jueves, 9 de enero de 2014

Contra el forcadismo.

He leído la entrevista realizada a Teresa Forcades, la monja antivacunas, en Píkara Magazine.  Mi opinión sobre esta mujer es de sobras conocida por quienes me siguen desde hace tiempo.  Mis quebraderos de cabeza me cuesta decir lo que pienso sobre ella en las redes sociales y en el día a día.  Parece ser que no profundizo mucho en su ideario y que soy una persona intransigente que busca la división en la izquierda.   Francamente, con personajes como Forcades, una división es muy deseable. 

Forcades se hizo famosa con un vídeo sobre la Gripe A en el que dijo algunas verdades, bastantes medias verdades, y espantosas mentiras y suposiciones sin fundamento.  Además, Forcades nunca ha tenido ningún reparo en acudir a congresos anticiencia como el tristemente famoso Congreso Ciencia y Espíritu, donde compartió evento con negacionistas del SIDA, es decir, gente que niega la existencia del mismo y denuncia conspiraciones al respecto, gente que es tan dañina como otros negacionistas del calibre de Peter Duesberg y Thabo Mbeki, pareja que contribuyó decisivamente a convertir la República de Sudáfrica en la capital mundial del SIDA.  Además, Forcades da cursos de pseudomedicinas por nada módicos precios, cursos como Tècnica d’Alliberament Emocional, cuya presunta parte "mecánica" versa sobre puntos de acupuntura , por la nada despreciable cantidad de 155 lereles por el material de los cursos.  Lo demás aparte.

Todo esto lo han contado otros antes mucho mejor que yo, como se puede leer aquí y en otros cientos de sitios.

El hecho de pertenecer a una organización misógina y homófoba como es la Iglesia Católica, y ejercer públicamente la disidencia dentro de ella, aunque no lo suficiente como para que el Papa Paco le ponga las cartas bocarriba, parece ejercer cierto atractivo entre parte de la izquierda y parte del feminismo.  Algunas cabezas visibles de la izquierda española no han dudado en arrimarse a ella.  Pablo Iglesias, Gaspar Llamazares y Alberto Garzón lo han hecho amistosamente, y sin cuestionar, al menos públicamente, las más que cuestionables posturas de Forcades sobre vacunas y medicinas.  Esto es especialmente lamentable en el caso de Llamazares, que no parece poner en duda ninguno de sus delirios a pesar de ser médico.  ¿O acaso han preguntado a Forcades en privado si apoya el magufismo medicinal en lugar de la medicina con respaldo científico?  Si es así, me gustaría que lo hicieran saber.

Como al parecer, en el chiringo de Forcades parecen tener claro esto, lo que me pregunto es si realmente Llamazares y Garzón han investigado un poco por su cuenta sobre ella.  Entiendo que Pablo Iglesias quiera estar hasta en la sopa, pero al menos a él no le voy a dar mi voto.  También sería de agradecer que alguien me explicara qué razón lleva a dos diputados electos, miembros de un partido político, a intentar acercar posturas con una persona que tiene en mente eliminar los partidos políticos.  Es muy delirante todo. 

Por más que miro y leo, su discurso político no es más que un refrito de lugares comunes en ciertos sectores de la izquierda, un poquito de aquí y otro poquito de allí y un muchito de nacionalismo, todo ello bien mezclado y bien superfluo.  Todo esto se presenta, como en la entrevista en Píkara Magazine, como algo incómodo para unos y para otros, lo que desde cuaquier punto de vista no convierte a su discurso en algo a tener en cuenta.  Ted Bundy también era incómodo para todo el mundo.

Todo esto me ha hecho escribir esta mañana el siguiente tuit en respuesta a otro:



Algunas personas han retuiteado esto como algo negativo, intentando ( o tal vez sin pararse a ver a qué me refería ) hacerlo pasar por algo machista.  Lo realmente curioso, es que cuando Ana Mato decidió que los españoles podíamos tomar homeopatía con el beneplácito del Estado, utilicé más o menos los mismos términos para referirme a ella que los que suelo utilizar para referirme a Forcades, y no vi reacciones negativas por ningún sitio.  Esto es debido a que Forcades dice ser feminista y de izquierdas, y Ana Mato no. Es posible, eso sí, que retuitear lo que escribí o citarlo en tu propio tuit sacándolo de su contexto, tenga más bien intenciones abyectas, y que ocultar el resto de la información sea algo totalmente deliberado.

Que en este país hacen falta muchos cambios, es una obviedad.  Pero que esos cambios tengan que pasar por tragar con alguien que dice ser algo que nosotros somos, sin más,  por muy peligrosa que sea esa persona en otros aspectos, ( y los antivacunas, los acupuntores y demás, son peligrosos ), es más o menos lo mismo que jalear a un jugador de fútbol que rompe la pierna de un contrincante por el simple hecho de ser de tu equipo.  Es como ser mourinhista.

Y no, mi postura no es dogmática.  La ciencia no es democrática, y no es en Youtube donde se refutan teorías científicas ni se tira por tierra la eficacia de un medicamento.  Esto Forcades lo sabe, por supuesto.  Pero es consciente de que quienes siguen sus andanzas no.