que no pueden pagarse una vivienda en el maravilloso, perfecto, idolatrable y acosado por las hordas comunistas, Reino del Dios del Libre Mercado, es normal y deseable.   Y es justo ahí, en esa ayuda a la vivienda, donde acaba la subvención que, por cierto, no ha evitado que se pague por los pisos.  No, no son gratis.

Nadie nos subvenciona la comida, ni el trabajo, ni el coche ni el papel del culo.  La gente trabaja y paga lo que tiene que pagar.  El paro es un mal endémico en la zona, pero no tiene sentido acusarnos de vagos: durante el boom inmobiliario, casi todo el mundo trabajaba honradamente, incluso los traficantes de drogas aparcaron su actividad habitual.  El problema aquí es la falta de dinero, el abandono casi absoluto de las instituciones publicas y el que sus habitantes han asimilado que los que no viven aquí les miran con recelo y que el lugar que ocupan en la sociedad es el que les corresponde de nacimiento.  ¿Mala gente? Tanta como en la puta Moraleja y en el Centro Comercial más pijo que puedas tirarte a la cara.

Cuando leo un comentario así, veo clasismo, veo la mirada de quien nos ve como un reducto de parásitos ingobernables.  Es paradójico que los prejuicios debidos a la lejanía con la que pilla todo esto al libertariano que menciono, sean compartidos por buena parte de la izquierda, que prefiere hacerse fotos con Mario Vaquerizo que dejarse ver con un bacala chungo.

Achacar los problemas de los barrios marginales a la existencia de unas presuntas subvenciones, no es un análisis riguroso.  Ni tan siquiera es un análisis.  Es fruto del fundamentalismo ideológico.

No he ido a la reunión del PSOE.  Esa falsa bondad progre me pilla muy lejos.  Tanto como el libertarianismo.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Testigo de la vergüenza.



Angelic Upstars es una banda punk nacida en 1977 en South Sields, Inglaterra.  Su sonido punk-rock y Oi! acompañaba letras antifascistas que apelaban a la solidaridad y el orgullo de clase obrera.  En los años ochenta, hicieron un concierto para reunir dinero con el que ayudar a los mineros en huelga por las políticas extremistas de Margaret Thatcher.  La huelga duró un año, así que había que contribuir de alguna manera.

De aquella actuación de Angelic Upstars, ha quedado, al menos, un momento para la posteridad.  Si te gusta el punk, posiblemente has visto la foto miles de veces:



Yo la vi ayer gracias a la invitación de una amiga, en el Reina Sofía, en la exposición dedicada a Chris Killip, el hombre que fotografió este y otros momentos muy duros de la era Thatcher.  Duros para los trabajadores, se entiende, pero de orgasmos liberales para la Dama de Hierro.

Lo que tantas veces he visto en el cine de Ken Loach, no es una exageración.  Resulta difícil explicar con palabras la miseria y el sufrimiento que causó Margaret Thatcher, miseria y sufrimientos eclipsados en la Historia gracias al patrioterismo del asunto de las Malvinas.
Chris Killip

En una de las salas, proyectan una entrevista con el fotógrafo.  En la actualidad da clases en Harvard.  Se define orgullosamente como socialista, un hombre de izquierdas.  Cuando le preguntan si es muy diferente lo que fotografió en Tyne and Wear ( Angelic Upstars son de allí, por lo que vivieron aquel turbulento año con intensidad ), dice que sí, y que para sacar fotos parecidas, debería abandonar Harvard e irse a Detroit.
Recogiendo carbon tirado al agua para subsistir.

No hace muchos días vi carteles de conciertos punks en solidaridad con la huelga de barrenderos de Madrid, para la caja de resistencia.  Pero no suelo verlo mucho.

Demasiadas veces, el punk hoy es un postureo de tatuajes y gafapastas con ropa skater bastante alejados de lo que fue el punk de bandas como Angelic Upstars.  Una vez que el sistema ha absorbido la rebeldía, nos la devuelve mejor vestida y diseñada.

En fin.  Las fotografías impresionan: gente recogiendo carbón sobrante del mar para poder venderlo, niños sucios y descalzos, futuros chavs, criados en la miseria más absoluta, jóvenes esnifando pegamento, casas abandonadas un año y derruidas dos años después, y la sensación de que en aquel conflicto minero con la muy fanática y terriblemente dañina Margaret Thatcher, esa a la que el Partido Popular homenajeó a su muerte, hemos salido perdiendo todos los trabajadores.  Es muy fácil admirar a alguien tan nefasto como ella cuando tienes dinero y no hay un gobierno intentando a toda costa evitar que lo tengas.  Pero es moralmente repugnante hacerlo.  Margaret Thatcher destrozó las vidas de miles de personas que se la ganaban trabajando duramente.

Merece la pena ver la exposición, muy recomendable.  Si tienes sangre en las venas, claro.  No es apta para mentes equidistantes.


domingo, 24 de noviembre de 2013

Machismo de clase.

El personaje que interpretaba Kim Cattrall en Sex and the city, representaba una mujer liberada, que no tenía pelos en la lengua y que disfrutaba de su cuerpo como le venía en gana y cuando y con quien le viniera en gana.  Millones de personas en todo el planeta han visto sus andanzas, e incluso mujeres de clase trabajadora se han identificado con ella y con otros personajes de la serie, a pesar de que una mujer de clase trabajadora está a años luz del nivel de vida que llevaban las protagonistas de la serie.

Aunque es un poco tramposo, podemos establecer una comparación con la serie española Aída, en la que una de las protagonistas femeninas, Lorena, es lo que conocemos habitualmente como una choni, una pokera, una cani, una barriobajera o poligonera.  En la serie, Lorena, la hija de la protagonista, es también una mujer que se acuesta con quien le parece, pero la diferencia es que en Aída, Lorena es juzgada y se la presenta como lo que coloquialmente se conoce en los bares de señores españoles como una guarra.
Extraído de aquí.

A un lado y otro del espectro político, legiones de jueces morales intentan decidir por ellas lo que realmente es apropiado y decente hacer con su sexo.  No es patrimonio exclusivo de la derecha cristofriki juzgar y señalar a las prostitutas, por ejemplo.  También es cierto que se usa una doble vara de medir: una para la mujer presuntamente moderna y liberada, de clase alta, y otra para esa golfa choni que anda por ahí como una perra en celo en lugar de trabajar.  Aunque trabaje, da igual.

Esto es clasismo.  Y una vuelta superficial por internet puede ilustrar muy bien el prejuicio clasista y machista:



Por supuesto, las actitudes machistas hacia las chicas, no ocultan deseos y frustraciones.  El síndrome del menosfolla:









Buceando un poco más - no mucho más - he dado con una pseudoencuesta en un foro, en el que se planteaba la trascendente cuestión de si estarías dispuesto a follar con una choni.  Más de un 87 % de idiotas contestan a la pseudoencuesta con un sí.  

Seguir husmeando me ha llevado a una descripción caricaturesca de una choni, aquí.  Efectivamente, la descripción ( y el vídeo protagonizado por un tipo asesinable ) corresponde a una mujer pobre que se compra las cosas donde sus paupérrimos ingresos se lo permiten.  También en el grupo de Facebook Chonis con un iPhone, queda bastante patente por donde van los tiros.

Así que, mucho me temo que ser mujer es difícil.  Pero si además esa mujer es pobre e inculta, lo tiene mucho más complicado.  Esto es clasismo.  El personaje de Kim Cattrall despierta admiración, y las chonis, profundo desprecio.  Una mujer de clase alta que hace lo que quiere con su cuerpo, es una mujer liberada.  Una chica de clase baja que hace lo mismo, es una guarra.  Eso es así.



jueves, 21 de noviembre de 2013

El aborto, la eutanasia, el III Reich, y todo lo demás.

Los activistas fuerzapartos y los activistas contrarios a la eutanasia, suelen ser los mismos.  Los argumentos usados para ambos asuntos suelen ser uno: la vida es sagrada.  Por supuesto, si se tuvieran que limitar a señalar esto, nadie les haría mucho caso, por eso suelen intentar cubrir el mencionado argumento con una mezcla anodina de pseudobiología, pseudoderecho y pseudohistoria.

Así, la recalcitrante fuerzapartos Amparo Medina, en Twitter, esta mañana, mientras cargaba contra la presunta crueldad de los médicos abortistas en una conversación en la que ha quedado en ridículo una vez más ante @medicblasto, ha argumentado:

Y también así:
 
Es exactamente lo mismo que hizo Miguel Ángel Rodríguez acusando al Dr. Montes de  nazi en un debate sobre la eutanasia.  El temerario conductor asiduo de los juzgados y ex miembro del gobierno Aznar, fue condenado por este hecho. 

Bien, en la tangana en Twitter queda bastante patente que Amparo y quienes coreaban sus delirios, no han argumentado nada.  Aunque los fuerzapartos y defensores de la presunta sacralidad de la vida harán como si la realidad no existiera, sueño con que alguno de ellos se pase por este blog a comprobar lo profundamente equivocados que están en su comparación del aborto o la eutanasia con el nazismo, que es lo que me dispongo a hacer.

Eutanasia y aborto en el III Reich


Es sencillo, algo remotamente parecido a la muerte digna, esto es, ahorrar sufrimiento innecesario a un enfermo incurable, no existía.  Cuando los fuerzapartos hablan sobre esto, se están refiriendo al programa Aktion T4, que tuvo lugar entre 1938 y 1941 en Alemania durante el III Reich.  Lejos de constituir una medida humanista que buscara aliviar el sufrimiento de nadie, lo que se pretendía era matar - aquí sí - a todo aquel que presentaba alguna minusvalía hereditaria, enfermedad incurable, o simplemente eran calificados como "individuos improductivos".  Adolf Hitler dio órdenes a algunos médicos para que perpetraran lo que dieron en llamar "homicidios compasivos", que como veremos a continuación, no eran compasivos, tan sólo eran asesinatos.

Hay que señalar que los individuos que eran exterminados gracias a la Aktion T4, no elegían morir, eran obligados a ello.  Sus familias tampoco decidían, no era optativo.  Esta es una de las muchas razones por las que la eutanasia que se reivindica hoy no es ni remotamente parecida a los programas nazis.  Tan sólo algunos casos, mínimos, de padres que no podían hacer frente a lo que suponía un niño con problemas congénitos, entraron a formar parte del siniestro programa más o menos voluntariamente.

Los niños eran ingresados en clínicas en las que eran sometidos a dolorosísimos experimentos.  Se les administraban barbitúricos en las comidas ( Luminal ), lo que bloqueaba su respiración.  Si no morían así, se les administraba una sobredosis de morfina.  Los padres no podían visitar a sus hijos.  Se les mentía sistemáticamente hasta que fallecían.  Unos 6000 niños, desde recién nacidos hasta los 16 años, fueron asesinados por estos y otros métodos.

En agosto de 1939, se obligó a médicos y enfermeras a informar sobre individuos a los que someter al exterminio.  Desde el Reich, se emitió un documento (Impreso de registro 1), que solicitaba información a los manicomios sobre los pacientes ingresados, y que era, obviamente, obligatorio cumplimentar.  La excusa era la "planificación económica" ( dentro de esa planificación, estaba la "necesidad" de liberar camas de hospital para heridos de guerra ), y el personal de los centros participó sin saberlo en la selección de personas a exterminar.  Algunos médicos intentaron posponer el envío del documento para proteger a sus pacientes ante los crecientes rumores sobre asesinatos masivos. 

Podría seguir escribiendo sobre los horrores que supuso la Aktion T4 durante días enteros,  pero no serviría mucho más que para revolver las tripas.  Los "elegidos" fueron torturados, gaseados en cámaras o en camiones habilitados para tal fin, donde morían entre sufrimientos horribles (algunos de los enfermos entraban en las cámaras de gas con esponjas, cepillos y jabón, pensando que iban a ducharse), y el número de asesinados supera las 200.000 personas.

Así que, como podemos ver, a los nazis les traía sin cuidado el sufrimiento ajeno, y su "eutanasia" no era tal, tan solo era una política de exterminio, algo que es intrínseco al nazismo.  Cualquier comparación entre los que apoyamos una posible ley para la muerte digna y los nazis es falaz y obscena.

En cuanto al aborto, los nazis reservaron el aborto para gitanos, judíos y demás, así como su esterilización voluntaria, al menos hasta que empezó el genocidio y las deportaciones.  Para los alemanes, el aborto estaba prohibido desde la llegada de los nazis al poder, y desde 1943, penado con la muerte.  No cabe aquí señalar como una argumento favorable a los fuerzapartos el hecho de que los alemanes fueran los únicos que tenían el aborto prohibido: a los no alemanes o con enfermedades congénitas ( incluso alcohólicos crónicos) se les obligó a esterilizarse, o bien fueron asesinados con la Aktion T4.  Los gitanos y los judíos, como todos sabemos, fueron exterminados masivamente a escala industrial.

Por si esto fuera poco, dado que los fuerzapartos son también contrarios al matrimonio igualitario, pues todo forma parte de un paquete de idiocia inseparable,  cabe destacar que existía en la Alemania nazi un Reichzentrale zur Bekämpfung von Abtreibung und Homosexualität, es decir, Centro del Reich para la lucha contra el aborto y la homosexualidad, así que mucho me temo que si hay alguien parecido a un nazi, al margen de los propios nazis, es Amparo Medina y todos los fuerzapartos del planeta.

Si queréis un relato más detallado sobre la Aktion T4, leed El Tercer Reich, de Michael Burleigh, que a pesar de que su autor es un insoportable liberal-conservador, presenta datos que son irrefutables.  Aunque personalmente, me costó algunas lágrimas enfrentarme a todo eso.  No es fácil leer cosas tan horribles.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Son House, un músico cristiano.

Hay gente que me pregunta cómo es posible que un ateo comeniños escuche canciones que tengan algo que ver con la religión, cuando lo normal es que los ateos estemos quemando iglesias y sacrificando vírgenes a nuestro dios Satanás.

Muchos de mis músicos favoritos son o eran creyentes.  El gran bluesman Son House, por ejemplo, no sólo era un creyentazo, es que la ilusión de su vida era construir una iglesia.  De joven, House pensaba que tocar blues era un pecado: "Siempre me ponía furioso cuando veía a un hombre con una guitarra tocando blues y esas cosas".

En sus actuaciones, solía decirle al público que debían elegir entre Dios y el diablo.  También aseguró haber tenido una especie de epifanía en un campo de alfalfa, que le hizo caer de rodillas y ponerse a rezar, y acto seguido recorrer tres kilómetros a pie para despertar a su jefe, un hombre blanco, al que le dijo "Sal de la cama y escucha lo que voy a decirte, ¡pensó que me había vuelto loco!".  A veces parecía indiferente hacia su música, y aseguraba que lo que realmente le habría gustado hacer es construir una iglesia.

En cualquier caso, los músicos de blues de su época llevaban existencias difíciles.  House cuenta en su vida con un oscuro episodio relacionado con el asesinato de un hombre.  Aunque parezca extraño, su religiosidad y su parte más oscura, parecían entrar en perfecta unión en sus actuaciones.  Son House tocaba en directo con una intensidad apabullante, proyectando su voz hasta el final de la sala, y parecía realmente estar en trance mientras tocaba la guitarra y cantaba.

Así, podemos encontrar canciones como Preachin' the Blues, cuya letra es bastante divertida, al menos para un servidor.

Yes, I'm gonna get me religion
I'm gonna join the Baptist Church
Yes, I'm gonna get me religion
I'm gonna join the Baptist Church
You know I wanna be a Baptist preacher
Just so I won't have to work

Aquí una interpretación del tema:

No puedo evitar sentirme atraído por su música y su figura.  Incluso cuando se trata de una canción abiertamente religiosa, cierro los ojos y escucho atentamente, dejándome llevar.  Como me pasa con John the Revelator.  Escuchadla y decidme que no es absolutamente impresionante esta interpretación del tema, también en directo:



Estos son dos ejemplos del extraordinario talento de Son House, y de sus contradiciones más íntimas.  

A una persona atea que escucha viking metal nadie le pregunta si cree en Thor, o si esa música es compatible con su ateísmo. Si algo es bello, si me gusta, no le hago ascos.  Luego sigo con mis rituales satánicos habituales y ya está.

domingo, 10 de noviembre de 2013

La jet set pobre.

Hace algunos años, unos amigos dieron uno de tantos conciertos con su grupo punk en un garito de Alcalá de Henares.  El cartel incluía a otros dos o tres grupos, bandas de rudo hardcore muy macho. No recuerdo muy bien el concierto en sí, cosas del alcohol.

Lo que sí recuerdo, más que nada por habérmelo contado muchas veces el guitarrista del grupo, es una actitud clasista despreciable entre algunos de los miembros de los otras bandas.  Cuando mi amigo llegó al garito, con una camiseta o sudadera de su pueblo de Extremadura y la guitarra eléctrica a la espalda, uno de los integrantes de otra banda miró su estampa de arriba a abajo, un barrido, y sus palabras fueron: "¿Y éste?".  No sabía que un poco más tarde compartiría escenario con mi amigo.

Entre los grupos underground, la ropa alternativa se llevaba - y se lleva - mucho.  Y sí, es una ropa alternativa, concretamente alternativa a la ropa barata.  Uno de aquellos pijo-cores podía llevar más dinero puesto en el cuerpo que yo en mi cuenta corriente hoy. 


Me repelía profundamente aquel postureo ridículo de tipo duro de Fuencarral.  La música "alternativa" y su endogámico mundillo no son ajenos al capitalismo.  Por eso, un grupo como Leño, que vendía mucho y llenaba conciertos hasta la bandera, siempre me pareció mucho más auténtico y sincero.   Además, sus letras, que retrataban una realidad, son mucho más cercanas a los intereses y sensibilidades de las clases trabajadoras, sin pretender dar lecciones.  Podría decir que la actitud de aquel tipo, está retratada por Leño en la canción El Oportunista.


Hoy, existen grupos combativos, pero no están en las listas de las radios comerciales, ni se les hacen reportajes en El País.  Además, ya  no existen Barón Rojo, Burning o Leño.  Su recuerdo ha sido borrado del mapa por aquel invento de la Movida madrileña, a la que se homenajea constantemente en todos los medios e incluso desde las instituciones del Estado.  Gran ganga, ya sabes, algo digno de pasar a la historia cultural de España.


El clasismo al que aludo más arriba, es algo muy extendido entre los mal llamados alternativos.  Mirar con desprecio al otro por no ser como tú es habitual.  Es algo que he relatado últimamente mucho en este blog. Un alternativo que cree estar descubriendo una pólvora que lleva décadas descubierta, por no decir casi un siglo, sólo se fija en el continente, no en el contenido.


Andy y Lucas es un dúo que me produce una mezcla de terror e hiperglucemia.  Prefiero que me arranquen las orejas y me claven destornilladores al rojo vivo en el cerebro que aguantar una sola de sus canciones.  Además, alguien debería decirles - aunque no sé si ya se han separado - que deberían llamarse Lucas y Andy.  Sus letras están impregnadas de un delirante romanticismo y de un conservadurismo paleto, acompañadas por una música mil veces escuchada y aborrecida.  Tienen miles de fans por toda España.  En las insoportables fiestas de Alcalá de Henares, tocaron el último verano ante un auditorio a buen seguro histérico.  Por mucho que joda la comparación, el pijismo alternativo, los tipos duros del hardcore, que creen ser los únicos reivindicando según qué cosas, están a años luz de la crudeza de esas calles que tanto les gusta retratar y a las que son ajenos.  Lucas y Andy no son muy aternativos que digamos, pero probablemente están o han estado cerca de las clases más humildes:

Y sé de amigos que se marcharon de él por culpa del trabajo
Y si a alguna mujer me llevara de él sería porque la amaría tanto
Y tanto
Oye hermano (Que)
Que mi barrio es callejero
Pero bueno, ¿y qué?
Que no sobran los dineros
Pero bueno, ¿y qué?
Pero dime, si
Pero dime, no
No hay compasión
Oye, hermano, no dejes que nos coman los gusanos
Que hay gusanos que van de corbata
Mejor dicho: esos nos roban, no nos matan
Oye, hermano, que aunque las penas nos ahoguen,
Tú a mi no me llores,
que pa´ esos ratitos malos
Escucha un poquito de... Camarón, Camarón
Niñas que pasean por sus calles
Niñas que alegran la vista, ay, con sus andares
Gente obrera luchando
Pa´ que a sus hijos no le falte la comida encima un plato
Y sé de amigos que se marcharon de él por culpa del trabajo
Y si a alguna mujer me llevara de él sería porque la amaría tanto
Y tanto...
Quillo, échale un cable a mi gente
Pero vale, no me digas lo que vale, lo que siento
Que se van muriendo mis hermanos, y eso lo siento
Dile lo que quieras de tu boca,
Pero cumple las promesas que dijiste, pero bueno
Porque Pinocho sólo hay uno, y ese está en los cuentos
Oye, hermano, cuéntame tus penas como hermano
Que no quiero verte triste, que más vale morir de pie
Que vivir siempre arrodillado
Niñas que pasean por sus calles
Niñas que alegran la vista, ay, con sus andares
Gente obrera luchando
Pa´ que a su gente no le falte la comida encima un plato
Y sé de amigos que se marcharon de él por culpa del trabajo
Y si alguna mujer me llevara de él sería porque la amaría tanto
Y tanto...
   
La canción se llama Mi Barrio.  Si prescindimos del insultante machimonguerismo (algo a lo que no es ajena ninguna música), tenemos algo así como una reivindicación orgullosa de la clase obrera.  No es una gran letra, ni de lejos, pero me fijo en parte del mensaje.  Bien, esto es despreciado por los que deciden qué hay que escuchar en las cadenas de radio tanto como por quienes desprecian a esos que deciden qué hay que escuchar en las cadenas de radio.  Además del desprecio por el tipo de música, se esconde en esa actitud un desprecio de clase.  Más o menos el mismo que hace que la Comunidad de Madrid pague homenajes a la Movida pero no a las docenas de bandas de rock barriobajero que pulularon por la capital justo en la misma época.

Ni que decir tiene que, en esos chicos y chicas que escuchan al insoportable dúo Lucas y Andy, hay esa gente a la que la izquierda debería acercarse, con la que, al menos en teoría, debería compartir algunas inquietudes.  Es esa masa de clase trabajadora que no acudirá nunca a ver a Coldplay. Locuras mías, imagino.

Esto que cuento, afortunadamente, lo cuentan Lendakaris Muertos con una capacidad de síntesis admirable, que no todo lo que atañe a la clase obrera va a venir de la mano de un dúo musical a todas luces insufrible.  Es muy duro ser de la jet set pobre, vaya.



sábado, 9 de noviembre de 2013

El Partido de los Trabajadores.

Un partido político conservador dice a los votantes que ellos son el partido de los trabajadores.  Los votantes de dicho partido más radicalizados, no son especialmente receptivos a este mensaje, pero sí lo son a otros que vienen del mismo lado: conspiracionismo alrededor de un terrible atentado terrorista, lucha contra el aborto, lucha contra la "ideología de género", contra todo lo que huela a izquierda y, ante todo y sobre todo, contra los impuestos.

Cuando el partido conservador llega al poder, intenta limitar el derecho al aborto, apoya a los trabajadores reduciendo considerablemente sus derechos y reduciendo impuestos a las empresas, lo que conlleva un empeoramiento de las condiciones laborales sí o sí.  Como respuesta, los votantes de clase trabajadora del partido conservador piden más de lo mismo, agrandando más la brecha entre los de arriba y los de abajo, entendiendo que si su situación empeora es debido a que las medidas tomadas no han sido lo suficientemente profundas y a la inmoralidad reinante en forma de derechos LGTB, aborto y laicismo. 

Mientras tanto, los jefes del partido, fomentan entre los de abajo la sensación de que la izquierda quiere, efectivamente, cambiar sus valores morales.  Es una estrategia para que nadie se fije mucho en el progresivo deterioro que indudablemente están sufriendo sus condiciones económicas y laborales.  Al mismo tiempo, el principal partido de presunta izquierda, procura también ser tibio o bien omitir cuaquier alusión al Coco: la lucha de clases

Así, nos encontramos a un buen número de votantes de clase obrera sin conciencia de clase que ejerce la lucha de clases sin saber que eso existe, con, entre otras cosas, sus votos para la destrucción de sus derechos.  Resulta familiar, ¿verdad?

Un panorama tan familiar es el que describe Thomas Frank en su libro ¿Qué pasa con Kansas? Cómo los ultraconservadores conquistaron el corazón de Estados Unidos.


Kansas es el lugar donde comenzó la revuelta populista ultraconservadora en Estados Unidos.  Es el lugar donde el doctor Tiller - de quien ya hablé aquí - fue asesinado por practicar abortos. Es el delirante lugar donde activistas pro-fetos se arrojan a la carretera delante de vehículos en marcha como forma de protesta. También es el lugar donde unas pocas empresas se han quedado con el negocio de la agricultura y la ganadería gracias a las medidas tomadas desde arriba propiciadas por los votos de trabajadores que ayudan activamente a su propia destrucción y donde las condiciones laborales de quienes trabajan en dichas empresas son estremecedoramente parecidas a las de China. 

Salvando las distancias, no pude evitar pensar en el Partido Popular y sus fanboys españoles mientras leía el libro.  Constantemente me venían a la cabeza aquellas palabras de Cospedal sobre que el Partido Popular es el partido de los trabajadores.  La ausencia de conciencia de clase propiciada desde los partidos mayoritarios - ambos - es algo que también ocurre aquí.  Es poco probable que en España veamos a un diputado evangélico del Partido Popular entrando en trance ante las cámaras de televisión y hablando en lenguas muertas - sí, esto ocurre en Kansas, amigos -, pero la estrategia es más o menos la misma: te estamos jodiendo, pero es por tu bien.

Es difícil hacer entender que algo así está ocurriendo.  En la empresa donde trabajo, nadie quiere oir hablar de la clase obrera.  Todos parecen haber asimilado el exitoso discurso de las clases medias, a pesar de que muy pocos en la plantilla superan los 1000 euros mensuales de sueldo.  Esa diferencia, la de los mil euros, es la que lleva directamente a que muchos piensen que, efectivamente, pertenecen a otra clase social, pues la clase obrera ha pasado a la historia, y tan sólo queda el reducto de vagos ingobernables que están en el paro y venden jachís en los barrios deprimidos.  Eliminar los conceptos de clase obrera y lucha de clases, es el objetivo.  Ellos no son nosotros, ¿verdad?

En la actual crisis económica, el Partido Popular, está calcando a la europea - intentando aparentar otra cosa - lo que Thomas Frank relata en su libro sobre Kansas: destrozar la educación pública, apoyar activamente una creencia religiosa - allí, las miles de sectas evangélicas - intentar limitar el aborto y señalar a feministas, izquierdistas, sindicatos y demás gentes de mal vivir, como EL problema. En realidad, muy probablemente ni ellos mismos comparten el rechazo al aborto de la Iglesia y estas cosas, y en cualquier caso ellos seguirán abortando poniendo dinero, a los ricos esto no les afecta.  Mientras, el principal partido de la oposición lleva décadas dormido en los laureles y asimilando el discurso neoliberal, aunque, afortunadamente, aquí existen otros partidos políticos con posibilidades de, al menos, servir de contrapeso. 

Aunque en España, la realidad es que la mayoría de los cachorros de HazteOír - el equivalente a los ultraconservadores antiabortistas norteamericanos - no parecen pertenecer a la chusma ni de lejos, el mensaje vendido desde arriba en las filas conservadoras es muy parecido.  Y las consecuencias, son las mismas: ricos cada vez más ricos, clases trabajadoras cada vez más despojadas de sus derechos y con la sensación de estar por encima de algo, lo que no es otra cosa que división entre sus filas. 

Pero tú tranquilo, eres de clase media, no un cani cualquiera.


sábado, 31 de agosto de 2013

#LET, o como justificar la pederastia y el chantaje.

El concepto de libertad varía notablemente dependiendo de la ideología que profeses. Algunos ven la libertad en una siempre mejorable democracia, otros en la dictadura del proletariado, otros en gasear judíos, otros en segregar a los negros, y otros, entre otras muchas cosas, en la "libre elección" de las niñas menores de edad para ejercer la prostitución.

Los autoproclamados #LET  en twitter, es decir, anarcocapitalistas y demás ( liberal suena más fino y además no te permite llevar gafas de pasta ) son especialistas en defender lo indefendible en la red social.  Así, gracias a @ilse0001, he tenido el disgusto de encontrar otro gran ideólogo #LET, que responde al nombre de Jorge Valín.  El tal @jorgevalin escribe cosas como esta en su web (pincha en la imagen para verlo en todo su esplendor):  


El hijo de Milton Friedman apuntó hace un tiempo una solución para la pederastia: que los gobiernos permitan realizar películas pornográficas de esa temática pero realizadas íntegramente por ordenador, como Avatar.  Evidentemente, la idea de Friedman no es la misma, aunque olvida el hijísimo que de realizarse películas así, eso no reduciría, mucho me temo, la pederastia en el mundo.  No es que la idea sea estúpida, es que no tendría su puesta en práctica un efecto disuasorio del abuso de menores.  

Valín es lo suficientemente inteligente como para no caer en sus palabras en una cagada que quizá pueda acarrearle algún problema legal, al establecer en su texto la edad de la menor en 13 años ( en España ).  Evidentemente, mucha gente estaría dispuesta a apedrearle ante la puerta de un juzgado si en el artículo hiciera mención a una niña de 10, 8 o 5 años.  Dado que que se toma la molestia de escribir entre paréntesis en España, doy por supuesto que quizá con una menor de 13 años tampoco ve mal una presunta transacción comercial entre un octogenario europeo y una niña o niño indonesio de 10 años, aunque imagino que no estaría de acuerdo en algo así porque soy así de bueno y no me gusta pensar mal de los demás sin pruebas, aclaro.

Pero de lo que sí tengo pruebas es de su falta absoluta de moralidad.  La frase:  Probablemente la prostituta infantil no quiera serlo, pero a nadie le gusta trabajar, lo deja bien claro.  Pero por si quedan dudas, ( y si leemos el texto con atención, no nos quedará ninguna ) hay otra perla: Si usted compra una fotografía de un menor de edad que se pueda considerar pornográfica, también será castigado por la ley. Ah, el malvado Estado imponiendo el intervencionismo en el libre mercado.  Es evidente que si un tipo compra una fotografía pornográfica en la que un menor de edad practica sexo, no lo va a comunicar a las autoridades y será un delincuente que está en posesión de pornografía infantil, pero eso son minucias, comparado con el sabor de la buena y vieja libertad para masturbarse viendo fotografías de menores follando, ¿verdad, Valín? Y la perla que directamente hace sangrar el cerebro, es esta de Al prohibirle [a la menor de edad ] su libre elección a trabajar y obligarla a estudiar, le estamos negando una fuente de financiación fundamental para ella y su familia.  Es un falso humanismo habitual entre especímenes autoproclamados #LET.

Los países que ven como el turismo sexual dinamiza su economía, no los menciona.  Pero oye, existen, como el dragón en el garaje de Carl Sagan.  Una de las causas de la existencia de la prostitución infantil, como el propio Valín señala, es la pobreza.  Si la pobreza empuja a menores de edad a ejercer la prostitución ¿de qué mierda de economía están viviendo esos países que Valín no menciona ni tan siquiera de pasada? Esos países suelen estar en el Tercer Mundo, y aún hoy es el día en el que no parece que esa actividad esté sacando a sus países a flote.  Pero aunque así fuera, no dejaría de ser cruel y repugnante.  

A lo que voy, es a que los menores de edad que se prostituyen, no han elegido hacerlo.  Si el mismo Valín admite que prácticamente no les queda otro remedio, ¿donde está la libre elección? Es evidente que por mucho que los estados luchen contra esta lacra, sigue ahí.  La solución que me propone un pijo occidental es legalizar la lacra, y dejar que las cosas sigan su curso y que esa prostitución infantil contribuya a crear el terreno para futuras inversiones en otros sectores más productivos.  El problema es que nada garantiza que eso sea así, y que por el camino miles de vidas quedarán marcadas y destrozadas para siempre ( si Valín imagina que los menores de edad que se prostituyen pueden decirle a un septuagenario europeo que se pongan un condón y así evitar enfermedades de transmisión sexual, es aún más perverso de lo que me parece ahora ), mientras miles de pervertidos babean su lujuria sobre el cuerpo desnudo de un niño.  No hay libertad alguna en esa no-elección. 

En el mismo artículo delirante, Valín trata otros temas: la legalización del matonismo, pues asegura que sindicalistas como yo somos unos matones de los que hay que defenderse a tiros. Lamentablemente, lo que explica ya existe, se llama vigilantismo, y durante su etapa de mayor gloria, en Estados Unidos, cometió tantos delitos como los que aseguraban querer evitar - ajustes de cuentas, ejecuciones arbitrarias, asesinatos sin juicio -, pero qué es eso comparado con el placer de disparar a un negro que pasea por tu jardín.  

El colmo del delirio ( si exceptuamos el principal que ha originado esta entrada ) es la legalización del chantaje.  Sí, así, como suena ( vuelve a pinchar en la imagen, que te lo tengo que decir todo):



Como no quiero hacer esta entrada interminable, me permito el lujo de citar al gran Andrés Diplotti, que deja bastante a las claras que los autoproclamado#LET  son muy dados a justificar delitos hasta extremos delirantes que les llevan hasta a negar los principios en los que basan sus ideas:


Como en el famoso hoax del llamado Manchego en Red Liberal ( que me acaba de recordar @natxox), esto no dice nada en sí sobre la ideología que dice tener el tal Valín, pero sí dice mucho sobre qué clase de gentuza ha decidido apropiarse del liberalismo español.

No hay nada más que decir, gracias.