sábado, 13 de abril de 2013

Nazis y escraches.


Creo que los escraches a las puertas de las viviendas de políticos son un arma que se puede volver contra la PAH. De hecho, así está siendo. Los medios de comunicación de derechas – que son casi todos en España – han iniciado una campaña aprovechando los escraches para demonizar a los ciudadanos que apoyan en las calles a la PAH. El gobierno, también, claro, lo cual no debería extrañarnos si recordamos según qué noticias.

Ahora bien, los escraches sólo son el fruto de las políticas del gobierno. Cuando los que dirigen el cotarro deciden ignorar y despreciar a los ciudadanos que están sufriendo por sus decisiones, crece la frustración y la rabia. Hace tiempo que se rompió la cuerda de tanto tensarla, y éstas son, de momento, las consecuencias. Quiero decir, que encuentro comprensible que alguien que ha perdido su vivienda, su trabajo y que probablemente tiene ante sí un futuro desolador, decida acudir a la puerta de la vivienda de un ministro a gritarle lo que piensa. Lo que debería extrañarnos es que no sucediera algo así. Es más, me sorprende que no ocurran cosas más graves.

Pero la PAH no apoya la violencia. Eso es un hecho. Cada vez que desde el gobierno o los medios de derechas acusan a los manifestantes de actuar como nazis, es obvio que están manipulando la realidad de forma obscena. Además, es una forma de apartar de la actualidad el verdadero debate: España está bien jodida.

Como parece que la gente es gilipollas y empieza a tragar con el discurso oficial dictado desde arriba y reflejado en los medios, es conveniente señalar que hay poco parecido entre lo que hacían los nazis y los escraches. Cuando dicen que son como los nazis, en realidad están refiriéndose en concreto a las SA, las secciones de asalto del partido nazi, las Sturmabteilung. Por si alguien aún no lo sabe – y el lector medio de La Razón o ABC, casi con total seguridad, no lo sabe o finge demencia – las SA , era una milicia de extrema derecha, con sus rangos militares. Estaban tan perfectamente organizados como ésto:
Cualquier parecido con la PAH es pura coincidencia.

Tuvieron un papel fundamental en el ascenso al poder de Adolf Hitler. Fueron los coprotagonistas principales de la tristemente célebre Noche de los Cristales Rotos. El objetivo eran las propiedades judías y las sinagogas. Sería un lugar poco apropiado mi blog para ponerme a contar una historia tan larga, que otros cuentan mejor de lo que yo la contaré en toda mi vida, y que todo el mundo debería conocer.  Pero conviene recordar que la quema de sinagogas, la destrucción de negocios judíos, no se quedó       ahí, claro.



Si entre la extrema derecha católica española quedase algún rescoldo de vergüenza, no andarían diciendo estupideces.  La Razón obsequia a sus acríticos lectores con una portada en la que se muestra el contraste entre  las actividades de los antiabortistas frente a las clínicas y la actitud de los manifestantes en un escrache.  Por supuesto, sacar una foto en un momento concreto y ponerla como te salga de los cojones, puede ser manipular.  Como, de hecho, al parecer así es, pues el hombre de la portada de La Razón es un fotógrafo, un periodista, que simplemente había visto arrancado su distintivo y lo reclamaba.  Pero cuéntale eso a Paco Marhuenda, vendedor de bilis profesional.  
Mendizábal strikes back.
Por supuesto, para terminar, decía que las cosas en las SA terminaron con una purga perpetrada desde el NSDAP, pero eso no fue obstáculo para que los delirios de Adolf Hitler, que nunca buscó el bien más que para esa invención de la raza aria, dieran sus terribles frutos.


Mear fuera del tiesto, costumbre de la derecha española.
Con leer algo sobre el nazismo, todos podemos ver que las intenciones para con judíos, disidentes, comunistas, liberales, socialdemócratas, etcétera, eran desde un principio su eliminación de una u otra forma.  Ahora que vengan estos subnormales del gobierno y sus esclavos mediáticos a compararme los escraches y las pegatinas de la PAH con el nazismo, es mucho peor que recibir un gapo en la cara.  Tragar tales comparaciones sin masticar es propio de imbéciles.  Yo mismo fui una víctima de la verdadera violencia nazi.  Bajo mi ventana, es habitual que algunos nazis se junten a medirse las pollas.  Nunca les veré en un escrache de la PAH.  Y es porque no son lo mismo.  Pero a nadie le importa, como a nadie le importa que los nazis de verdad estén adquiriendo poder en algunos países de Europa debido a las medidas descerebradas que se están tomando.  Pero nada, los gobiernos a lo suyo.  

El porcino dirigente del partido nazi griego Amanecer Dorado.