jueves, 19 de diciembre de 2013

Yonqui rico, yonqui pobre.

Hoy he participado involuntariamente en un flame en Twitter al contestar un tweet humorístico que preguntaba si preferías un hijo minarquista o un hijo toxicómano.  Elegí lo segundo, y no tardarón en llegar insultos y deseos oscuros.  Un socialista libertario me ha dicho que estoy haciendo el gilipollas, y un minarquista me ha deseado felices fiestas y, cariñosamente, tener un hijo yonqui, mostrándome esta bonita fotografía:


He contestado, claro, porque soy un bocazas, admitiendo que yo mismo he sido drogodependiente.  Sí, el alcohol es una droga dura.  Luego, el amigo minarquista me ha acusado de ir llorando con mi adicción, algo que me ha chocado un poco, porque es él quien ha entrado al trapo, y otros afines han seguido con la misma actitud sin que les llamara.

Voy a pasar por alto mi sospecha de que no se ha ofendido, como prentendía, por hablar así de un toxicómano ( es una enfermedad, tiene cura, amigos ), pues ni que decir tiene que de haber tenido que elegir entre un hijo comunista y un hijo toxicómano, le habría dado bastante igual este último y no habría contestado a mi tweet.  No, no lo he pasado por alto, vale, pero lo digo porque no puedo hacer más que suponer en este caso.

El hecho es que algunos piensan que un toxicómano es alguien como el de la fotografía de arriba. En el caso de un alcohólico, los tópicos suelen ser así:


O así:

Pero, sorprendentemente, un alcohólico también puede ser así:

Richard Burton

O así:
James Hetfield




Y este señor era heroinómano:
William Burroughs.

Y ella también:
Billie Holiday.

La lista podría ser mucho más larga. 

Lo que quiero decir, es que la imagen del heroinómano tirado en la calle es la imagen de un toxicómano pobre.  No es de extrañar que los toxicómanos ricos sean iconos culturales y los pobres sean los que salen en Callejeros pillando caballo en un poblado chabolista.  Los primeros no dan para un reportaje tan sórdido con el que te puedas sentir mejor al ver a alguien peor que tú, y drogarse siendo rico es algo muy glamuroso y envidiable.  Simplemente, nadie piensa en Billie Holiday cuando imagina un yonqui.

Antes de que alguien me tire los perros, diré que no pretendo decir que el minarquista que menciono arriba es clasista. Pero el acto de poner esa foto, sí lo es, si bien su intención no era esa.  Simplemente, el flame me ha dado que pensar hasta el punto de escribir un post.  Muchos, por no decir casi todos, tenemos esa imagen grabada de lo que se supone que es un drogodependiente.

Cuando hablo de mi alcoholismo, las reacciones suelen ser de incredulidad o tipo "venga, no será para tanto", o bien, como es el caso, algunos ven victimismo, porque para hablar de alcoholismo tengo que ser como el anciano de la foto de arriba.  Nadie lo toma en serio, soy un tío "normal", que trabaja y come y caga en un retrete y no vive en la calle. No pretendo nunca frivolizar con mi problema, ni que me hagan casito, pero no le hago ascos a hablarlo sin tapujos aunque a veces duela, pues pienso, quizá inútilmente, que alguien puede escuchar lo que digo o leer lo que escribo y plantearse si necesita ayuda.

En cualquier caso, lo que pretendo transmitir en este post, lo ha clavado en un solo tuit mi amiga @LaGuiri, que espero no me mate por hacer la captura.  Y no hay más que decir: