miércoles, 11 de diciembre de 2013

Proyecto Pilla Pilla, vigilantes y justicieros.


He señalado aquí varias veces los peligros del vigilantismo.  Hoy, cuando los medios de comunicación están persiguiendo activamente a delincuentes que ya han cumplido su pena, liberados gracias a la sentencia de Estrasburgo sobre la doctrina Parot, y algunos periódicos publican hasta cuando fue la última vez que un violador fue al retrete, muchas personas se están dejando arrastrar por la histeria, manipulados por ellos.  La frase "tengo derecho a saber si ahí vive un violador/pederasta/asesino en serie", está en boca de muchas personas.

Hace un tiempo, el diario ABC publicó la foto de el presunto asesino de una niña.  Nadie pareció caer en que no es exactamente la mirada de un asesino lo que se veía en la foto, era la mirada de una persona torturada que sabía, como se demostró, que era inocente de lo que le acusaban.


Como podemos comprobar en este enlace, ABC pidió perdón con la boca pequeña en un rinconcito diminuto de su portada, pues la inocencia de una persona a la que has destrozado la vida no da como para pedir sangre.

El hermano del asesino de la niña Mariluz, también sufrió las iras de la turbamulta, algo que incluso pudimos ver en televisión en directo, para que todo el mundo conociera el rostro de alguien que simplemente tuvo la mala suerte de pertenecer a la familia de un criminal.  Una horda ciudadana de unas 100 personas trató de lincharle.

Casos así los hay por todo el planeta.  Bijan Ebrahim era un ciudadano británico de orígen iraní que residía en Bristol.  Fue denunciado por un vecino cuando este le vio fotografiando a menores de edad.  La policía le detuvo y le tomó declaración, dejándolo en libertad sin cargos.  Al parecer, Bijan Ebrahim, efectivamente estaba fotografiando a unos menores de edad que estaban pisoteándole el jardín.  Eso no fue obstáculo para que corriera la voz por el barrio, y los vecinos acudieran en manada para acorralar al "pederasta".  Bijain Ebrahim murió apaleado y quemado vivo.  Su triste historia, ocurrida en octubre, puede leerse en The Independent.

Los peligros del vigilantismo actual, están relacionados con lo que se vende desde los medios de comunicación.  Tabloides que publican fotografías de pederastas o padres destrozados por la muerte de sus hijas a los que las televisiones exprimen hasta las última lágrima.  La persecución y apaleamiento de homosexuales en Rusia, un país donde   la homofobia es fomentada desde los medios y desde el gobierno, es un ejemplo significativo.  En España, un grupo de chavales
inspirados por los nazis homófobos rusos, han decidido pasar a la acción: en Facebook, Proyecto Pilla Pilla, con su saludo oficial tipo "Somos los X-Men, te vas a cagar Magneto", se dedica a hacer algo muy parecido a lo que hacen los rusos, aunque resaltando que no usan violencia y que no son homófobos.  No es cierto, retener a alguien contra su voluntad es violencia. Es posible que el tipo sea repugnante, pero también es muy posible que los pilladores ( vigilantes ) estén metiendo la pata hasta el sobaco.  El grupo de niñatos descerebrados también tiene cuenta en Twitter: https://twitter.com/PillaPillaProye, un seguidor me avisó esta misma noche de su existencia.

En nuestro país es legal mantener relaciones sexuales con una persona mayor de 13 años salvo que medie engaño ( gracias a otro amigo abogado de Twitter por este dato ), así que mucho me temo que es más el daño ocasionado que el mal que pretenden erradicar, y mucho me temo que podrían tener problemas legales si alguno de sus presuntos pederastas tiene la ocurrencia de denunciarles.  Estas cosas deben estar en manos de las autoridades, aunque exponerlas en Facebook te puede convertir en un héroe para la turbamulta sedienta de sangre.  



Como le ocurre al inconmensurable Peter Lorre en "M, el vampiro de Düseldorff", de Fritz Lang, ese monumento cinematográfico demoledor y casi perfecto,  los delincuentes no debería poder buscar, juzgar y condenar a una persona. O también, podemos pensar que las personas que deciden dar el paso y ejercer de vigilantes, se convierten en delincuentes.  Pero parece que la mentalidad no ha cambiado en nada desde que el grupo vigilante Ku Klux Klan, luego hermandad, vio la luz por primera vez.

Me pregunto si Ana Rosa Quintana necesita héroes así.  Como leí en Twitter, hay diarios más preocupados por los violadores que han salido de la cárcel, que por los que aún no han entrado en ella y siguen en activo.  Quizá, también, algunos prefieran vivir fuera de un estado de derecho, uno tan próspero y justo como Somalia, por ejemplo.

No quiero dar a entender que esto es fruto de la sentencia de Estrasburgo sobre Parot.  Lo que estoy diciendo es que los medios participan y fomentan la histeria en cualquier momento, el que vivimos incluído, pues es muy propicio,  y el fruto de la irresponsabilidad bien puede ser una pandilla de superhéroes de pacotilla jugando a ser Charles Bronson.