sábado, 31 de agosto de 2013

#LET, o como justificar la pederastia y el chantaje.

El concepto de libertad varía notablemente dependiendo de la ideología que profeses. Algunos ven la libertad en una siempre mejorable democracia, otros en la dictadura del proletariado, otros en gasear judíos, otros en segregar a los negros, y otros, entre otras muchas cosas, en la "libre elección" de las niñas menores de edad para ejercer la prostitución.

Los autoproclamados #LET  en twitter, es decir, anarcocapitalistas y demás ( liberal suena más fino y además no te permite llevar gafas de pasta ) son especialistas en defender lo indefendible en la red social.  Así, gracias a @ilse0001, he tenido el disgusto de encontrar otro gran ideólogo #LET, que responde al nombre de Jorge Valín.  El tal @jorgevalin escribe cosas como esta en su web (pincha en la imagen para verlo en todo su esplendor):  


El hijo de Milton Friedman apuntó hace un tiempo una solución para la pederastia: que los gobiernos permitan realizar películas pornográficas de esa temática pero realizadas íntegramente por ordenador, como Avatar.  Evidentemente, la idea de Friedman no es la misma, aunque olvida el hijísimo que de realizarse películas así, eso no reduciría, mucho me temo, la pederastia en el mundo.  No es que la idea sea estúpida, es que no tendría su puesta en práctica un efecto disuasorio del abuso de menores.  

Valín es lo suficientemente inteligente como para no caer en sus palabras en una cagada que quizá pueda acarrearle algún problema legal, al establecer en su texto la edad de la menor en 13 años ( en España ).  Evidentemente, mucha gente estaría dispuesta a apedrearle ante la puerta de un juzgado si en el artículo hiciera mención a una niña de 10, 8 o 5 años.  Dado que que se toma la molestia de escribir entre paréntesis en España, doy por supuesto que quizá con una menor de 13 años tampoco ve mal una presunta transacción comercial entre un octogenario europeo y una niña o niño indonesio de 10 años, aunque imagino que no estaría de acuerdo en algo así porque soy así de bueno y no me gusta pensar mal de los demás sin pruebas, aclaro.

Pero de lo que sí tengo pruebas es de su falta absoluta de moralidad.  La frase:  Probablemente la prostituta infantil no quiera serlo, pero a nadie le gusta trabajar, lo deja bien claro.  Pero por si quedan dudas, ( y si leemos el texto con atención, no nos quedará ninguna ) hay otra perla: Si usted compra una fotografía de un menor de edad que se pueda considerar pornográfica, también será castigado por la ley. Ah, el malvado Estado imponiendo el intervencionismo en el libre mercado.  Es evidente que si un tipo compra una fotografía pornográfica en la que un menor de edad practica sexo, no lo va a comunicar a las autoridades y será un delincuente que está en posesión de pornografía infantil, pero eso son minucias, comparado con el sabor de la buena y vieja libertad para masturbarse viendo fotografías de menores follando, ¿verdad, Valín? Y la perla que directamente hace sangrar el cerebro, es esta de Al prohibirle [a la menor de edad ] su libre elección a trabajar y obligarla a estudiar, le estamos negando una fuente de financiación fundamental para ella y su familia.  Es un falso humanismo habitual entre especímenes autoproclamados #LET.

Los países que ven como el turismo sexual dinamiza su economía, no los menciona.  Pero oye, existen, como el dragón en el garaje de Carl Sagan.  Una de las causas de la existencia de la prostitución infantil, como el propio Valín señala, es la pobreza.  Si la pobreza empuja a menores de edad a ejercer la prostitución ¿de qué mierda de economía están viviendo esos países que Valín no menciona ni tan siquiera de pasada? Esos países suelen estar en el Tercer Mundo, y aún hoy es el día en el que no parece que esa actividad esté sacando a sus países a flote.  Pero aunque así fuera, no dejaría de ser cruel y repugnante.  

A lo que voy, es a que los menores de edad que se prostituyen, no han elegido hacerlo.  Si el mismo Valín admite que prácticamente no les queda otro remedio, ¿donde está la libre elección? Es evidente que por mucho que los estados luchen contra esta lacra, sigue ahí.  La solución que me propone un pijo occidental es legalizar la lacra, y dejar que las cosas sigan su curso y que esa prostitución infantil contribuya a crear el terreno para futuras inversiones en otros sectores más productivos.  El problema es que nada garantiza que eso sea así, y que por el camino miles de vidas quedarán marcadas y destrozadas para siempre ( si Valín imagina que los menores de edad que se prostituyen pueden decirle a un septuagenario europeo que se pongan un condón y así evitar enfermedades de transmisión sexual, es aún más perverso de lo que me parece ahora ), mientras miles de pervertidos babean su lujuria sobre el cuerpo desnudo de un niño.  No hay libertad alguna en esa no-elección. 

En el mismo artículo delirante, Valín trata otros temas: la legalización del matonismo, pues asegura que sindicalistas como yo somos unos matones de los que hay que defenderse a tiros. Lamentablemente, lo que explica ya existe, se llama vigilantismo, y durante su etapa de mayor gloria, en Estados Unidos, cometió tantos delitos como los que aseguraban querer evitar - ajustes de cuentas, ejecuciones arbitrarias, asesinatos sin juicio -, pero qué es eso comparado con el placer de disparar a un negro que pasea por tu jardín.  

El colmo del delirio ( si exceptuamos el principal que ha originado esta entrada ) es la legalización del chantaje.  Sí, así, como suena ( vuelve a pinchar en la imagen, que te lo tengo que decir todo):



Como no quiero hacer esta entrada interminable, me permito el lujo de citar al gran Andrés Diplotti, que deja bastante a las claras que los autoproclamado#LET  son muy dados a justificar delitos hasta extremos delirantes que les llevan hasta a negar los principios en los que basan sus ideas:


Como en el famoso hoax del llamado Manchego en Red Liberal ( que me acaba de recordar @natxox), esto no dice nada en sí sobre la ideología que dice tener el tal Valín, pero sí dice mucho sobre qué clase de gentuza ha decidido apropiarse del liberalismo español.

No hay nada más que decir, gracias.






miércoles, 28 de agosto de 2013

Héroes de la clase obrera.

Vivo en un barrio de esos de protección oficial, que en los años 80 fue una colonia de toxicómanos que poco a poco han ido acabando en la cárcel o en la tumba.  En Alcalá de Henares, a la entrada llegando desde Madrid, hay una bonita rotonda en cuyo centro se puede leer "Alcalá de Henares, Patrimonio de la Humanidad".  

Un poco antes del cartel, hay un parque.  El parque está más o menos cuidado y limpio.  Cuando voy a trabajar por las mañanas paso por ahí, andando.  A un lado, la carretera, desde la que los turistas son bienvenidos a la ciudad con flores que se cambian frecuentemente.  Los jardineros y los barrenderos están trabajando allí a esas horas.  Justo en el otro lado, está mi barrio.  

Mi barrio está descuidado.  El mobiliario urbano, demasiadas veces o está roto o no existe. Hay papeles, mierdas, botellas rotas, y todo tipo de desperdicios por el suelo.  Las malas hierbas crecen en estado salvaje.  Los árboles crecen sin control alguno, y cuando es demasiado tarde para salvarlos, el ayuntamiento envía a unos señores con motosierra y los cortan.  

¿Es más guarra o incívica la gente que visita el parque a la entrada de Alcalá que la que vive en mi barrio? No.  Generalmente, es la misma gente del barrio la que acude al parque.  Pero es muy extraño ver un barrendero o un jardinero aquí a diario.  Si alguien viene al barrio y luego al parque, o al centro histórico de la ciudad, se llevará una impresión muy negativa del lugar donde vivo.  Uno puede ser un delincuente o un vago en cualquier lugar del mundo, pero en barrios como el mío el ambiente es muy propicio para ello.

Evidentemente, no podemos cargarle el muerto de todo lo que ocurre aquí a otro.  Pero lo cierto es que aquí hay un abandono casi absoluto que no veo en otras zonas de la ciudad.  Así, cuando vemos uno de esos insoportables y sesgados programas de televisión tipo "Callejeros", se nos muestran estas vergüenzas en todo su esplendor, y rara vez se muestran aspectos positivos del lugar, aunque al menos en el mío, los aspectos positivos son cada día menores.

Hace unos meses leí Chavs, la demonización de la clase obrera.  Durante este tiempo, he seguido con atención algunas controversias de comunistas españoles sobre el libro.  Todo giraba en torno a la interpretación que se le daba al mensaje que el autor,  Owen Jones, trata de transmitir.

Lo cierto es que yo mismo me he reído a menudo de los canis españoles, que son más o menos el equivalente a los chavs.  El libro analiza el trato que se les da en los medios de comunicación, y como la estereotipación de las clases trabajadoras pretende apartar una realidad, satanizando a una parte de la población y extendiendo el prejuicio hacia todos los que vivimos en un barrio como el mío, sin ir más lejos.

"Callejeros", "Hermano Mayor" y muchos otros programas explotan eso hasta la náusea.  Visitan lugares como mi barrio para grabar los peores rincones y las peores actitudes de quienes viven en ellos.  Ambos programas ocultan la realidad, también existente, de trabajadores que no se dedican a trapichear con jachís o a gritar a sus padres.  Tampoco suelen contar el porcentaje de paro que hay en esas zonas, ni de qué vive quien no trapichea, ni si las instiuciones se pasan por allí alguna vez.  La gente se avergüenza de sus orígenes por compartir espacio con tan insufribles protagonistas.  El libro de Owen Jones cita una frase de Tony Blair que explica bastante bien esta ceguera voluntaria: "ahora todos somos de clase media".

Por supuesto, es mentira. En mi barrio nadie es de clase media.  Pero la frase está bien pensada.  Nadie quiere pertencer a una clase como la mía.  Y hay gente de clase trabajadora que se ha tragado el cuento.  Mientras leía Chavs, me asombró el parecido con lo que veo en mi barrio y en mi país.  Salvando las distancias, Jones narra lo que yo veo a diario.  Así que, como leí por ahí, ¿quienes son los de abajo?

Si nos atenemos a los que dicen que hoy todos somos de clase media, los de abajo son los que se niegan a ser de clase media, un reducto de palurdos ingobernables que parasitan al Estado. Esto es muy conveniente, porque el mensaje ha calado entre trabajadores que no son canis ni nada por el estilo, y que llegan a sentir que realmente son de clase media.  Pero la realidad, es que los de abajo somos los de siempre, los asalariados.  Los trabajadores.

En España, prácticamente solo existen en televisión en forma de adolescentes problemáticos en el paro, yonquis de extrarradio, o gente que grita mucho y tiene prejuicios abyectos, como en la ficción Aída.  Mirad la televisión y contadme si hay un sólo programa que retrate la realidad de un trabajador o de un barrio obrero.  Cuando lo hay, es una rarísima excepción.  Muy pocas veces he visto reflejada mi realidad como trabajador en la televisión de España.  Hace años, esperaba como agua de mayo las nuevas películas de Ken Loach, pues en ellas veía una realidad que había vivido en mis carnes y había visto a mi alrededor infinidad de ocasiones o que al menos me resultaba cercana. El protagonista de Sweet Sixteen, es un chav, sin ir más lejos.  Y es escocés.

Llevo más de 8 años con el mismo empleo.  Pero recuerdo que en algunas entrevistas de trabajo, me preguntaban con los ojos muy abiertos si realmente vivo donde decía vivir.  Y cuando me preguntaban eso, sabía que no me iban a llamar.  Eso es así.  Mi actual trabajo lo obtuve porque la persona que me entrevistó no es de Alcalá de Henares.  No sabía nada de mi procedencia, más que una calle y un número.

Todos nos reímos mucho cuando sale un yonqui hablando a la cámara mientras se fuma un chino.   O nos escandalizamos cuando un cani rompe a patadas la puerta de su habitación porque su madre no le da pasta para porros.  Todos nos reímos mucho, incluído yo, cuando leemos las patadas gramaticales que cometen los canis y pokeros. Nos reímos de su indumentaria, de sus valores, de todo.  Y sí, hay aspectos bastante irrisorios, y otros directamente nauseabundos.  Pero someter a esta gente al abandono o al linchamiento público a través de la televisión de forma sesgada, en lugar de intentar que las cosas cambien, es sencillo.  Y da dinero, para qué nos vamos a engañar.

Sé que mucha gente no está de acuerdo con esto que estoy contando.  He tenido discusiones bastante fuertes por defender esta posición.  Por alguna extraña razón que no alcanzo a entender, algunos parecen pensar que el movimiento obrero siempre estuvo formado por gente culta y sensible de modales y costumbres exquisitas, lo cual es una idealización bastante pueril.  No, los obreros no eran ni tenían una cultura como la que tenían Marx o Lenin.  Me cuesta horrores imaginarme una clase obrera así.  Entonces, ¿que lleva a la izquierda de hoy- aunque no sólo la izquierda, obviamente - a burlarse de gente así?  Mucho me temo, que la sensación de que pertenecemos a clases diferentes.  Estoy hablando de odio de clases.  Y la satisfacción que te da creer que no eres como ellos.  

Así que las discusiones sobre quién es de clase trabajadora hoy en día, me parecen bastante vacías, pues lo tengo claro.   Y también tengo claro que mi cultura no es la cultura cani (tampoco se puede trasplantar directamente a los chavs en los pokeros españoles).  Pero económicamente, soy uno más, pues vivo en su barrio.  En mi barrio.

Por eso, todo aquí está destrozado.  Porque divierte verlo, y divierte pensar que somos sucios, vagos y parásitos.  Clasismo.

jueves, 22 de agosto de 2013

Chester, el analfabeto.

Chester era un negro enorme: medía 198 centímetros y pesaba casi 140 kilos.  Su presencia imponía, y destacaba allá donde fuera.  Tenía unas manos como palas, y un productor de música dijo, después de verle por primera vez,  que jamás había visto unos pies tan grandes como los suyos.

Se había criado en el Mississippi rural en condiciones muy duras.  Como era negro, pobre, y enorme, no pudo hacer mucho más en la vida que trabajar en los peores trabajos que podía encontrar.  Cuentan que de niño, andaba con harapos y descalzo buscando la comida sobrante que dejaban los obreros de las vías del ferrocarril para poder sobrevivir.  

Chester no tuvo acceso a una educación.  Bastante tenía con pensar en si iba a poder comer a diario.  Cuando creció, le dijo a un entrevistador:

No soy muy listo, ¿sabes? Puedes coger toda mi inteligencia, meterla en una bolsa de papel, y sonará como dos moneditas

Cuando ya contaba más de 40 años, se presentó en unos estudios de grabación.  Chester tocaba la guitarra, la armónica, y cantaba con una voz ruda y potente, que salía de su enorme cuerpo para dejar a todo el mundo temblando.  

Se convirtió en un bluesman de éxito.  Aunque ya no tenía problemas de dinero, era muy consciente de su procedencia miserable.  Y más aún de sus dificultades para leer, escribir, y las matemáticas más básicas.

Por la noche, la gente tal vez se sorprendía de encontrar a aquel hombre descomunal en una escuela para adultos, un hombre descomunal que ya era un músico conocido. Otros en su situación, - como John Lee Hooker, se me ocurre - no parecían darle mucha importancia a su educación.  Pero Chester sí, mucha.  Tanta, que cuando llegó a ser reconocido internacionalmente, seguía empeñado en acudir a la escuela nocturna para compensar sus carencias educativas.  Tanta, que estuvo estudiando para ello casi hasta su muerte, en 1976. No le hacía falta para vivir, pero el siguió y siguió estudiando.

Pero no es sólo por eso por lo que admiro a Chester Arthur Burnett, más conocido como Howlin' Wolf,  aunque desde luego, no me negaréis que el hombre tenía su mérito. Además, era uno de los grandes del blues, y su música, como podemos ver a continuación, sigue ahí para que la disfrutemos, y no ha perdido ni un ápice de su fuerza.  En directo era una mala bestia.   Y si no te gusta, eres un ignorante.  Ponle remedio, como hizo él en peores condiciones que tú, joder.



martes, 20 de agosto de 2013

El lobby nacionalsocialista antigay.

Hace unos meses, cuando las Pussy Riot irrumpieron en una misa ortodoxa, algunos conspiranoicos insinuaron que estaban pagadas por Israel y la CIA.  Además, alegaron que habían cometido un delito.  No seré yo quien diga que no hay un delito ahí, pero es un poco extraña esta sociedad en la que las huelgas no deben molestar a nadie, ni las manifestaciones ni ningún acto reivindicativo, con lo cual la eficacia de dichos actos suele ser ninguna.

Hoy, con la ley contra la propaganda homosexual aprobada casi por unanimidad en la Duma, los partidarios de Putin fuera de Rusia - los tiene, muchos - los conspiranoicos, siguen a lo suyo, esta vez acusando a millonarios de apoyar causas a favor de los derechos LGTB, y, como no, aludiendo a eso del Nuevo Orden Mundial, que tan buenos resultados le ha dado a la extrema derecha que hasta parte de la izquierda se ha agarrado a la teoría para justificar sus prejuicios homófobos.

El camino marcado pasa por denunciar el "lobby gay", que no es otra cosa que las organizaciones que defienden los derechos de dicha comunidad y quienes las apoyan.  En la demente cruzada caben todos: desde HazteOir, hasta Democracia Nacional, pasando por atletas brillantes de ideas limítrofes.

Las declaraciones de la homófoba campeona de pértiga en el mundial de Atletismo, de nacionalidad rusa, que dice que hay que respetar las leyes de cada país ( entonces hay que respetar la sharia, las leyes de Núremberg en su momento, o las leyes del apartheid sudafricano ) están sirviendo a la causa, creando mártires de la libertad de expresión, mártires, que, por cierto, no tienen prohibida la libertad de expresión, cosa que sí está hoy prohibida en su país al colectivo LGTB.

Hace unos meses, el señor homófobo Araña Peluda - se hacía llamar así en uno de sus mútiples perfiles con los que vino a defecar al blog - usaba argumentos parecidos para defender su postura.  Resulta que algunos ven algo llamado "propaganda homosexual" u homosexualización de la sociedad en el hecho de que los homosexuales constituyen un nicho de mercado y el capitalismo no puede ser ajeno a él, pues le puede reportar múltiples beneficios.  Lo que está ocurriendo, es simple: ahora muchos homosexuales no se esconden, y eso tiene su reflejo en la sociedad.  Aludir, como también se está haciendo, a problemas y conflictos geoestratégicos entre Rusia y Estados Unidos es eludir el problema indiscutible de que hay una persecución por parte de parte del pueblo ruso, por parte de todas sus instituciones y por parte de la Iglesia Ortodoxa y otras organizaciones contra todo el movimiento LGTB.  No se puede homosexualizar a la sociedad, como no se puede heterosexualizar a la sociedad.  Pero sí se puede aborregar a la sociedad, y las actitudes aquí reflejadas son un clarísimo ejemplo de ello.

Todos estos usan argumentos falaces para defender la discriminación.  HazteOír parece querer quedarse con que la ley sólo restringe la "propaganda homosexual" ( me pregunto qué dirían si la ley pretendiera restringir la existente propaganda religiosa, que persiste y sí pretende convertir a toda la sociedad en creyente, y sí, la propaganda de HazteOír, discrimina, estigmatiza y señala a sectores enteros de la sociedad) o, como en el caso de Democracia Nacional, achacan lo que está sucediendo nada menos que al marxismo.  "Yo no soy homófobo, tengo un amigo gay al que quiero mucho PERO..." es otro argumento de indigentes intelectuales bastante habitual.

El colmo, después de todo lo que hemos visto, es que algunos dicen que Occupy Pedofilyai no es una organización nazi, y que sólo persiguen a los pederastas, algo que no es cierto.  Niegan que Rusia sea un país homófobo, a pesar de las imágenes y a pesar de que el apoyo a la ley de propaganda homosexual ha sido aprobada casi por unanimidad en la Duma.  Pero es una pena que la realidad se interponga entre el fanatismo religioso y la propaganda nazi antisemita.  El hecho incontestable es que el miembro fundador de la banda asesina que dice perseguir la pedofilia, es un nazi conocido en Rusia por las autoridades, y el hecho es que los homófobos rusos que apalean homosexuales aluden a la pedofilia porque en su profundo retraso creen que todos los homosexuales son pervertidos.  

Por mucho que joda a Democracia Nacional y a sus palmeros más o menos involuntarios de ideología más light que apoyan tácitamente o no la persecución y tortura a los homosexuales en Rusia, el movimiento palurdo que ha acompañado ideológicamente a la ley aprobada en la Duma, es un movimiento nazi, creado por nazis, con ideología nazi, que lo mismo apalea a un homosexual que a un negro que a un borracho.  Este vídeo lo demuestra: 


Y si no, una muestra del amigo Maxim Restrukt Martsinkevich, miembro fundador de Occupy Pedofilyiai, que luce un bonito uniforme que no es el de los boy scouts precisamente:


Joven y aguerrido retrasado en lucha contra la inexistente homosexualización de la sociedad.


viernes, 9 de agosto de 2013

Esclavitud voluntaria.

En un momento de desesperación, cuando no ves salida alguna, cuando tienes hambre, cuando eres pobre como las ratas y no tienes ni con qué limpiarte el culo, la necesidad puede llevarte a aceptar lo que en circunstancias normales no aceptarías ni estando drogado.

Algunas personas son conscientes de ello, y algunas organizaciones, como la CEOE, aprovechan la ocasión para recomendar al gobierno español que imponga unilateralmente a los trabajadores españoles condiciones laborales del siglo XIX.

Esta tarde, leyendo el robo propuesto por la CEOE, me ha venido a la mente el concepto anarcocapitalista de esclavitud voluntaria.  Es evidente que esto es un oxímoron, pero es una idea que tiene sus defensores, entre ellos, el economista Walter Block. 

Él los llama "contratos de esclavitud".  No me cabe ninguna duda de que de llegar a existir un contrato semejante, los empresarios españoles sólo ofrecerían ese en concreto, no vaya a ser que tengan que tratar bien a un trabajador, como si fuera un ser humano o algo parecido.

Pongamos por caso que, como podemos leer en este blog:
Usted es un hombre rico que ha deseado durante mucho tiempo de tenerme como esclavo, para mandar sobre mi a su gusto, e incluso poder matarme por desobediencia o sobre la base de cualquier otro capricho. Mi hijo padece una terrible enfermedad. Afortunadamente, exista una cura. Por desgracia, va a costar un millon de dolares, y yo, un hombre pobre, no dispongo de esos recursos. Afortunadamente, usted esta dispuesto a pagar esa cantidad de dinero si yo acepto ser su esclavo, lo cual estoy muy dispuesto a hacer ya que la vida de mi hijo es mucho mas importante que mi propria libertad, e incluso mi propria vida. Desafortunadamente, esto seria ilegal, debido a que la doctrina de la inalienabilidad sigue vigente. Si es asi, entonces tu, el hombre rico, no me puedes comprar en esclavitud, por que puedo huir en cualquier momento y las fuerzas de la ley y el orden vendran a mi rescate, no al tuyo, si tratas de detenerme por la fuerza. (Walter Block)
Lysander Spooner.

Está muy feo, parece ser, que la esclavitud sea ilegal.  Esta suerte de síndrome de Estocolmo idealizado, no se diferencia en nada de lo que escribí al inicio: un señor rico se aprovecha de la debilidad extrema de otra persona. Observad que señala que no se puede tener un "esclavo voluntario" porque la "teoría de la inalienabilidad" sigue vigente.  Es decir, que lo correcto sería abolir esa presunta doctrina, de lo que podemos deducir que piensa que es injusta. Eso, básicamente, es la esclavitud voluntaria. Block también dice que de ser derogado ese contrato, se produce un robo. 

Muchos anarcocapitalistas no son muy partidarios de esto, es más, les espanta bastante, como por ejemplo a Murray Rothbard.  Al César lo que es del César.  Pero la idea tiene sus defensores como Robert Nozick, que sentía mucha compasión por las vacas y los cerdos pero no tanta por las personas.

En fin.  Cuando alguien está pasando un momento duro en la vida, bien puede venderse de esta manera por un pedazo de pan, o por el futuro de sus hijos, o por lo que sea.  El problema es que igual cuando lleve un tiempo ejerciendo de esclavo, se da cuenta de lo que ha hecho, y decide que no quiere seguir siendo un esclavo.  Es entonces, cuando quiere romper el "contrato", cuando el esclavista puede ver un robo.  Se me ocurre que por mucho que alguien firme un contrato para ser violado tres veces diarias, si algún día no quiere seguir siendo ultrajado ya no existe nada parecido a la voluntariedad.

Uno lee estas cosas, y siendo contrario a las ideas anarcocapitalistas, echa de menos que alguien dentro de sus filas reivindique más a menudo a Lysander Spooner, precursor del pensamiento anarcocapitalista y valiente abolicionista que, como no podía ser de otra manera, influyó notablemente en Murray Rothbard, quien tampoco es santo de mi devoción precisamente.