domingo, 20 de enero de 2013

El tedio en Alcalá.


La UNESCO declaró Alcalá de Henares Ciudad Patrimonio de la Humanidad, y ciertamente el casco histórico de Alcalá es muy valioso, y lo pienso y parece como si hubieran pasado docenas de años desde aquel día.  

Vivo en Alcalá de Henares.  Desde el anuncio de la UNESCO, ha llovido mucho.  Hoy, el centro de Alcalá, su casco histórico, está lleno de bares de tapas.  Pides una caña ( en mi caso, una Pepsi, con sus fetos humanos incluídos ) y te ponen también un plato de huevos fritos con patatas, una hamburguesa, pollo asado, un bocata de calamares o un jabalí al horno. Que muchos de estos bares pertenezcan a un único dueño que además es un conocido miembro de la extrema derecha racista, es sólo un aliciente más para no meterme en uno de esos tugurios de mierda.

En esta España devaluada, de flexibilidades y recortes, los planes de Alcalá y de buena parte del país consisten en transformarlo todo en el puticlub de Europa, un país de camareros y socorristas y paella ( y de un tiempo a esta parte, de crupiers).  El casco histórico de Alcalá lo puedes ver en un sólo día, básicamente porque muchos edificios no pueden verse en su totalidad, pues o bien están cerrados por vete a saber qué, o bien pertenecen a la Iglesia y te tienes que joder, y la posibilidad de atraer turistas que deseen permanecer más de un día en la ciudad son más bien escasas con estos alicientes.  Los discursos homófobos y los cursos alieanantes del Obispado de Alcalá tampoco ayudan mucho.

Por si fuera poco, Alcalá de Henares cuenta también con el dudoso honor de ser un refugio de nazis.  Yo mismo, hace años, sufrí una agresión de las de mamporros y exterminio racial, aunque afortunadamente gané el juicio por ello.  El partido de extrema derecha España 2000, obsoleto como la cifra de su nombre indica y su ideología también, ha logrado colocar un concejal en el ayuntamiento, y nada garantiza que no logre más en próximas elecciones.

El panfleto de derechas Puerta de Madrid, semanario amarillista, feo, mal redactado, cutre y ombliguista, se suele hacer eco de las propuestas del concejal de España 2000, a quien al parecer el resto de grupos políticos no hace ni caso, lo cual considero una cosa muy sana.  Pero para Puerta de Madrid, es muy importante lo que tiene que decir.  En su último número, dedican una columna entera a lamentar que tres de las propuestas del concejal ultra fueran ninguneadas por el resto.  Una de ellas, muy importante, consistía en hacer normativas para eliminar las especies silvestres invasoras. Sí, amigos, una margarita procedente de Valencia no puede tener cabida en Alcalá.  Vienen a quitarnos nuestras especies silvestres, alto a la invasión.  Otra de ellas pretendía que se enseñara a los niños el folclore castellano y alcalaíno ( digo yo que éste último consistirá en ver a la Tuna ) porque ya se sabe que luego se hacen raperos y van vistiendo como negros por ahí, que es una cosa también muy mala y equiparable a la temible invasión de amapolas no comunitarias que vivimos, atenazados por un terror innombrable que a buen seguro acabará con nuestra raza (aria).

El presunto periódico también informa de algo que sí es importante, como es el conflicto laboral en la factoría Roca de Alcalá de Henares, cuyos trabajadores son víctimas de la deslocalización y desindustrialización, y posterior camarerización, un capricho empresarial para ganar más, pues Roca no estaba perdiendo ni un duro en Alcalá.  

Así, Alcalá de Henares se transforma - lleva años haciéndolo - en una ciudad dominguera, de turistas de un día, de camareros y garitos cutres y abominables centros comerciales.  Cada vez salgo menos por esta ciudad. Me deprime, sinceramente.  Es una ciudad dormitorio con Historia, donde, eso sí, puedes tomar una caña con medio pollo asado (correoso).  Me aburre soberanamente, y por eso suelo salir por Madrid.  Deambular como un pollo sin cabeza por lugares que no te gustan, en una ciudad muerta, no es precisamente pasarlo bien.  Muchos lugares de la ciudad son de una belleza incuestionable.  Pero ya los tengo muy vistos.  

Alcalá no se está muriendo, está muerta.  Por mucho que algunos se empeñen en no verlo, en preservar su rinconcito, su microcosmos, éste está aislado de la realidad, no forma parte de ella.  Vivir aquí es tedioso, aburrido, asfixiante.  Sólo espero no permanecer mucho más en esta ciudad.  Sinceramente.  Me aburro como un cabrón.

Por cierto, no aporto ningún enlace a Puerta de Madrid con la no-noticia de las pseudopropuestas del concejal de España 2000 porque el panfleto no tiene web que enlazar, y tendría que hacerlo de la web de España 2000, y prefiero que me arranquen lo que me cuelga que darles ese gusto.