viernes, 9 de agosto de 2013

Esclavitud voluntaria.

En un momento de desesperación, cuando no ves salida alguna, cuando tienes hambre, cuando eres pobre como las ratas y no tienes ni con qué limpiarte el culo, la necesidad puede llevarte a aceptar lo que en circunstancias normales no aceptarías ni estando drogado.

Algunas personas son conscientes de ello, y algunas organizaciones, como la CEOE, aprovechan la ocasión para recomendar al gobierno español que imponga unilateralmente a los trabajadores españoles condiciones laborales del siglo XIX.

Esta tarde, leyendo el robo propuesto por la CEOE, me ha venido a la mente el concepto anarcocapitalista de esclavitud voluntaria.  Es evidente que esto es un oxímoron, pero es una idea que tiene sus defensores, entre ellos, el economista Walter Block. 

Él los llama "contratos de esclavitud".  No me cabe ninguna duda de que de llegar a existir un contrato semejante, los empresarios españoles sólo ofrecerían ese en concreto, no vaya a ser que tengan que tratar bien a un trabajador, como si fuera un ser humano o algo parecido.

Pongamos por caso que, como podemos leer en este blog:
Usted es un hombre rico que ha deseado durante mucho tiempo de tenerme como esclavo, para mandar sobre mi a su gusto, e incluso poder matarme por desobediencia o sobre la base de cualquier otro capricho. Mi hijo padece una terrible enfermedad. Afortunadamente, exista una cura. Por desgracia, va a costar un millon de dolares, y yo, un hombre pobre, no dispongo de esos recursos. Afortunadamente, usted esta dispuesto a pagar esa cantidad de dinero si yo acepto ser su esclavo, lo cual estoy muy dispuesto a hacer ya que la vida de mi hijo es mucho mas importante que mi propria libertad, e incluso mi propria vida. Desafortunadamente, esto seria ilegal, debido a que la doctrina de la inalienabilidad sigue vigente. Si es asi, entonces tu, el hombre rico, no me puedes comprar en esclavitud, por que puedo huir en cualquier momento y las fuerzas de la ley y el orden vendran a mi rescate, no al tuyo, si tratas de detenerme por la fuerza. (Walter Block)
Lysander Spooner.

Está muy feo, parece ser, que la esclavitud sea ilegal.  Esta suerte de síndrome de Estocolmo idealizado, no se diferencia en nada de lo que escribí al inicio: un señor rico se aprovecha de la debilidad extrema de otra persona. Observad que señala que no se puede tener un "esclavo voluntario" porque la "teoría de la inalienabilidad" sigue vigente.  Es decir, que lo correcto sería abolir esa presunta doctrina, de lo que podemos deducir que piensa que es injusta. Eso, básicamente, es la esclavitud voluntaria. Block también dice que de ser derogado ese contrato, se produce un robo. 

Muchos anarcocapitalistas no son muy partidarios de esto, es más, les espanta bastante, como por ejemplo a Murray Rothbard.  Al César lo que es del César.  Pero la idea tiene sus defensores como Robert Nozick, que sentía mucha compasión por las vacas y los cerdos pero no tanta por las personas.

En fin.  Cuando alguien está pasando un momento duro en la vida, bien puede venderse de esta manera por un pedazo de pan, o por el futuro de sus hijos, o por lo que sea.  El problema es que igual cuando lleve un tiempo ejerciendo de esclavo, se da cuenta de lo que ha hecho, y decide que no quiere seguir siendo un esclavo.  Es entonces, cuando quiere romper el "contrato", cuando el esclavista puede ver un robo.  Se me ocurre que por mucho que alguien firme un contrato para ser violado tres veces diarias, si algún día no quiere seguir siendo ultrajado ya no existe nada parecido a la voluntariedad.

Uno lee estas cosas, y siendo contrario a las ideas anarcocapitalistas, echa de menos que alguien dentro de sus filas reivindique más a menudo a Lysander Spooner, precursor del pensamiento anarcocapitalista y valiente abolicionista que, como no podía ser de otra manera, influyó notablemente en Murray Rothbard, quien tampoco es santo de mi devoción precisamente.