sábado, 23 de marzo de 2013

Un ateo come torrijas


Por mucho que intenten vendernos que los colegios católicos (fuertemente subvencionados por el Estado) son centros de élite en donde a los niños se les da una educación exquisita, lo cierto es que son lugares donde se adoctrina y se enseña a los chavales que su religión está por encima de todo. Criticar un aspecto de su creencia, puede ocasionar diálogos tan edificantes como el que encabeza el texto, que mantuve anoche en twitter con un adolescente lobotomizado por parte de sacerdotes sin escrúpulos que enseñan odio.

Obviando el insulto, lo cierto es que mucha gente me ha dicho otras veces que "serás ateo, pero bien que comes torrijas en Semana Santa".  Contra lo que algunos parecen creer, las torrijas no son algo español, en primer lugar, y en segundo lugar, como veremos a continuación, sus orígenes no están en la cuaresma católica ni mucho menos.

No pensé en esto a raíz de la rocambolesca discusión en la red social.  El miércoles, comí con un compañero de trabajo rumano.  De postre había torrijas, y me preguntó qué eran.  Cuando le contesté, me dijo que en su país también se come algo parecido, muy parecido.  Tan parecido que resulta indistinguible de nuestras torrijas.  Me vino a la memoria que en Alemania y otros muchos países, las torrijas también existen, y es probable que Angela Merkel las digiera por toneladas.  A continuación, una pequeña muestra.

En Alemania, las torrijas se llaman Arme Ritter, y son así:




En Portugal, se llaman rabanadas, y tienen este excelente aspecto:


En Francia, son así, y se llaman pain perdu, pan perdido:



En realidad, las torrijas no eran en un principio más que una forma de aprovechar el pan perdido, como dicen en Francia, pues no estaba la cosa como para andar tirando comida a la basura sin más.  De este aprovechamiento de la comida surgen otros platos, como las famosas migas en España (y al menos, en Portugal también), o la sopa de ajo, que en algunos lugares también es un plato que se consume en cuaresma, pero cuyos orígenes son ajenos a ella.  Con el tiempo, en España el consumo de torrijas se reduce casi exclusivamente a esta época, pero en otros lugares, se consumen habitualmente como un dulce más, y en el caso portugués, en Navidad.  Los austríacos, los suizos y hasta los estadounidenses (que las llaman french toast) también comen torrijas.  

Resulta que los romanos conocían las torrijas, y como podemos leer aquí,

"El gastrónomo romano del siglo I d.C, Marcus Gavius Apicius, escribió sobre las torrijas en su libro De re coquinaria „: rompe siligenas (galletas de trigo), baña las en leche, tuesta las en aceite, riega las con miel y sirve las.”   

En el siglo XV se utilizaban para que las mujeres que acababan de tener un hijo, recuperaran fuerzas, y con el tiempo, se comieron en periodos de abstinencia alimenticia, como la cuaresma.

Así que cuando un compañero de trabajo picajoso, o un amigo, o tu prima o tu vecino del 2º te digan que pese a ser ateo, no le haces ascos a comer torrijas ( como si el hecho de comer torrijas demostrara la existencia de dios, extraordinaria argumentación ) recuérdale que las torrijas no tienen un origen católico.  Y cuando te digan que tampoco haces ascos a días libres en Semana Santa o en diciembre, recuérdale que si no fueran esas fiestas, serían otros días libres.  O pasa de su culo, y come torrijas como yo, a ritmo de Motörhead.  Bon appetit.