jueves, 21 de noviembre de 2013

El aborto, la eutanasia, el III Reich, y todo lo demás.

Los activistas fuerzapartos y los activistas contrarios a la eutanasia, suelen ser los mismos.  Los argumentos usados para ambos asuntos suelen ser uno: la vida es sagrada.  Por supuesto, si se tuvieran que limitar a señalar esto, nadie les haría mucho caso, por eso suelen intentar cubrir el mencionado argumento con una mezcla anodina de pseudobiología, pseudoderecho y pseudohistoria.

Así, la recalcitrante fuerzapartos Amparo Medina, en Twitter, esta mañana, mientras cargaba contra la presunta crueldad de los médicos abortistas en una conversación en la que ha quedado en ridículo una vez más ante @medicblasto, ha argumentado:

Y también así:
 
Es exactamente lo mismo que hizo Miguel Ángel Rodríguez acusando al Dr. Montes de  nazi en un debate sobre la eutanasia.  El temerario conductor asiduo de los juzgados y ex miembro del gobierno Aznar, fue condenado por este hecho. 

Bien, en la tangana en Twitter queda bastante patente que Amparo y quienes coreaban sus delirios, no han argumentado nada.  Aunque los fuerzapartos y defensores de la presunta sacralidad de la vida harán como si la realidad no existiera, sueño con que alguno de ellos se pase por este blog a comprobar lo profundamente equivocados que están en su comparación del aborto o la eutanasia con el nazismo, que es lo que me dispongo a hacer.

Eutanasia y aborto en el III Reich


Es sencillo, algo remotamente parecido a la muerte digna, esto es, ahorrar sufrimiento innecesario a un enfermo incurable, no existía.  Cuando los fuerzapartos hablan sobre esto, se están refiriendo al programa Aktion T4, que tuvo lugar entre 1938 y 1941 en Alemania durante el III Reich.  Lejos de constituir una medida humanista que buscara aliviar el sufrimiento de nadie, lo que se pretendía era matar - aquí sí - a todo aquel que presentaba alguna minusvalía hereditaria, enfermedad incurable, o simplemente eran calificados como "individuos improductivos".  Adolf Hitler dio órdenes a algunos médicos para que perpetraran lo que dieron en llamar "homicidios compasivos", que como veremos a continuación, no eran compasivos, tan sólo eran asesinatos.

Hay que señalar que los individuos que eran exterminados gracias a la Aktion T4, no elegían morir, eran obligados a ello.  Sus familias tampoco decidían, no era optativo.  Esta es una de las muchas razones por las que la eutanasia que se reivindica hoy no es ni remotamente parecida a los programas nazis.  Tan sólo algunos casos, mínimos, de padres que no podían hacer frente a lo que suponía un niño con problemas congénitos, entraron a formar parte del siniestro programa más o menos voluntariamente.

Los niños eran ingresados en clínicas en las que eran sometidos a dolorosísimos experimentos.  Se les administraban barbitúricos en las comidas ( Luminal ), lo que bloqueaba su respiración.  Si no morían así, se les administraba una sobredosis de morfina.  Los padres no podían visitar a sus hijos.  Se les mentía sistemáticamente hasta que fallecían.  Unos 6000 niños, desde recién nacidos hasta los 16 años, fueron asesinados por estos y otros métodos.

En agosto de 1939, se obligó a médicos y enfermeras a informar sobre individuos a los que someter al exterminio.  Desde el Reich, se emitió un documento (Impreso de registro 1), que solicitaba información a los manicomios sobre los pacientes ingresados, y que era, obviamente, obligatorio cumplimentar.  La excusa era la "planificación económica" ( dentro de esa planificación, estaba la "necesidad" de liberar camas de hospital para heridos de guerra ), y el personal de los centros participó sin saberlo en la selección de personas a exterminar.  Algunos médicos intentaron posponer el envío del documento para proteger a sus pacientes ante los crecientes rumores sobre asesinatos masivos. 

Podría seguir escribiendo sobre los horrores que supuso la Aktion T4 durante días enteros,  pero no serviría mucho más que para revolver las tripas.  Los "elegidos" fueron torturados, gaseados en cámaras o en camiones habilitados para tal fin, donde morían entre sufrimientos horribles (algunos de los enfermos entraban en las cámaras de gas con esponjas, cepillos y jabón, pensando que iban a ducharse), y el número de asesinados supera las 200.000 personas.

Así que, como podemos ver, a los nazis les traía sin cuidado el sufrimiento ajeno, y su "eutanasia" no era tal, tan solo era una política de exterminio, algo que es intrínseco al nazismo.  Cualquier comparación entre los que apoyamos una posible ley para la muerte digna y los nazis es falaz y obscena.

En cuanto al aborto, los nazis reservaron el aborto para gitanos, judíos y demás, así como su esterilización voluntaria, al menos hasta que empezó el genocidio y las deportaciones.  Para los alemanes, el aborto estaba prohibido desde la llegada de los nazis al poder, y desde 1943, penado con la muerte.  No cabe aquí señalar como una argumento favorable a los fuerzapartos el hecho de que los alemanes fueran los únicos que tenían el aborto prohibido: a los no alemanes o con enfermedades congénitas ( incluso alcohólicos crónicos) se les obligó a esterilizarse, o bien fueron asesinados con la Aktion T4.  Los gitanos y los judíos, como todos sabemos, fueron exterminados masivamente a escala industrial.

Por si esto fuera poco, dado que los fuerzapartos son también contrarios al matrimonio igualitario, pues todo forma parte de un paquete de idiocia inseparable,  cabe destacar que existía en la Alemania nazi un Reichzentrale zur Bekämpfung von Abtreibung und Homosexualität, es decir, Centro del Reich para la lucha contra el aborto y la homosexualidad, así que mucho me temo que si hay alguien parecido a un nazi, al margen de los propios nazis, es Amparo Medina y todos los fuerzapartos del planeta.

Si queréis un relato más detallado sobre la Aktion T4, leed El Tercer Reich, de Michael Burleigh, que a pesar de que su autor es un insoportable liberal-conservador, presenta datos que son irrefutables.  Aunque personalmente, me costó algunas lágrimas enfrentarme a todo eso.  No es fácil leer cosas tan horribles.