domingo, 21 de julio de 2013

A vueltas con el respeto.

Anoche, después de hacer un RT a un seguidor, hice esto con el tuit que enlazó:  


El alcalde de Alcorcón, David Pérez García, se define como liberal.  De esa clase de liberales españoles que van a misa los domingos y que generalmente son de derechas, pero decirlo abiertamente queda feo.  Aclaro, antes de que alguno me ataque por ahí, que en mi tuit sobra la palabra "energúmeno".

Resulta que el alcalde de Alcorcón atribuye la extinción de un incendio a los bomberos, al 112, y a la Virgen del Remolino, que es esta estatua:  

MOÑECA
Para los que no tenemos creencias, la idea de que una estatua ayude a extinguir un incendio resulta hilarante.  E irritante, pues para David Pérez, alcalde de Alcorcón, tiene la misma importancia esa ayuda inexistente, que el difícil trabajo de bomberos y emergencias.  Es preocupante que un alcalde tenga esas entendederas, y que piense que creer en una estatua durante mucho tiempo te debe hacer invulnerable por ley a las críticas:



El partido político de David Pérez nos gobierna, y todos sabemos que ninguno de los miembros abiertamente creyentes del Partido Popular, son capaces de compartimentar su gestión pública por un lado, y sus creencias irracionales por otro.  Por eso Gallardón quiere limitar el aborto y Jorge Fernández Díaz es homófobo.  A ver si va a resultar ahora que la homofobia y la misoginia no tienen nada que ver con las creencias integristas de estos dos.

El desafortunado tuit de David Pérez ha desatado una minitormenta tuitera.  Se siente muy ofendidito, pues cree que nadie tiene derecho a ridiculizar o criticar sus creencias.  En España, desgraciadamente, tenemos el infame artículo 525 del Código Penal ( y que según el autor del artículo que enlazo, "protege los bienes espirituales", y las nubes de algodón de azúcar y el país de Nunca Jamás y a los pitufos y a los osos amorosos y sus cascadas de arcoiris salidas de su pecho) que parece apoyar sus amenazas:



Pero David Pérez no entiende que, si bien él tiene derecho a tener creencias absurdas, ridículas, infundadas y neolíticas, desde luego no tiene derecho, o no debería tenerlo, a impedir que los demás señalemos lo ridículo de su equiparación entre bomberos y la Virgen del Remolino.  Es un poco vergonzoso el artículo 525, y yo soy partidario de su eliminación.  ( Actualización a las 13:30: en La Aldea Irreductible se nos dice que el el tipo penal del 525 se ha quedado sin supuestos prácticos posibles.)

Eso sí, tal vez David Pérez no tuvo tanta fe en otro tiempo para rezar por otras cosas:


Además, cae en un error garrafal al escribir esto:



Y es que, como ateo, no necesito una ley que me ampare, y nunca limitaría o intentaría limitar la burla a mi ateísmo.  Me defiendo yo solito, gracias.  Es más, no es muy difícil hacerlo, viendo los contrincantes.

Para que quede claro, Sr. Pérez, lo que estoy diciendo es esto:



Y si usted no cree que eso debe ser así, tiene un problema.  Se llama autoritarismo. Y envidia de fatwa, también.  


martes, 16 de julio de 2013

Políticos racistas en la Unión Europea.

Pose orangutanesca del vicepresidente del Senado italiano


El señor de la imagen es Roberto Carderoli, vicepresidente del Senado de Italia y miembro del partido de extrema derecha Liga Norte.  El otro día insultó a la ministra de Integración de origen congolés Cécile Kyenge, diciendo que cuando la veía no podía evitar pensar en un orangután.  Ha pedido perdón públicamente por ello, pero a nadie se le debería escapar que este señor milita en un partido político xenófobo.  Carderoli es la parte zafia y grosera del racismo, de película de Alvaro Vitali, el Fernando Esteso italiano.  Otros, en cambio, optan por hacer serias políticas institucionales racistas en lugar de por el insulto paleto.

En Grecia, donde el partido nazi Aurora Dorada goza de cierto éxito electoral,  en 2012 el entonces ministro socialista Andreas Loverdos propuso el decreto Nº GY/39A sobre “restricción de la transmisión de enfermedades infectocontagiosas”.  Esto, en la práctica, significaba que la policía podía parar a cualquier persona por la calle para someterla a análisis para detectar enfermedades obligatoriamente.  17 mujeres extranjeras resultaron ser seropositivas y la web de la policía griega expuso sus fotografías junto con detalles de sus vidas que a nadie incumben.  Las calificaron de "bombas sanitarias".  El ex ministro Andreas Loverdos, cuando saltó el escándalo, dijo que "los padres de familia van a los prostíbulos y la enfermedad que contraen allí las transmiten luego a sus hogares", pero dado que los padres de familia eran griegos, se ve que no vio la necesidad de obrar con ellos como con las mujeres.

El decreto fue polémico, y pareció que había pasado a mejor vida.  Por desgracia, lo han reinstaurado recientemente.  Como los miembros de la troika eyaculan cada vez que escuchan hablar de recortes en sanidad, a Grecia le ha tocado la motosierra, lo que ha provocado un incremento de un 200% en contagios del VIH.  Esto es debido a que los recortes en sanidad afectan directamente a los toxicómanos, que hoy, como cuando Thatcher aniquiló los "chutódromos" en UK, convirtiendo a Edimburgo en la capital del SIDA europea, comparten jeringuillas.   Y la solución no es una campaña de prevención ni nada por el estilo.  La solución pasa por detener a inmigrantes, vagabundos, pobres y demás gentuza improductiva.  Como no hay fondos para la fumigación, la malaria ha vuelto alegremente a Europa gracias a la Troika también. Así, los inmigrantes, irregulares o no, se han convertido en el chivo expiatorio, y no los recortes en sanidad.  Pero no sólo en Grecia tenemos cosas inquietantes.

En Francia, partidos de extrema derecha, como Unión por un Movimiento Popular (UMP) (o el tristemente famoso Frente Nacional, cuyos muchachos salieron a impedir los derechos de los  homosexuales junto a los católicos ultras recientemente), fomentan la persecución a los gitanos.  En Niza, Christian Estrosi, alcalde del UMP, alentó a otros alcaldes a erradicar a los gitanos de sus pueblos y ciudades, aludiendo ( nunca dejarán de sorprenderme ) a que las caravanas donde viven las familias gitanas, son poco menos que viviendas de lujo que un francés decente jamás podría pagarse.  Ya sabes: los inmigrantes vienen a acostarse con nuestras mujeres (arf) y a robar nuestras caravanas y trabajos.  No se le ocurrió pensar que quizá es más barato comprar una caravana que un piso o un chalé, o quizá sí y le importa un huevo.  Este trato discriminatorio institucional, se traduce en un incremento de las agresiones a la minoría gitana.  El Consejo de Europa ha tirado de las orejas a Francia por esto, pero con la boca pequeña, como siempre.  Sigo.

En Bulgaria, el partido Ataka, de extrema derecha, se está haciendo famoso por sus 10 diputados y por sus delincuentes comunes.  Sus alegres muchachos no dudan ni por un segundo en tomar un medio de comunicación en plan matones de las SA, para enseñarles a esos sucios periodistas a informar bien sobre sus actividades delictivas y fascistas.  El partido está formado por varias formaciones racistas, y está liderado por un presentador televisivo llamado Volen Siderov, que es un racista consumado.  Además, Ataka aboga por que Bulgaria tenga una religión oficial, la Iglesia Ortodoxa Búlgara.
Volen Siderov,  hortera con pinta de proxeneta y líder de los fascistas búlgaros


En 2007, los racistas de extrema derecha europeos se agruparon para formar un grupo propio en el Parlamento de la Unión Europea. 

En tiempos de crisis, el racismo puede crecer animado por la frustración reinante, la ignorancia, y los demagogos con pocos escrúpulos.  Algunos políticos, desde el zafio vicepresidente del Senado italiano, hasta el alcalde de Niza, pasando por la indecencia del gobierno Griego, incapaz de luchar a favor de sus ciudadanos, pero dispuesto a trasladar el peso de la responsabilidad de lo que ocurre en el pais a los inmigrantes, desvían la atención que debería estar en su propia incompetencia, y presentan a los ciudadanos inmigrantes como el foco de todos los problemas, en lugar de hacer su trabajo e impedir que los desfavorecidos sean el blanco de las irracionales iras de los palurdos.  Es decir, fomentan la violencia contra los de fuera.

En mi ciudad, Alcalá de Henares, el partido xenófobo España2000 tiene un concejal, y lo que es peor, posibilidades de lograr alguno más en las próximas elecciones municipales.  A muchos esto no les importa un cagarro, incluída la Unión Europea, lo que me lleva a pensar que la memoria es frágil, y las ganas de frenar de alguna manera el avance del racismo, pocas.  Detener skinheads y hooligans delincuentes está muy bien.  Pero atar corto a sus ideólogos, tampoco estaría nada mal.

Pero a nadie le importa.  Y cualquier día tendremos un disgusto.  Uno más, quiero decir.

Triste.

sábado, 13 de julio de 2013

Misóginos de fiesta.

Se han vertido ríos de tinta esta semana sobre las agresiones sexuales en San Fermín y otras fiestas.  No importa mucho, al parecer, pues a juzgar por los comentarios de mucho macho, los que se quejan de esas actitudes, son gente que no sabe divertirse y no entiende que una mujer rodeada de cientos de hombres, quiere que la desnuden sí o sí.  En fin.  En Me han violado, podemos encontrar una interesante reflexión al respecto.  Aunque me duele la boca de decirlo ( he tenido alguna discusión en las redes sociales estos días sobre lo sucedido ) que alguien enseñe las tetas no es lo que algunos llaman una "provocación", que hace que los hombres se vuelvan incontrolables.  El alcohol tampoco es una excusa, yo mismo he sido un borracho como pocos habrás conocido en tu vida y jamás se me ha ocurrido engorilarme con una mujer sin su permiso, y se me ocurre que hay mucho pajillero (en el peor sentido del término) que sueña con tener dos tetas al aire en una fiesta popular para sobar lo que en otras circunstancias le ocasionaría un dolor de dientes y cojones considerable y, al menos para mí, deseable.  Además, lo que he visto en algunas imágenes no es que ella enseñe las tetas, es que han visto como se les arrancaba la ropa para, acto seguido, meter mano.   

Así, los machotes - incluidos aquellos machotes que no se ven a sí mismos como cerdos misóginos aún siéndolo bajo cualquier punto de vista - en internet han poblado los comentarios a las noticias con imbecilidades como esta:


Ultramónguer.


Olvida el señor autoproclamado, al parecer, equidistante, es decir, misógino, que una cosa es un espectáculo erótico en el que alguien va a divertirse con ello, y otra es una fiesta como San Fermín o San Juan o el santo de los cojones que toque ese día.  Olvida también que, como bien dice, igual habría que preguntar a la chica.  Efectivamente, eso es exactamente lo que no han hecho los agresores de San Fermín ni los de otras fiestas que hemos visto esta semana.  Preguntar.  

Para los que dicen que enseñar las tetas es una provocación, se me ocurre que de ser así, eso les otorgaría el derecho de tocar a cualquier mujer que en la playa decida hacer topless.  Estos protovioladores a buen seguro están viendo peligrar, a juzgar por las críticas esta semana, la posibilidad de salir impunes agrediendo sexualmente a una mujer en una fiesta. Entre los equidistantes con los que he discutido, la mayoría se presentan a sí mismos como una especie de liberadores sexuales o bien intentan justificar una agresión aludiendo a la presunta "provocación" de la mujer, pero eso sí, se apresuran a señalar que el tipo no tiene derecho a agredirla.  Pero provación dicen que hay.  Esto es equiparar víctima con agresor, así de simple.

El nivel de estulticia misógina que hay en este país es terrible.  El comentario que más me hizo sangrar los ojos en Facebook, es el de una persona - permitidme que borre su nombre, no por respeto a él, por respeto a la persona en cuyo muro se desarrolló la discusión - que sería absolutamente incapaz de diferenciar un polvo de una agresión sexual.  Pinchad en las imágenes para ver la imbecilidad en todo su esplendor:





De lo que se deduce que si tomas drogas, los tíos están en su derecho de abusar de tí.  Si no querías que te agredieran, no haberte drogado.  Este no es el único mensaje imbécil que me soltó:



Y también:



Así que, el mezquino protoviolador, supone que señalar lo que considero que es una agresión sexual, es algo que hago para ver si las mujeres se apiadan de mí y me dan una caricia o me llevan a la cama.  Resulta curioso que quien justifica una agresión sexual piense así de los que no justificamos un delito tan abyecto.  Si no violamos a una mujer es por ser políticamente correctos, viene a decir.  Y que ellas lo están deseando, también.

Esto es un resúmen de lo que he leído esta semana.  Los comentarios en la misma onda que he visto son cientos, y es algo muy deprimente.  

Por último, señalar que los comentarios del tipo " si no quería que la sobaran que no se hubiera dejado", son, también, vomitivos.  Intentad responder a eso, ¿qué habría ocurrido si alguna de las chicas hubiera opuesto resistencia? Rodeada de tanto macho, se me ocurre que cualquier resistencia sería inútil.  A no ser que quiera irse a casa sin dientes.

Siento náuseas por todo esto.  

sábado, 6 de julio de 2013

Por no invertir en ciencia.

Ayer tuve una especie de minidebate en Facebook sobre si la inversión pública en ciencia impide su avance.  Siempre he pensado que esto es una estupidez, y realmente los que se oponían a la inversión pública hablaban nada menos que de intervencionismo, y al menos uno de ellos insinúo que soy estalinista y que siento cierta debilidad por el infame Lysenko.  Todo ello porque recordé que hubo un tiempo en el que la Unión Soviética ganaba por goleada la carrera espacial frente a Estados Unidos.  Esperaba que en cualquier momento me mandaran a Cuba o a Corea del Norte a vivir, o a doblar el lomo en el Gulag.

No es que yo sienta muchas simpatías por el estalinismo precisamente. El caso Lysenko ha sido explicado muchas veces, mucho mejor de lo que yo lo explicaría, aquí por ejemplo. Sólo diré que es un caso significativo de como un imbécil puede medrar haciendo pasar ideología por ciencia, lo que, como es el caso, tuvo consecuencias nefastas.

Bien, los ataques más virulentos hacia mi persona en este blog, han venido siempre de estalinistas - como el amigo homófobo estalinista que me acusa de progre primero y de fascista después- y de liberales - como el que insistía una y otra vez en sacarme la declaración de que soy estalinista y cuando no pudo me llamó "progre" - así que estoy curtido en insultos de varios bandos y a estas alturas me la pela bastante lo que deduzcan falazmente de mi forma de pensar a partir de algunas palabras.

El caso es que algunos no saben diferenciar entre democracia y estalinismo, ni entre izquierda y estalinismo, y establecen equiparaciones ridículas entre estados democráticos y Stalin, porque todo el mundo sabe que si Stalin dirigía un Estado totalitario, todos los estados lo son.  Por supuesto, esto es mentira, pero es difícil hacérselo entender a los ultras de diverso pelaje.

Pese a que es cierto que la Unión Soviética fue la primera potencia en poner un satélite en órbita, también es cierto lo de Lysenko.  Pero resulta que deducir que señalar una realidad como esa, quiere decir que te alegras del efecto que causó la pseudociencia de Lysenko, es una falacia bastante monguer, no digamos ya la acusación de que me alegro de que mucha gente muriera de hambre gracias a él.


La afirmación de mis interlocutores de que el "intervencionismo" ( confundir inversión pública con intervencionismo es otra cosa monguer ) limita o daña la investigación científica es falso.  Tan falso como decir que la inversión privada hace lo mismo. 

Resulta que Steven Weinberg, premio nobel de física, en su libro El sueño de una teoría final, dedica algunas páginas a este tema.  También explica muchas cosas sobre el modelo estándar de la física de partículas para que lo entiendan tipos burros como el que esto escribe.

Weinberg creía que era necesario construir un gigantesco acelerador de partículas en Estados Unidos, para dar con el famoso bosón de Higgs entre otras cosas.  Hasta habló en el Congreso de su país defendiendo su construcción apasionadamente.  El Supercolisionador Superconductor (SSC), estaba sufriendo continuos retrasos y salía bastante caro a ojos de los congresistas, por lo que el proyecto se abandonó en 1993, ante la frustración de muchos físicos como Weinberg. 

Estoy buscando el libro entre el océano de ellos que tengo a mi alrededor y no soy capaz de dar con él.  Pero sí recuerdo unas palabras de Weinberg: la inversión privada no suele financiar ciencia básica.  

 
Todo esto pasó, y con el tiempo, se ha hecho evidente que Weinberg tenía razón.  En Europa, gracias a la inversión pública de docenas de países, se construyó el Gran Colisionador de Hadrones, y sus resultados hasta el momento, están siendo muy exitosos.  Tanto, que han dado con el bosón de Higgs.  Y tanto, que gracias a su construcción tuve la suerte de encontrar un trabajo hace ya más de 8 años, trabajo que aún conservo, aunque en otro puesto,  a pesar de la crisis.

Lo que pasa es que con el bosón no se invierte en bolsa, y eso frena el progreso, eh.  Ojo ahí.

Los exorcistas.

Un exorcista es un señor, casi siempre un sacerdote católico, que se dedica a torturar a personas con graves enfermedades mentales con la excusa de que les ha poseído un demonio y tienen que salvar su alma.  

Desde que la película de William Friedkin ( El exorcista, no French Connection ) se convirtió en un éxito de taquilla allá en 1973, los exorcistas católicos son muy peliculeros.  Es más, si uno sigue a dos de los más populares, se dará cuenta de que son conscientes de lo mediáticos que son.  

El mentirosillo padre Amorth, por ejemplo, se hace fotos así:

Uuuuuuh, qué miedo.
Y el padre Fortea, que admite públicamene que la película de William Friedkin es una de sus favoritas, se las hace así:  
No, no es Jorge de Burgos, es el padre Fortea.

Ninguno de los dos puede probar que ha curado endemoniados de ningún tipo.  Lo más lógico es pensar que ambos son ignorantes de la salud mental, en el mejor de los casos, y unos cabrones torturadores en el peor.

De todos modos, si algo pueden tener en común dos sacerdotes que se dedican o dicen dedicarse a arrancar demonios de la carne mortal, es que viven en un mundo de fantasía católicofascista.  Es lo normal, dado su oficio.

El padre Amorth dice, sobre el reciente caso de un presunto poseso mexicano que fue presuntamente exorcizado por el Papa Francisco:  "es realmente un alma de Dios de la cual el Señor se sirve para reprochar a México por la legalización del aborto". 


El padre Fortea dice sobre el aborto:  "El modo en que se sacrifica a un gato o a un perro en el veterinario es indoloro. El modo en el que se destroza a los niños en el vientre de las madres es espantoso. Esos niños mueren peor que devorados a lentos mordiscos por la más cruel de las fieras."  Esto que dice es mentira, con la ley del aborto actual, no hay sufrimiento alguno, pues los plazos impiden que se aborte cuando el feto es capaz de sentir dolor.  En la semana 14, no hay dolor que valga, y en el caso de grave riesgo para la salud de la madre o el feto, hasta la semana 22, y tampoco hay dolor.  No sé si algún perro mordió alguna suculenta parte de la anatomía de Fortea, pero estoy seguro de que ni él se cree esa mierda.

Y así, estas dos momias - una milenaria, la otra algo menos - que han visto como Carmen Porter y su santo, Iker Jiménez, han contribuído enormemente a su elevación al estrellato, no es de extrañar que vean un esquizofrénico y se hagan la picha un lío.  

Recordad sus opiniones cada vez que veáis a alguno de los dos fantasmas en la televisión.  

lunes, 1 de julio de 2013

Hazañas etílicas.

Por las consecuencias de una ruptura sentimental especialmente siniestra y la tensión en otros aspectos de mi vida, caí en el alcohol.  Bebiendo era un tío insoportable.  Bocazas, inconsciente, pesado, depresivo, voceras.  Cuando el alcohol pasó de ser una forma de diversión a ser un hábito inprescindible, fui aislándome poco a poco. 

Un recuerdo me persigue de aquellos años.  Una comida con unos amigos, un domingo de primavera.  Acabé yo solo en un bar de búlgaros, con los que me hice fotos.  No he vuelto a mirarlas, pero recuerdo sus rostros borrosos por mis manos temblorosas y sus sonrisas de condescendencia con un español greñudo y con barba que parecía estar fuera de sí.  Aquel día pasé de beber cerveza a beber vino, de beber vino a beber orujo.  No recuerdo el dinero que gasté, no recuerdo qué hice al salir del bar de los búlgaros ni recuerdo como llegué a casa, pero tardé más de una hora en un trayecto que no puede ocupar más de 10 minutos. 

Fui a los chinos del barrio antes de subir y compré 8 botes de cerveza.  Siempre los compraba de ocho en ocho, aunque algún tiempo después tuviera que bajar corriendo antes de que cerraran para comprar otros ocho botes.   Al entrar en casa después de más de 5 minutos intentando encontrar la cerradura para poder introducir la llave, sentí cierto alivio al dejar atrás los licores fuertes, (la cerveza enmascaraba mi alcoholismo) y mucho más al haber salido indemne del bar de los búlgaros ante algún comprensible cabreo por su parte.  Me dirigí al dormitorio, y puse la cerveza junto a la cama, en la mesita de noche.  Pensaba tumbarme , encender el ordenador, ponerme los auriculares y escuchar música mientras bebía hasta caer exhausto, tal vez vomitando en la almohada como algunas otras ocasiones.

En lugar de ello, al desabrochar el cinturón para quitarme los pantalones, perdí el equilibro y caí al suelo, y mi cabeza golpeó en la mesa, y la mesa cayó al suelo no sin antes golpear mi cabeza, y los botes de cerveza rodaron bajo la cama.  Y me quedé allí, en el suelo, dormido contra mi voluntad.  Cuando desperté eran las 3 de la madrugada.  Me dolía la cabeza y tenía un chichón del tamaño del Teide.  Aturdido, me desnudé y me metí en la cama. 

Este hecho no fue un hecho aislado.  Muchas películas muy parecidas habían ocurrido con frecuencia en aquellos últimos años.  Sin darte cuenta te vas metiendo en la bebida y alrededor de ti nadie parece desaprobar lo que estás haciendo con tu vida.  Pasas por una etapa en la que eres demasiado borracho como para compartir tu borrachera con los demás.  También tenía una depresión que intentaba enmascarar con el alcohol.    Caí en un pozo del que salir fue complicado y terrible, al principio.  Para quien no ha sido alcohólico, es difícil de entender, algo de lo que sólo ahora, después de algunos años, me doy cuenta.

Cuando dejas el alcohol, también te dejas otras cosas.  Amigos que creías tener ya no lo son.  Nunca más te llaman.  Es complicado divertirse bebiendo con un tío que no bebe más que café o cocacola y que vocaliza perfectamente cuando tú no sabes ni donde tienes la lengua.  En cualquier caso, y sin rencor alguno, que los que están a tu alrededor se retraten así para contigo es un favor que te hacen.  Asumir que tienes un problema grave te aisla tanto como el alcoholismo.  Y, afortunadamente, también entiendes que algunos siguen y seguirán a tu lado para siempre, o al menos no te darán de lado cuando más necesitas su apoyo.

Cuando llega el verano, siempre me asaltan estos recuerdos.   Fue a finales de agosto cuando dejé de beber, el día después de mi cumpleaños.  Una amiga a la que nunca estaré suficientemente agradecido, me llamó desde un lugar lejano y me dijo las cosas como son: tienes un problema, Yayo.  Y por primera vez lo asumí. Al parecer era estrictamente necesario que alguien desde fuera me dijera cómo me veía.

En el fondo, siempre supe que tenía ese problema, pero nunca había tenido el valor suficiente para afrontarlo, ni tan siquiera cuando acudía al trabajo por las mañanas con manos temblorosas y sudores de todo tipo. 

Ese día, el día de mi cumpleaños, me senté en una terraza en la Calle Mayor de Alcalá de Henares.  Pedí una jarra de medio litro de cerveza, y me dije que aquella jarra, era la última. 

Saboreé la cerveza consciente de la decisión tomada.  Bebí lentamente, mirando como descendía el contenido de la jarra a cada trago, y me sentí muy vacío.  Mi amiga acababa de arrancar de cuajo una parte de mí.  Esa tarde, fui a los chinos del barrio y compré donuts, zumo de naranja y un mechero.  El chino me miró muy serio:

-  ¿Hoy no cerveza,  amigo?

-  No, hoy no, tío.

Y hasta el dependiente sabía que era un puto borracho.  

Por supuesto, no soy un ejemplo de nada, ni quiero dar lecciones a nadie. Pero hoy estoy siempre lúcido, y soy dueño de mis equivocaciones y mis aciertos.  Y ligo más, todo hay que decirlo.   Tampoco mucho más, no os vayáis a pensar.  Y he conocido mucha gente maravillosa desde entonces que hoy son estupendos amigos.  Es más fácil soportarme.

Fueron varios años que están borrosos en mi memoria, pero siguen ahí, con su extraña persistencia de recuerdos pegados: un collage de vomitonas, broncas, pérdida de amistades y recuerdos dolorosos.  Pero hoy me puedo mirar al espejo.

Llega el verano, y con él alguna estridente campaña en pro de algo llamado "cultura de bar", que es muy español.  Si algún día un presidente decide que hay que cerrar la mitad de los bares españoles, ese mismo día se derrocará al gobierno en las calles.  Ese día, o el día en el que el Real Madrid baje a 2ª división.   6 millones de parados no son motivo suficiente, al parecer.