domingo, 21 de julio de 2013

A vueltas con el respeto.

Anoche, después de hacer un RT a un seguidor, hice esto con el tuit que enlazó:  


El alcalde de Alcorcón, David Pérez García, se define como liberal.  De esa clase de liberales españoles que van a misa los domingos y que generalmente son de derechas, pero decirlo abiertamente queda feo.  Aclaro, antes de que alguno me ataque por ahí, que en mi tuit sobra la palabra "energúmeno".

Resulta que el alcalde de Alcorcón atribuye la extinción de un incendio a los bomberos, al 112, y a la Virgen del Remolino, que es esta estatua:  

MOÑECA
Para los que no tenemos creencias, la idea de que una estatua ayude a extinguir un incendio resulta hilarante.  E irritante, pues para David Pérez, alcalde de Alcorcón, tiene la misma importancia esa ayuda inexistente, que el difícil trabajo de bomberos y emergencias.  Es preocupante que un alcalde tenga esas entendederas, y que piense que creer en una estatua durante mucho tiempo te debe hacer invulnerable por ley a las críticas:



El partido político de David Pérez nos gobierna, y todos sabemos que ninguno de los miembros abiertamente creyentes del Partido Popular, son capaces de compartimentar su gestión pública por un lado, y sus creencias irracionales por otro.  Por eso Gallardón quiere limitar el aborto y Jorge Fernández Díaz es homófobo.  A ver si va a resultar ahora que la homofobia y la misoginia no tienen nada que ver con las creencias integristas de estos dos.

El desafortunado tuit de David Pérez ha desatado una minitormenta tuitera.  Se siente muy ofendidito, pues cree que nadie tiene derecho a ridiculizar o criticar sus creencias.  En España, desgraciadamente, tenemos el infame artículo 525 del Código Penal ( y que según el autor del artículo que enlazo, "protege los bienes espirituales", y las nubes de algodón de azúcar y el país de Nunca Jamás y a los pitufos y a los osos amorosos y sus cascadas de arcoiris salidas de su pecho) que parece apoyar sus amenazas:



Pero David Pérez no entiende que, si bien él tiene derecho a tener creencias absurdas, ridículas, infundadas y neolíticas, desde luego no tiene derecho, o no debería tenerlo, a impedir que los demás señalemos lo ridículo de su equiparación entre bomberos y la Virgen del Remolino.  Es un poco vergonzoso el artículo 525, y yo soy partidario de su eliminación.  ( Actualización a las 13:30: en La Aldea Irreductible se nos dice que el el tipo penal del 525 se ha quedado sin supuestos prácticos posibles.)

Eso sí, tal vez David Pérez no tuvo tanta fe en otro tiempo para rezar por otras cosas:


Además, cae en un error garrafal al escribir esto:



Y es que, como ateo, no necesito una ley que me ampare, y nunca limitaría o intentaría limitar la burla a mi ateísmo.  Me defiendo yo solito, gracias.  Es más, no es muy difícil hacerlo, viendo los contrincantes.

Para que quede claro, Sr. Pérez, lo que estoy diciendo es esto:



Y si usted no cree que eso debe ser así, tiene un problema.  Se llama autoritarismo. Y envidia de fatwa, también.