domingo, 6 de enero de 2013

Sobre Robert Nozick

                                    Ningún sacrificio de nadie en favor de otros está justificado 
                                                                                                                    Robert Nozick.


Hace algún tiempo, publiqué un post en este blog en el que señalaba a la economía neoclásica   como pseudocientífica.  No porque se me antojara a mí tan sólo, que soy un patán.  Mario Bunge también piensa más o menos lo mismo.

En Los porqués de un escriba filósofo, en el capítulo 7, titulado El Estado.  Por qué no soy anarquista, Martin Gardner pasa revista al ultraliberalismo.  En este blog, también he señalado en ocasiones la, para algunos sorprendente, existencia de un anarquismo de derechas, por así decir, o como a los anarcocapitalistas les gusta decir en ocasiones, anarquismo no colectivista.  Ya sabéis, las cooperativas son bolchevismo, y las reuniones de vecinos caldo de cultivo para estalinistas.

Buceando aquí y allá, en libros y webs, he pasado - y paso - mucho tiempo leyendo sobre estos temas.  Hace un tiempo señalé aquí también la profunda hipocresía de Milton Friedman, adalid de la lucha por el libre mercado, que no veía, al parecer, con demasiados escrúpulos la colaboración con regímenes totalitarios y asesinos, lo que no fue problema para que en Estados Unidos le concedieran la medalla  Presidencial de la Libertad.  La misma medalla le fue concedida a Teresa de Calcuta, mi vieja amiga.  La frase de Robert Nozick citada al principio, es un resúmen de las ideas de muchos autoproclamados liberales.  No acabo de entender qué lleva a una persona a decidir si debo o no sacrificarme por otro, o a juzgarme moralmente por ello, ni como es posible compatibilizar esa imposición con la libertad individual que tanto cacareaba Robert Nozick.  El filósofo era, como Friedman, un profundo hipócrita, y me atrevería a decir que un misántropo.  Según Martin Gardner,

Parece como si dijera que si una nación es incapaz de impedir que algunos de sus ciudadanos mueran de hambre sin poner impuestos sobre los otros, sería moralmente más correcto dejar que aquéllos murieran que establecer un impuesto y cobrarlo por la fuerza.

Nozick creía que, en ocasiones, podría ser legítimo violar el derecho de propiedad para evitar un error moral catastrófico.  Pero no le interesaba entrar en qué errores morales eran esos, ni tan siquiera analizarlos mínimamente.  No digo que no le interesara por mala leche mía, es algo que él mismo admitía.

Para los minarquistas, el Estado es necesario sólo para garantizar el derecho a la propiedad y a que se cumplan los contratos en general.  Es decir, a Nozick y otros minarquistas, lo que les gusta del Estado es la policía.  Hay que defenderse de las feminazis y los comunistas.

Nozick rechazaba los impuestos para que los que menos tienen pudieran tener acceso a sanidad, educación, etcétera.  Algunos, ( incluso algunos libertarianos ) han señalado con frecuencia que su obra está plagada de falacias lógicas y que tiene algo de horripilante y siniestro.  La propiedad privada está por encima de todo y de todos para él.  Nada nuevo bajo el sol, así que voy a entrar de lleno en su hipocresía.

Nozick negaba que la gente tuviera derecho a sanidad y educación, como he dicho más arriba.  Pero sorprende que una persona que niega derechos tan básicos ( no que te construya el Estado un palacio de oro ni que cagues en una retrete de platino, no ), fuera vegetariano y además, dedicara buena parte de su libro Anarchy, State and Utopia a la defensa de los derechos de los animales.  Como muy bien señala Martin Gardner en su libro:

Los críticos del libro ( que, por cierto, ganó un National Book Award) observaron que aunque Nozick manifiesta muy poca compasión por los millones que cada año mueren innecesariamente en el mundo por falta de alimentos, dedicaba muchas páginas al sufrimiento de los animales.  Nozick es un inveterado vegetariano. Aunque su sección sobre los derechos causa una fuerte sensación de que Nozick siente que está moralmente mal comerse un animal (¿vale ésto también para el pescado?), al mismo tiempo es contrario a que el Estado fomente la salud de los ciudadanos mediante los impuestos.


Así es, Nozick era un "luchador" por los derechos de los animales, para muestra un botón:
Los animales son valiosos. A algunos animales superiores, al menos,debe dárseles cierta importancia en las deliberaciones de las personas sobre lo que hay que hacer. Esto es difícil de probar  (¡también es difícil probar que la gente sea valiosa!). Primero, trataremos algunos ejemplos;después, argumentos. Si usted siente un placer al chasquear los dedos, posiblemente al ritmo de cierta música, y sabe qué el chasquido de sus dedos, por alguna extraña conexión causal, hiciera que 10 mil vacas contentas, sin dueño, murieran con gran dolor y sufrimiento o, incluso, sin dolor e instantáneamente ¿sería perfectamente justo chasquear los dedos? ¿Hay alguna razón por la que fuera moralmente malo hacerlo?

                           Robert Nozick, Anarchy, State and Utopia (las negritas son mías)


Por supuesto, cuando te adentras en la lectura de Anarchy, State and Utopía, no encuentras explícitamente afirmaciones sobre el derecho de una persona a recibir tratamiento médico por parte del Estado que puedan sonar chirriantes para cualquier persona decente.  En lugar de eso, Nozick escribe largos párrafos justificando su postura sobre el tema que trate, pero por suerte o por desgracia, el mensaje es precisamente ese: policía para defender el derecho a la propiedad y garantizar el cumplimiento de contratos, evitar las agresiones y... garantizar los derechos de los animales. Dar cobertura sanitaria a los que menos tienen es robar, simplemente. Son ideas muy discutibles envueltas en papel de regalo. Gardner decía que Milton Friedman podría pasar por socialista en comparación con Nozick.


Suele darme mucha pereza enfrascarme en este tipo de lecturas. Por lo general, soy bastante desconfiado de aquellos que publican una obra que tratan de vender como una verdad universal, casi científica.  La realidad, en cambio, es que las ideas de Robert Nozick no son más que esoterismo, como las ideas de Ayn Rand y otras glorias de la mima cuerda.  No hace mucho leí a un anarcocapitalista defensor de los derechos de los animales decir que los niños no tienen más derechos que las ratas de laboratorio, y que si en alguna situación tuviera que elegir la vida de una u otro, no establecería prioridad alguna entre la rata y el niño.  No quiero decir con esto que todos los anarcocapitalistas, liberales, etcétera, compartan las peculiaridades de Robert Nozick, de hecho, no es así.  Lo que quiero decir es que lo suyo no es más que una ideología, y como tal, es discutible y que seguir los extremos ultraliberales, para el que esto escribe, no es muy distinto de seguir a rajatabla el Libro Rojo de Mao.  Sin datos, sin esas molestas y cochinas matemáticas, todo basado en lo que se le ocurra al bueno de Nozick, lo que a él le parezca bien o mal.  Esoterismo.