jueves, 28 de marzo de 2013

Legalizar las drogas

En el blog del filósofo Roberto Augusto, pude leer no hace mucho un artículo en el que el autor se muestra favorable a la prohibición del tabaco.  En twitter le hice algunas preguntas al respecto, y a juzgar por lo que escribe en su última entrada en el blog, mis críticas fueron bastante tibias en comparación con lo que algunos le llegaron a decir.

En su nueva entrada, además de señalar las críticas que recibió por su postura sobre el tabaco, el autor se muestra contrario a la legalización de las drogas.  Y no puedo estar más en desacuerdo con él.

Roberto Augusto cae en varios errores.  En primer lugar, en muchos países no es delito el consumo de drogas, aunque sí lo es su producción y venta.  Muchos estados establecen un límite al consumo propio, por encima de la posesión de él, estaríamos incurriendo en un delito.  En cualquier caso, señalar que ningún país ha optado nunca por hacer caso a la postura sobre las drogas que mantienen Fernando Savater o Mario Bunge, no dice nada ni a favor ni en contra de la legalización, ni se desprende de esa afirmación que el que los estados pongan límites estrictos a su consumo, producción y venta sea la mejor opción para atajar el problema.  Los estados también subvencionan iglesias, y nunca hacen ni puñetero caso a quienes nos oponemos a ello, y estoy seguro de que a Roberto Augusto no le parece ni medio bien que eso se haga.

Admite estar en contra de las drogas, incluso de las legales, pero eso no se desprende de lo que me dijo en twitter, que un consumo moderado de alcohol es incluso beneficioso para la salud.  Por alguna extraña razón que no alcanzo a comprender, hay una doble vara de medir para las drogas, y tomarse un vino en la comida es mejor o más saludable que fumarse un porro después de ella.

Asegura que las drogas sólo causan dolor, muerte y sufrimiento.  Esto es falso, simplemente.  Es la adicción la que causa dolor, muerte y sufrimiento.  Del mismo modo que una persona puede tomar vino en la comida, o un coñac después de comer, uno puede fumarse un canuto, meterse una loncha o fumar heroína sin por ello convertirse en un adicto.  Nadie se hace adicto por fumar un porro de vez en cuando,  eso es así le guste o no le guste a quien sea.  Podría presentar al autor docenas de consumidores de cannabis y derivados que llevan vidas perfectamente normales, son trabajadores, personas con familia, que no son adictos ni provocan ningún problema social de ningún tipo y que llevan una existencia tan normal como la mía o la de Roberto Augusto.

Tampoco es cierto, como dice en su artículo, que estar a favor de la legalización de las drogas sea políticamente correcto. ¿Como es posible primero argumentar que ningún Estado ha realizado una despenalización total de las drogas, y acto seguido decir que lo políticamente correcto es estar a favor de su legalización? ¿Como se come algo así? Es una apreciación personal muy discutible.

La entrada termina diciendo que de legalizarse, los traficantes adulterarían las drogas, habría más adictos, los jóvenes terminarían siendo zombis consumidores de todo tipo de drogas y encima costaría mucho dinero a los contribuyentes curar o rehabilitar a estas personas.  Es un panorama muy triste, sí.  El problema es que es perfectamente aplicable a lo que vivimos hoy en día con las drogas ilegalizadas, con el inconveniente de que además el Estado no recauda ni un céntimo por parte de los consumidores a los que se pueda rehabilitar.  Quitando esa minucia, el panorama descrito por Roberto Augusto es una descripción certera pero involuntaria del panorama que tengo ahora mismo bajo mi ventana, en mi deprimido barrio.

Al Capone, entusiasta activista por la prohibición de las drogas.
Dicho todo esto, ni una sóla palabra contra el alcohol.  Quizá por eso prefiere mencionar las drogas genéricamente, tal vez para no tener que verse obligado a reconocer que la prohibición del alcohol ya dio sus frutos en Estados Unidos hace muchos años.  Sus frutos, ya sabéis, ajustes de cuentas, matanzas del día de San Valentín, Al Capone, Eliot Ness y sus muchachos. La Ley Seca, vaya.  La prohibición no produce ningún descenso significativo del consumo.

Yo he sido adicto al alcohol.  Me vi obligado a dejarlo por mi propio bien.  Pero no lo prohibiría.  Sé perfectamente cual era mi problema: la adicción.  A mi alrededor, muchas personas, por no decir prácticamente todos los adultos, consumen alcohol.  Y no les he visto delinquiendo, ni provocando terribles problemas sociales.  El problema es la adicción.  Y ésta no se elimina prohibiendo, como quedó bien claro con la Ley Seca.

Cuando se habla de legalización de las drogas, generalmente también se habla de ofrecer información sobre ellas, información objetiva y veraz.  Es la única forma de paliar el problema de la adicción a las drogas, que no eliminarlo.  Eliminarlo en su totalidad es imposible. Regular su venta y consumo es la única opción razonable.

sábado, 23 de marzo de 2013

Un ateo come torrijas


Por mucho que intenten vendernos que los colegios católicos (fuertemente subvencionados por el Estado) son centros de élite en donde a los niños se les da una educación exquisita, lo cierto es que son lugares donde se adoctrina y se enseña a los chavales que su religión está por encima de todo. Criticar un aspecto de su creencia, puede ocasionar diálogos tan edificantes como el que encabeza el texto, que mantuve anoche en twitter con un adolescente lobotomizado por parte de sacerdotes sin escrúpulos que enseñan odio.

Obviando el insulto, lo cierto es que mucha gente me ha dicho otras veces que "serás ateo, pero bien que comes torrijas en Semana Santa".  Contra lo que algunos parecen creer, las torrijas no son algo español, en primer lugar, y en segundo lugar, como veremos a continuación, sus orígenes no están en la cuaresma católica ni mucho menos.

No pensé en esto a raíz de la rocambolesca discusión en la red social.  El miércoles, comí con un compañero de trabajo rumano.  De postre había torrijas, y me preguntó qué eran.  Cuando le contesté, me dijo que en su país también se come algo parecido, muy parecido.  Tan parecido que resulta indistinguible de nuestras torrijas.  Me vino a la memoria que en Alemania y otros muchos países, las torrijas también existen, y es probable que Angela Merkel las digiera por toneladas.  A continuación, una pequeña muestra.

En Alemania, las torrijas se llaman Arme Ritter, y son así:




En Portugal, se llaman rabanadas, y tienen este excelente aspecto:


En Francia, son así, y se llaman pain perdu, pan perdido:



En realidad, las torrijas no eran en un principio más que una forma de aprovechar el pan perdido, como dicen en Francia, pues no estaba la cosa como para andar tirando comida a la basura sin más.  De este aprovechamiento de la comida surgen otros platos, como las famosas migas en España (y al menos, en Portugal también), o la sopa de ajo, que en algunos lugares también es un plato que se consume en cuaresma, pero cuyos orígenes son ajenos a ella.  Con el tiempo, en España el consumo de torrijas se reduce casi exclusivamente a esta época, pero en otros lugares, se consumen habitualmente como un dulce más, y en el caso portugués, en Navidad.  Los austríacos, los suizos y hasta los estadounidenses (que las llaman french toast) también comen torrijas.  

Resulta que los romanos conocían las torrijas, y como podemos leer aquí,

"El gastrónomo romano del siglo I d.C, Marcus Gavius Apicius, escribió sobre las torrijas en su libro De re coquinaria „: rompe siligenas (galletas de trigo), baña las en leche, tuesta las en aceite, riega las con miel y sirve las.”   

En el siglo XV se utilizaban para que las mujeres que acababan de tener un hijo, recuperaran fuerzas, y con el tiempo, se comieron en periodos de abstinencia alimenticia, como la cuaresma.

Así que cuando un compañero de trabajo picajoso, o un amigo, o tu prima o tu vecino del 2º te digan que pese a ser ateo, no le haces ascos a comer torrijas ( como si el hecho de comer torrijas demostrara la existencia de dios, extraordinaria argumentación ) recuérdale que las torrijas no tienen un origen católico.  Y cuando te digan que tampoco haces ascos a días libres en Semana Santa o en diciembre, recuérdale que si no fueran esas fiestas, serían otros días libres.  O pasa de su culo, y come torrijas como yo, a ritmo de Motörhead.  Bon appetit.


sábado, 2 de marzo de 2013

Distopías presuntamente liberales.

Un golpe de Estado es un golpe de Estado, independientemente de las circunstancias que lleven a su ejecución.  Esto es válido aquí y en Honduras.

Desde 2009, ha llovido mucho en Tegucigalpa.  Pero los pobres siguen siendo pobres como las ratas, y el país sigue encabezando el ranking mundial de muertes violentas.  Cuando los militares deciden que el presidente del gobierno ha llegado a traspasar una línea que no debería haber traspasado, comienzan los problemas.


A pesar de la condena internacional al golpe militar, aquí no ha pasado nada, oigan.

1. 

Hace algún tiempo, en una entrada que dediqué a una cita de Milton Friedman, que era un cachondo, señalé que la libertad económica no va acompañada siempre por las libertades civiles.  Es más, estas pueden ser perfectamente prescindibles.  El caso de la dictadura de Pinochet en Chile, o el caso de China, son buenos ejemplos de ello, como escribí.  Resulta curioso que, al igual que en Chile, los halcones partidarios del laissez faire vayan a Honduras a hacer el agosto.  Esta vez, en forma de "Ciudad Modelo", una distopía de moda entre algunos anarcocapitalistas. 

La ocurrencia es, según sus partidarios, una forma de acabar con la pobreza, ya que las formas tradicionales de gobierno ( tiene narices que algunos vean en Honduras, precisamente, algo remotamente parecido a una "forma tradicional de gobierno", es decir, un gobierno democrático ), no son capaces de acabar con ella. Así que para llevar a cabo sus planes, buscan terrenos inhabitados donde construir sus modernas ciudades con sus propias leyes, su propia policía, sus propios jueces, sus propios tributos ( escasos ) y sus propias instituciones en general.  Un Estado dentro del Estado, sofisticado, un paraíso distópico, o lo que el resto de los mortales entendemos por un paraíso fiscal, y en las tabernas españolas como una cueva de ladrones.

El problema viene cuando resulta que esos terrenos - que, por otro lado, son cedidos  por un Estado soberano, pues ni para eso pueden prescindir los millonarios que quieren imponer sus delirios, del Estado - no sólo no son terrenos inhabitados, sino que además son inhabitados artificialmente por el crimen organizado cuya presencia es endémica en el país.  Alguien tiene que hacer el trabajo sucio, amigos.  Luego ya si eso se presentan los constructores de la "Ciudad Modelo" mostrando sus manos limpias o fingiendo demencia.

2.

Salvando las distancias con Honduras, en España estamos viviendo nuestro particular via crucis para que millonarios sin escrúpulos vengan a construir sus megaprostíbulos.  Para ello, no se ha dudado en cambiar leyes sin consultar a los ciudadanos - que se jodan, es por su bien - para que Sheldon Adelson perpetre su Eurovegas, paraíso del hortera europeo y paraíso fiscal al mismo tiempo, en el que los derechos de los trabajadores, si ya de por sí se han reducido considerablemente gracias a la reforma laboral del Partido Popular, serán más bien escasos, por no decir inexistentes.

Como ya se ha abierto un camino, millonarios chinos también han anunciado que quieren construir una ciudad al margen de las leyes de los infelices mortales españoles, un complejo financiero libre como el viento.  Todo el mundo sabe que en España, el que millonarios chinos pertenecientes a las tríadas quieran asentarse no es algo que suela ocurrir.  Bueno, en realidad sí, pero eso no interesa al votante.  Resulta que Gao Ping era un señor muy respetable, un mecenas del arte, alguien que trajo a España mucha riqueza, o eso leemos en este abyecto artículo de El Mundo. La realidad, sin embargo, es que el señor Gao Ping es un presunto delincuente, o quizá es que las leyes españolas son muy restrictivas con los emprendedores, a saber.

3.

Tanto el punto 1 como el punto 2, los tejemanejes responden a una misma ideología, con sus matices.  En Honduras, el crímen organizado está limpiando el terreno para que los inversores autoproclamados para mi sorpresa como luchadores contra la pobreza, se llenen los bolsillos.  En España, 6 millones de parados, cifra en constante crecimiento y sin horizontes hasta la fecha para dejar de crecer, ha motivado la excusa perfecta para cambiar las leyes a mayor gloria de un turbio, zafio, hortera, facha y poco escrupuloso empresario norteamericano. 

En el caso de Eurovegas, los medios de comunicación españoles, casi todos de derechas o de extrema derecha, han mentido reiteradamente sobre los beneficios que la construcción de Eurohorteras va a traer a Madrid en materia de empleo y beneficios para la Comunidad de Madrid y España.  Es normal que esos medios lo hagan, pues están subvencionados y no van a morder la mano que les da de comer, pero quizá no es tan normal que la prensa ultra tipo Libertad Digital babée con Eurovegas asegurando, como el PP de Madrid, que el engendro asegurará más de 200.000 empleos, algo inaudito si tenemos en cuenta que todos los complejos de Adelson juntos en todo el planeta reúnen unos 40.000 empleos reales.

4.

La construcción de delirios megalómanos, no es patrimonio exclusivo de los guionistas de las películas de James Bond.  En la excelente y desternillante entrada que dedicaron en "Vicisitud y sordidez" al objetivismo, podemos ver algún ejemplo de delirio de ese tipo.  El dueño de Paypal tenía en mente un engendro que hace que sangren los ojos de cualquier persona con un mínimo sentido del buen gusto.


Lo de Honduras tiene su origen en las "Charter cities", una idea del economista Paul Romer, que  llaman "una forma políticamente incorrecta de acabar con la pobreza".  Es tan políticamente incorrecta como dejar que a punta de fusil eliminen a los pobres para que tú puedas plantar tus cojones casi gratis en un país.  Que el hijo de Milton Friedman, uno de los impulsores de las Ciudades Modelo, diga textualmente que "la democracia no es compatible con un Estado liberal", es bastante significativo.  Posiblemente un nuevo Pinochet dirigiendo un Estado sea bastante más compatible, a saber.

La diferencia entre la "Ciudad Modelo" hondureña y lo que nos van a poner en Madrid, es que aquí el negocio está enfocado hacia un sólo camino.  Y que no nos han ametrallado aún. 

Pero, eh, no pasa nada, que esto que hago es propaganda estatalista.