martes, 16 de julio de 2013

Políticos racistas en la Unión Europea.

Pose orangutanesca del vicepresidente del Senado italiano


El señor de la imagen es Roberto Carderoli, vicepresidente del Senado de Italia y miembro del partido de extrema derecha Liga Norte.  El otro día insultó a la ministra de Integración de origen congolés Cécile Kyenge, diciendo que cuando la veía no podía evitar pensar en un orangután.  Ha pedido perdón públicamente por ello, pero a nadie se le debería escapar que este señor milita en un partido político xenófobo.  Carderoli es la parte zafia y grosera del racismo, de película de Alvaro Vitali, el Fernando Esteso italiano.  Otros, en cambio, optan por hacer serias políticas institucionales racistas en lugar de por el insulto paleto.

En Grecia, donde el partido nazi Aurora Dorada goza de cierto éxito electoral,  en 2012 el entonces ministro socialista Andreas Loverdos propuso el decreto Nº GY/39A sobre “restricción de la transmisión de enfermedades infectocontagiosas”.  Esto, en la práctica, significaba que la policía podía parar a cualquier persona por la calle para someterla a análisis para detectar enfermedades obligatoriamente.  17 mujeres extranjeras resultaron ser seropositivas y la web de la policía griega expuso sus fotografías junto con detalles de sus vidas que a nadie incumben.  Las calificaron de "bombas sanitarias".  El ex ministro Andreas Loverdos, cuando saltó el escándalo, dijo que "los padres de familia van a los prostíbulos y la enfermedad que contraen allí las transmiten luego a sus hogares", pero dado que los padres de familia eran griegos, se ve que no vio la necesidad de obrar con ellos como con las mujeres.

El decreto fue polémico, y pareció que había pasado a mejor vida.  Por desgracia, lo han reinstaurado recientemente.  Como los miembros de la troika eyaculan cada vez que escuchan hablar de recortes en sanidad, a Grecia le ha tocado la motosierra, lo que ha provocado un incremento de un 200% en contagios del VIH.  Esto es debido a que los recortes en sanidad afectan directamente a los toxicómanos, que hoy, como cuando Thatcher aniquiló los "chutódromos" en UK, convirtiendo a Edimburgo en la capital del SIDA europea, comparten jeringuillas.   Y la solución no es una campaña de prevención ni nada por el estilo.  La solución pasa por detener a inmigrantes, vagabundos, pobres y demás gentuza improductiva.  Como no hay fondos para la fumigación, la malaria ha vuelto alegremente a Europa gracias a la Troika también. Así, los inmigrantes, irregulares o no, se han convertido en el chivo expiatorio, y no los recortes en sanidad.  Pero no sólo en Grecia tenemos cosas inquietantes.

En Francia, partidos de extrema derecha, como Unión por un Movimiento Popular (UMP) (o el tristemente famoso Frente Nacional, cuyos muchachos salieron a impedir los derechos de los  homosexuales junto a los católicos ultras recientemente), fomentan la persecución a los gitanos.  En Niza, Christian Estrosi, alcalde del UMP, alentó a otros alcaldes a erradicar a los gitanos de sus pueblos y ciudades, aludiendo ( nunca dejarán de sorprenderme ) a que las caravanas donde viven las familias gitanas, son poco menos que viviendas de lujo que un francés decente jamás podría pagarse.  Ya sabes: los inmigrantes vienen a acostarse con nuestras mujeres (arf) y a robar nuestras caravanas y trabajos.  No se le ocurrió pensar que quizá es más barato comprar una caravana que un piso o un chalé, o quizá sí y le importa un huevo.  Este trato discriminatorio institucional, se traduce en un incremento de las agresiones a la minoría gitana.  El Consejo de Europa ha tirado de las orejas a Francia por esto, pero con la boca pequeña, como siempre.  Sigo.

En Bulgaria, el partido Ataka, de extrema derecha, se está haciendo famoso por sus 10 diputados y por sus delincuentes comunes.  Sus alegres muchachos no dudan ni por un segundo en tomar un medio de comunicación en plan matones de las SA, para enseñarles a esos sucios periodistas a informar bien sobre sus actividades delictivas y fascistas.  El partido está formado por varias formaciones racistas, y está liderado por un presentador televisivo llamado Volen Siderov, que es un racista consumado.  Además, Ataka aboga por que Bulgaria tenga una religión oficial, la Iglesia Ortodoxa Búlgara.
Volen Siderov,  hortera con pinta de proxeneta y líder de los fascistas búlgaros


En 2007, los racistas de extrema derecha europeos se agruparon para formar un grupo propio en el Parlamento de la Unión Europea. 

En tiempos de crisis, el racismo puede crecer animado por la frustración reinante, la ignorancia, y los demagogos con pocos escrúpulos.  Algunos políticos, desde el zafio vicepresidente del Senado italiano, hasta el alcalde de Niza, pasando por la indecencia del gobierno Griego, incapaz de luchar a favor de sus ciudadanos, pero dispuesto a trasladar el peso de la responsabilidad de lo que ocurre en el pais a los inmigrantes, desvían la atención que debería estar en su propia incompetencia, y presentan a los ciudadanos inmigrantes como el foco de todos los problemas, en lugar de hacer su trabajo e impedir que los desfavorecidos sean el blanco de las irracionales iras de los palurdos.  Es decir, fomentan la violencia contra los de fuera.

En mi ciudad, Alcalá de Henares, el partido xenófobo España2000 tiene un concejal, y lo que es peor, posibilidades de lograr alguno más en las próximas elecciones municipales.  A muchos esto no les importa un cagarro, incluída la Unión Europea, lo que me lleva a pensar que la memoria es frágil, y las ganas de frenar de alguna manera el avance del racismo, pocas.  Detener skinheads y hooligans delincuentes está muy bien.  Pero atar corto a sus ideólogos, tampoco estaría nada mal.

Pero a nadie le importa.  Y cualquier día tendremos un disgusto.  Uno más, quiero decir.

Triste.