domingo, 24 de noviembre de 2013

Machismo de clase.

El personaje que interpretaba Kim Cattrall en Sex and the city, representaba una mujer liberada, que no tenía pelos en la lengua y que disfrutaba de su cuerpo como le venía en gana y cuando y con quien le viniera en gana.  Millones de personas en todo el planeta han visto sus andanzas, e incluso mujeres de clase trabajadora se han identificado con ella y con otros personajes de la serie, a pesar de que una mujer de clase trabajadora está a años luz del nivel de vida que llevaban las protagonistas de la serie.

Aunque es un poco tramposo, podemos establecer una comparación con la serie española Aída, en la que una de las protagonistas femeninas, Lorena, es lo que conocemos habitualmente como una choni, una pokera, una cani, una barriobajera o poligonera.  En la serie, Lorena, la hija de la protagonista, es también una mujer que se acuesta con quien le parece, pero la diferencia es que en Aída, Lorena es juzgada y se la presenta como lo que coloquialmente se conoce en los bares de señores españoles como una guarra.
Extraído de aquí.

A un lado y otro del espectro político, legiones de jueces morales intentan decidir por ellas lo que realmente es apropiado y decente hacer con su sexo.  No es patrimonio exclusivo de la derecha cristofriki juzgar y señalar a las prostitutas, por ejemplo.  También es cierto que se usa una doble vara de medir: una para la mujer presuntamente moderna y liberada, de clase alta, y otra para esa golfa choni que anda por ahí como una perra en celo en lugar de trabajar.  Aunque trabaje, da igual.

Esto es clasismo.  Y una vuelta superficial por internet puede ilustrar muy bien el prejuicio clasista y machista:



Por supuesto, las actitudes machistas hacia las chicas, no ocultan deseos y frustraciones.  El síndrome del menosfolla:









Buceando un poco más - no mucho más - he dado con una pseudoencuesta en un foro, en el que se planteaba la trascendente cuestión de si estarías dispuesto a follar con una choni.  Más de un 87 % de idiotas contestan a la pseudoencuesta con un sí.  

Seguir husmeando me ha llevado a una descripción caricaturesca de una choni, aquí.  Efectivamente, la descripción ( y el vídeo protagonizado por un tipo asesinable ) corresponde a una mujer pobre que se compra las cosas donde sus paupérrimos ingresos se lo permiten.  También en el grupo de Facebook Chonis con un iPhone, queda bastante patente por donde van los tiros.

Así que, mucho me temo que ser mujer es difícil.  Pero si además esa mujer es pobre e inculta, lo tiene mucho más complicado.  Esto es clasismo.  El personaje de Kim Cattrall despierta admiración, y las chonis, profundo desprecio.  Una mujer de clase alta que hace lo que quiere con su cuerpo, es una mujer liberada.  Una chica de clase baja que hace lo mismo, es una guarra.  Eso es así.