jueves, 26 de diciembre de 2013

Hagiografía de un ser de luz.

Anoche encontre en El Asombrario una entrevista con el director de la filial española de Triodos Bank, Esteban Barroso.  Lo publiqué en Twitter, aquí.  Y luego, otros preguntaron a eldiario.es sobre el asunto, como podemos ver aquí.  Además, como vemos en esta captura, también hay publicidad de Triodos Bank:

Captura de @undívaga.


A partir de ahí, he discutido mucho desde ayer con un defensor de Triodos.  El caso es que a pesar de publicitarse como banca ética, existen muchas dudas al respecto de que eso sea así en Triodos y sus negocios afines, como se puede comprobar aquí , aquí, aquí, aquí, y aquí.

Desde eldiario.es han dicho que ellos no controlan los contenidos de El Asombrario. Ignacio Escolar ha intentado arrojar algo de luz aquí.  El Asombrario ha querido aclarar el asunto,  justificando la hagiografía de Esteban Barroso.



Mi contestación no ha superado la moderación de comentarios:



Todo esto me ha dado para algunas reflexiones.

¿Es más ético Bankia que Triodos Bank?

Por poner un ejemplo de banco chorizo, hay miles donde elegir.  Bankia tenía un pufo que hemos pagado con dinero público.  El rescate de Bankia tiene parte de la culpa de la imposición de recortes en España.  ¿Quiere esto decir que Bankia es menos ética que Triodos Bank? No.  El que alguien cometa un despropósito no justifica los despropósitos de otros.  El problema, también, está en que Triodos Bank se presenta como una banca ética, seres de luz en el tenebroso Mordor de la banca mundial.  A estas alturas, los bancos tradicionales no se presentan así, no pretenden dar lecciones de superioridad moral.  Así que juzgad vosotros si realmente Triodos Bank predica con el ejemplo. 

¿Qué problema hay con publicitar Triodos Bank?

El problema no existe más allá de la conciencia de cada uno, un medio de comunicación privado puede publicitar lo que le venga en gana, allá cada cual con su conciencia.  Pero cuando tu medio de comunicación pretende ser abanderado de la transparencia e intenta marcar diferencias con los demás medios en cuanto a su funcionamiento, lo normal es que se le pregunte por algo que suscita serias dudas.  

¿Y la entrevista?

Desde El Asombrario han dicho que no pactaron las preguntas con Barroso. No puedo no creerlo.  Pero toda la entrevista está exenta de cualquier atisbo de crítica.  Es más, lo primero que nos encontramos al leerla es un párrafo de alabanza que haría palidecer de vergüenza ajena a cualquier periodista de ABC al que Mariano Rajoy conceda la dicha de hacerle una pregunta, en el que se califica a la competencia de Triodos Bank como "jauría", señalando que Esteban Barroso no es como los demás, él es un ángel tocado por la Gracia, y entrar en la web de Triodos Bank es nada menos que "reconciliarse con el mundo" .  Ni una mención, ni un enlace a las informaciones no ya sobre lo dudoso o no de su ética, es que eluden los orígenes de Triodos Bank y su relación con la antroposofía de Rudolf Steiner.  Si no hay nada vergonzoso en esta relación, lo suyo sería mencionarla sin tapujos, ¿no?  La entrevista puede ser tachada de muchas cosas, pero a mí únicamente se me ocurre que es mal periodismo.  Nefasto, incluso.  Si no conoces más que buenas palabras sobre algo, y tienes que escribir sobre ese algo, lo normal es que lo investigues, si eres un profesional.  Pero qué sabré yo, que no tengo estudios.

Las conclusiones que saco de todo esto es que, efectivamente, en tu casa puedes publicitar lo que quieras.  Y que en tu casa, puedes hacer un ejercicio de periodismo de saldo a la altura de las entrañables alabanzas que hace El País hacia el creador de Inditex. 


miércoles, 25 de diciembre de 2013

Emprendedores.

Si utilizas el Metro de Madrid habitualmente, verás un bombardeo contínuo de publicidad alentando a los madrileños a emprender.  De la burbuja del emprendimiento imagino que hablaremos en breve y nadie lo habrá visto venir.  Hasta el Rey, en el discurso navideño, mencionó a los emprendedores que al parecer ayudarán a España a salir de la crisis monstruosa en la que está metida.

No hace mucho, un pequeño empresario me comentaba que "si la cosa en España no está peor, es gracias a emprendedores como nosotros".  Se referia a él y los suyos, no a mí.  El caso es que este empresario tiene una empresa donde se descuartizan pollos.  

Todo este bombardeo constante para fomentar el emprendimiento me resulta extraño.  No me muevo precisamente entre emprendedores, porque para ser emprendedor hace falta tener dinero, el que sea.  Las edificantes historias de personas que con pocos recursos y al borde de la ruina económica optaron por emprender y triunfaron con su proyecto son una excepción, sencillamente.  Es el sueño americano en su versión ibérica.

En el polígono industrial donde trabajo, hay una chatarrería.  Todos los días, docenas de personas al límite de la indigencia o en la indigencia casi total, acuden allí a vender al peso lo poco metálico que han podido saquear de contenedores y puntos limpios de la ciudad.  Algunos llevan la chatarra en un carrito de la compra, otros en un carro de supermercado, otros en uno de esos carros de dos ruedas, incluso enganchado a una bicicleta.  Los más pudientes, en una destartalada furgoneta llena de mierda. 

La policía suele frecuentar el lugar.  Los que intentan acercarse allí con un carro de la compra donde, en precario equilibrio, se apelotonan radiadores viejos, puertas de aluminio desvencijadas, tuberías cochambrosas y latas, son sometidos a un interrogatorio.  Rara vez he visto que les requisen la mercancía, pero no es raro que tengan a esta gente parada antes de llegar a la chatarrería durante bastante tiempo. Nadie parece pararse a pensar que la economía de subsistencia en su versión urbana, no es un chollo.

Una de estas personas es un tipo algo más joven que yo.  Transporta la chatarra en un carro de Alcampo.  Lleva faja, guantes y botas de seguridad, ropa de trabajo, teléfono móvil al cinto.  Se lo toma en serio.  Pasa por los talleres de chapa y pintura a ver si le dejan algo.  Uno de los talleres le guarda las piezas abolladas.  Las coge, las coloca en el carro con toda la seguridad que le permite, que es básicamente ninguna.  El tío siempre aparece a la misma hora, parece haberse marcado un horario. Fue despedido de su trabajo hace tiempo, y tiene una familia que mantener. 

En 2011 los chatarreros españoles se manifestaron ante el anuncio de la prohibición de recoger chatarra en la vía pública.  Se pretendía que se hicieran autónomos y hasta sacaran una licencia para transportar la chatarra.  Más de uno dirá que una persona caminando por la carretera con un carro repleto de basura es un peligro y hay que regular eso.  Pero me da a mí que el objetivo es eliminar a la parte baja de ese negocio y dejar que únicamente trabaje con ello quien pueda permitírselo.  Es delirante, lo sé, pero no hay chatarra para 6 millones de personas.

Un inmigrante de algún país del este de Europa, Bulgaria o Rumanía, no estoy seguro, recoge cartones.  Es autónomo.  Tiene alguna especie de pacto con el dueño de una empresa de manipulados donde se empaquetan productos alimenticios.  Recoge los cartones en una furgoneta vieja, en cuyo lateral ha puesto una pegatina grande con su nombre y su número de teléfono móvil, además del nombre de la empresa de manipulados.  No sé cuántos viajes hará, y tampoco estoy seguro de que lo que saca de los cartones no lo reparta con el empresario de manipulados.  Hasta hace poco - digo esto porque no sé si ahora es así - vivía en la furgoneta.  Algunas mañanas le he visto recoger la cama de la parte de atrás para colocar los cartones.  Me contaron que el empresario está muy contento con él: no le da ruido, trabaja mucho, recoge los cartones ( lo que le ahorra tener que pagar por un contenedor y pagarle una nómina ) y se los lleva a vender, no pide nada más.  Pero ha subido, claro.  Antes hacía lo mismo con un Ford Fiesta.

Cuando leo algo sobre lo que algunos pomposamente llaman "cultura del emprendimiento", me doy cuenta de lo alejado que estoy de eso.  Me separa un abismo infranqueable, del mismo modo que la suerte de tener un trabajo asalariado ( si es que trabajar es una suerte ) no me separa mucho de andar recogiendo chatarra con un carro robado en el Alcampo.  Únicamente me separa un despido y algunos meses de angustia.  Tíos como yo hay miles que se pegarán de hostias por un trabajo.  Tal vez mi blog se transforme algún día en el diario de un chatarrero.  Lo único que sé hacer un poco bien es escribir, y tampoco es para tirar cohetes.

No es que vea mal que la gente emprenda, sea lo que sea eso ( no es lo mismo un proyecto innovador que poner una taberna ), es que detrás del fomento del emprendimiento desde el Estado o desde la Comunidad de Madrid, también hay un mensaje que pretende culpabilizar al trabajador parado de su situación, sin matices de ningún tipo, sin conocer su realidad.  Una realidad que oprime y ahoga, y que para mí no es nueva.  Mis vecinos del primer piso se ganaron la vida muchos años vendiendo cartones que saqueaban de los contenedores.  Otros se pasaron directamente a la venta de drogas de todo tipo.

Una legión de cuñaos sobrecogidos por la cultura del emprendimiento y del timo de la autoayuda empresarial no va a sacar al país de la crisis.  Queda un ejército de reserva de trabajadores que servirá para mantener puestos de trabajo eventuales cada vez más precarios. Los que tengan la dicha de trabajar tragarán día y noche el discurso vomitado en los medios, la mayoría de ellos de corte conservador, envuelto en papel de regalo,  mientras se emiten reportajes desde los puntos más oscuros y desoladores del país exhibiendo las miserias que pretenden hacer pasar por denuncia.  El periodismo-Cáritas es un género en sí mismo.

Y nadie habla de la clase trabajadora.  Ya no tiene trabajo, es hasta normal.

jueves, 19 de diciembre de 2013

Yonqui rico, yonqui pobre.

Hoy he participado involuntariamente en un flame en Twitter al contestar un tweet humorístico que preguntaba si preferías un hijo minarquista o un hijo toxicómano.  Elegí lo segundo, y no tardarón en llegar insultos y deseos oscuros.  Un socialista libertario me ha dicho que estoy haciendo el gilipollas, y un minarquista me ha deseado felices fiestas y, cariñosamente, tener un hijo yonqui, mostrándome esta bonita fotografía:


He contestado, claro, porque soy un bocazas, admitiendo que yo mismo he sido drogodependiente.  Sí, el alcohol es una droga dura.  Luego, el amigo minarquista me ha acusado de ir llorando con mi adicción, algo que me ha chocado un poco, porque es él quien ha entrado al trapo, y otros afines han seguido con la misma actitud sin que les llamara.

Voy a pasar por alto mi sospecha de que no se ha ofendido, como prentendía, por hablar así de un toxicómano ( es una enfermedad, tiene cura, amigos ), pues ni que decir tiene que de haber tenido que elegir entre un hijo comunista y un hijo toxicómano, le habría dado bastante igual este último y no habría contestado a mi tweet.  No, no lo he pasado por alto, vale, pero lo digo porque no puedo hacer más que suponer en este caso.

El hecho es que algunos piensan que un toxicómano es alguien como el de la fotografía de arriba. En el caso de un alcohólico, los tópicos suelen ser así:


O así:

Pero, sorprendentemente, un alcohólico también puede ser así:

Richard Burton

O así:
James Hetfield




Y este señor era heroinómano:
William Burroughs.

Y ella también:
Billie Holiday.

La lista podría ser mucho más larga. 

Lo que quiero decir, es que la imagen del heroinómano tirado en la calle es la imagen de un toxicómano pobre.  No es de extrañar que los toxicómanos ricos sean iconos culturales y los pobres sean los que salen en Callejeros pillando caballo en un poblado chabolista.  Los primeros no dan para un reportaje tan sórdido con el que te puedas sentir mejor al ver a alguien peor que tú, y drogarse siendo rico es algo muy glamuroso y envidiable.  Simplemente, nadie piensa en Billie Holiday cuando imagina un yonqui.

Antes de que alguien me tire los perros, diré que no pretendo decir que el minarquista que menciono arriba es clasista. Pero el acto de poner esa foto, sí lo es, si bien su intención no era esa.  Simplemente, el flame me ha dado que pensar hasta el punto de escribir un post.  Muchos, por no decir casi todos, tenemos esa imagen grabada de lo que se supone que es un drogodependiente.

Cuando hablo de mi alcoholismo, las reacciones suelen ser de incredulidad o tipo "venga, no será para tanto", o bien, como es el caso, algunos ven victimismo, porque para hablar de alcoholismo tengo que ser como el anciano de la foto de arriba.  Nadie lo toma en serio, soy un tío "normal", que trabaja y come y caga en un retrete y no vive en la calle. No pretendo nunca frivolizar con mi problema, ni que me hagan casito, pero no le hago ascos a hablarlo sin tapujos aunque a veces duela, pues pienso, quizá inútilmente, que alguien puede escuchar lo que digo o leer lo que escribo y plantearse si necesita ayuda.

En cualquier caso, lo que pretendo transmitir en este post, lo ha clavado en un solo tuit mi amiga @LaGuiri, que espero no me mate por hacer la captura.  Y no hay más que decir:


miércoles, 11 de diciembre de 2013

Proyecto Pilla Pilla, vigilantes y justicieros.


He señalado aquí varias veces los peligros del vigilantismo.  Hoy, cuando los medios de comunicación están persiguiendo activamente a delincuentes que ya han cumplido su pena, liberados gracias a la sentencia de Estrasburgo sobre la doctrina Parot, y algunos periódicos publican hasta cuando fue la última vez que un violador fue al retrete, muchas personas se están dejando arrastrar por la histeria, manipulados por ellos.  La frase "tengo derecho a saber si ahí vive un violador/pederasta/asesino en serie", está en boca de muchas personas.

Hace un tiempo, el diario ABC publicó la foto de el presunto asesino de una niña.  Nadie pareció caer en que no es exactamente la mirada de un asesino lo que se veía en la foto, era la mirada de una persona torturada que sabía, como se demostró, que era inocente de lo que le acusaban.


Como podemos comprobar en este enlace, ABC pidió perdón con la boca pequeña en un rinconcito diminuto de su portada, pues la inocencia de una persona a la que has destrozado la vida no da como para pedir sangre.

El hermano del asesino de la niña Mariluz, también sufrió las iras de la turbamulta, algo que incluso pudimos ver en televisión en directo, para que todo el mundo conociera el rostro de alguien que simplemente tuvo la mala suerte de pertenecer a la familia de un criminal.  Una horda ciudadana de unas 100 personas trató de lincharle.

Casos así los hay por todo el planeta.  Bijan Ebrahim era un ciudadano británico de orígen iraní que residía en Bristol.  Fue denunciado por un vecino cuando este le vio fotografiando a menores de edad.  La policía le detuvo y le tomó declaración, dejándolo en libertad sin cargos.  Al parecer, Bijan Ebrahim, efectivamente estaba fotografiando a unos menores de edad que estaban pisoteándole el jardín.  Eso no fue obstáculo para que corriera la voz por el barrio, y los vecinos acudieran en manada para acorralar al "pederasta".  Bijain Ebrahim murió apaleado y quemado vivo.  Su triste historia, ocurrida en octubre, puede leerse en The Independent.

Los peligros del vigilantismo actual, están relacionados con lo que se vende desde los medios de comunicación.  Tabloides que publican fotografías de pederastas o padres destrozados por la muerte de sus hijas a los que las televisiones exprimen hasta las última lágrima.  La persecución y apaleamiento de homosexuales en Rusia, un país donde   la homofobia es fomentada desde los medios y desde el gobierno, es un ejemplo significativo.  En España, un grupo de chavales
inspirados por los nazis homófobos rusos, han decidido pasar a la acción: en Facebook, Proyecto Pilla Pilla, con su saludo oficial tipo "Somos los X-Men, te vas a cagar Magneto", se dedica a hacer algo muy parecido a lo que hacen los rusos, aunque resaltando que no usan violencia y que no son homófobos.  No es cierto, retener a alguien contra su voluntad es violencia. Es posible que el tipo sea repugnante, pero también es muy posible que los pilladores ( vigilantes ) estén metiendo la pata hasta el sobaco.  El grupo de niñatos descerebrados también tiene cuenta en Twitter: https://twitter.com/PillaPillaProye, un seguidor me avisó esta misma noche de su existencia.

En nuestro país es legal mantener relaciones sexuales con una persona mayor de 13 años salvo que medie engaño ( gracias a otro amigo abogado de Twitter por este dato ), así que mucho me temo que es más el daño ocasionado que el mal que pretenden erradicar, y mucho me temo que podrían tener problemas legales si alguno de sus presuntos pederastas tiene la ocurrencia de denunciarles.  Estas cosas deben estar en manos de las autoridades, aunque exponerlas en Facebook te puede convertir en un héroe para la turbamulta sedienta de sangre.  



Como le ocurre al inconmensurable Peter Lorre en "M, el vampiro de Düseldorff", de Fritz Lang, ese monumento cinematográfico demoledor y casi perfecto,  los delincuentes no debería poder buscar, juzgar y condenar a una persona. O también, podemos pensar que las personas que deciden dar el paso y ejercer de vigilantes, se convierten en delincuentes.  Pero parece que la mentalidad no ha cambiado en nada desde que el grupo vigilante Ku Klux Klan, luego hermandad, vio la luz por primera vez.

Me pregunto si Ana Rosa Quintana necesita héroes así.  Como leí en Twitter, hay diarios más preocupados por los violadores que han salido de la cárcel, que por los que aún no han entrado en ella y siguen en activo.  Quizá, también, algunos prefieran vivir fuera de un estado de derecho, uno tan próspero y justo como Somalia, por ejemplo.

No quiero dar a entender que esto es fruto de la sentencia de Estrasburgo sobre Parot.  Lo que estoy diciendo es que los medios participan y fomentan la histeria en cualquier momento, el que vivimos incluído, pues es muy propicio,  y el fruto de la irresponsabilidad bien puede ser una pandilla de superhéroes de pacotilla jugando a ser Charles Bronson.

jueves, 5 de diciembre de 2013

Subvencionados.

En la puerta de mi portal, hace algunos días, pegaron un panfleto del PSOE.  Emplazaba a los vecinos a una reunión para debatir sobre el abandono de las zonas verdes del barrio.  Me hizo bastante gracia sabiendo como sé que la mayoría de zonas verdes del barrio ni lo son ni nunca lo han sido.  Simplemente, la maleza ha crecido en zonas donde no había más que tierra, hasta el punto de convertirlas en selvas inaccesibles.

No es frecuente que los partidos políticos trabajen este barrio.  De hecho, las pocas veces que vienen, muy probablemente la gente ni se acerque al akelarre.  Quizá si en el PSOE supieran cómo está el barrio, ampliarían los objetivos de la reunión.  Y quien dice el PSOE dice IU en este caso.

No se ven muchos barrenderos por aquí.  La mierda y las hojas secas se acumulan día tras día hasta que alguien envía una máquina para apartarlas. 

Las papeleras no existen en muchas zonas.  En cualquier otro barrio, una papelera rota termina siendo reemplazada.  Aquí no, nunca, lo que ha llevado a que gente del barrio compre papeleras en tiendas de chinos para suplir las del ayuntamiento.

Aquí no hay comercios, apenas algunos bares y un par de farmacias - hasta hace poco más de diez años no había ninguna - y con la crisis alguien ha abierto una tienda de frutos secos ilegal para poder subsistir.  Venden bocatas de chorizo frito por 3 euros.

Esta noche pasada, un libertariano ha tenido la temeridad de decir en Facebook que los barrios marginales lo son por estar subvencionados, delante de un servidor.  Mordiéndome la lengua hasta el envenenamiento, he soltado alguna coz, pero no he querido seguir el debate que, además, no venía a cuento.  El caso es que se me ha quedado grabado lo de las subvenciones.

Es mentira, por supuesto.  Que el Estado ayude a personas que no pueden pagarse una vivienda en el maravilloso, perfecto, idolatrable y acosado por las hordas comunistas, Reino del Dios del Libre Mercado, es normal y deseable.   Y es justo ahí, en esa ayuda a la vivienda, donde acaba la subvención que, por cierto, no ha evitado que se pague por los pisos.  No, no son gratis.

Nadie nos subvenciona la comida, ni el trabajo, ni el coche ni el papel del culo.  La gente trabaja y paga lo que tiene que pagar.  El paro es un mal endémico en la zona, pero no tiene sentido acusarnos de vagos: durante el boom inmobiliario, casi todo el mundo trabajaba honradamente, incluso los traficantes de drogas aparcaron su actividad habitual.  El problema aquí es la falta de dinero, el abandono casi absoluto de las instituciones publicas y el que sus habitantes han asimilado que los que no viven aquí les miran con recelo y que el lugar que ocupan en la sociedad es el que les corresponde de nacimiento.  ¿Mala gente? Tanta como en la puta Moraleja y en el Centro Comercial más pijo que puedas tirarte a la cara.

Cuando leo un comentario así, veo clasismo, veo la mirada de quien nos ve como un reducto de parásitos ingobernables.  Es paradójico que los prejuicios debidos a la lejanía con la que pilla todo esto al libertariano que menciono, sean compartidos por buena parte de la izquierda, que prefiere hacerse fotos con Mario Vaquerizo que dejarse ver con un bacala chungo.

Achacar los problemas de los barrios marginales a la existencia de unas presuntas subvenciones, no es un análisis riguroso.  Ni tan siquiera es un análisis.  Es fruto del fundamentalismo ideológico.

No he ido a la reunión del PSOE.  Esa falsa bondad progre me pilla muy lejos.  Tanto como el libertarianismo.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Testigo de la vergüenza.



Angelic Upstars es una banda punk nacida en 1977 en South Sields, Inglaterra.  Su sonido punk-rock y Oi! acompañaba letras antifascistas que apelaban a la solidaridad y el orgullo de clase obrera.  En los años ochenta, hicieron un concierto para reunir dinero con el que ayudar a los mineros en huelga por las políticas extremistas de Margaret Thatcher.  La huelga duró un año, así que había que contribuir de alguna manera.

De aquella actuación de Angelic Upstars, ha quedado, al menos, un momento para la posteridad.  Si te gusta el punk, posiblemente has visto la foto miles de veces:



Yo la vi ayer gracias a la invitación de una amiga, en el Reina Sofía, en la exposición dedicada a Chris Killip, el hombre que fotografió este y otros momentos muy duros de la era Thatcher.  Duros para los trabajadores, se entiende, pero de orgasmos liberales para la Dama de Hierro.

Lo que tantas veces he visto en el cine de Ken Loach, no es una exageración.  Resulta difícil explicar con palabras la miseria y el sufrimiento que causó Margaret Thatcher, miseria y sufrimientos eclipsados en la Historia gracias al patrioterismo del asunto de las Malvinas.
Chris Killip

En una de las salas, proyectan una entrevista con el fotógrafo.  En la actualidad da clases en Harvard.  Se define orgullosamente como socialista, un hombre de izquierdas.  Cuando le preguntan si es muy diferente lo que fotografió en Tyne and Wear ( Angelic Upstars son de allí, por lo que vivieron aquel turbulento año con intensidad ), dice que sí, y que para sacar fotos parecidas, debería abandonar Harvard e irse a Detroit.
Recogiendo carbon tirado al agua para subsistir.

No hace muchos días vi carteles de conciertos punks en solidaridad con la huelga de barrenderos de Madrid, para la caja de resistencia.  Pero no suelo verlo mucho.

Demasiadas veces, el punk hoy es un postureo de tatuajes y gafapastas con ropa skater bastante alejados de lo que fue el punk de bandas como Angelic Upstars.  Una vez que el sistema ha absorbido la rebeldía, nos la devuelve mejor vestida y diseñada.

En fin.  Las fotografías impresionan: gente recogiendo carbón sobrante del mar para poder venderlo, niños sucios y descalzos, futuros chavs, criados en la miseria más absoluta, jóvenes esnifando pegamento, casas abandonadas un año y derruidas dos años después, y la sensación de que en aquel conflicto minero con la muy fanática y terriblemente dañina Margaret Thatcher, esa a la que el Partido Popular homenajeó a su muerte, hemos salido perdiendo todos los trabajadores.  Es muy fácil admirar a alguien tan nefasto como ella cuando tienes dinero y no hay un gobierno intentando a toda costa evitar que lo tengas.  Pero es moralmente repugnante hacerlo.  Margaret Thatcher destrozó las vidas de miles de personas que se la ganaban trabajando duramente.

Merece la pena ver la exposición, muy recomendable.  Si tienes sangre en las venas, claro.  No es apta para mentes equidistantes.