domingo, 2 de febrero de 2014

Riff-Raff.

Después del revuelo que causaron en Twitter las historias de Pablo Iglesias con unos ladrones "de clase mucho más baja que la nuestra", ha llegado la disculpa, o lo que quiera que sea esto.  En fin, Pablo...

Está feo robar.  Pero también está feo el tono que utilizas en el artículo.  Eso de "voy a decir gentes llevadas a eso por necesidad" y cosas por el estilo "para no ofender".  Un robo es un robo, y todas las suposiciones que hagamos sobre los que te han robado son únicamente eso, suposiciones.  Pero dado que insistes en enfangarte en el tema, nada menos que reivindicando el mal llamado "cine quinqui", que es tan real como Callejeros,  que no es real, vaya, y haces chascarrillos sobre la sensibilidad de algunos con respecto a unos chorizos, no puedo evitar escribir esto.  Recuerda, es por el tono que usaste en el vídeo y el que usas en el artículo, no por la movida y el robo.

¿Has visto Sweet Sixteen, de Ken Loach? El protagonista es un chav.  Yo no sabía lo que era un chav cuando vi la película, pero no me costó mucho emparentarlo con nuestros bacalas, aunque con cierta cautela.  Liam, el protagonista, es un camellete.  Y la película narra su ascenso y bajada de golpe en el mundo de las drogas y el choriceo.  Y es tremenda.  Una de mis películas favoritas de Ken Loach.  Sorprende que en toda ella no exista un equivalente a tu "personas llevadas por la necesidad".  Es todo mucho más sincero.  Sin cinismo.  


Tal vez también has visto esa otra película de Loach, Riff-Raff.  Significa gentuza.  Chusma.  Mala gente, oye.

Mucho después, leí Chavs, de Owen Jones.  Tú también.  Y sentí que yo también había tenido esos prejuicios, pero que el tema lo tenía siempre presente desde que vi la película de Ken Loach.  Siempre.  Y no lo decía en público.  Nunca, porque aún hoy, cuando lo hablo abiertamente, encuentro mucha incomprensión al respecto.

Hay un chaval en mi barrio, pongamos que se llama Pepe.  Tiene unos 20 años.  vive con sus abuelos y sus tíos.  Tiene madre, pero ella no quiso saber nada de él.  Es normal, pasó una temporada en la trena por intentar vender a un hijo.  Ella misma fue dada por muerta al nacer, y como tenía labio leporino, cosieron la boca de cualquier manera para enterrarla.  Resulta que estaba viva, y se le quedó un rostro terrible, una boca que es una mueca permanente.  En la actualidad, nadie sabe donde está.  

Pepe lleva teniendo problemas con la policía desde muy pequeño.  Y con los vecinos, incluso.  Sus abuelos no saben leer ni escribir, sus tíos son trabajadores en el paro, un paro que dura años, y que se termina esporádicamente algunos veranos.  No tienen casi nada.  El chaval empezó plantando marihuana, choriceando lo que pillaba, metiéndose en líos casi a diario.  Es un malote, por así decir.  Pero es tan bobo que por las tardes sacaba las plantas de maría a la plaza para que les diera el sol.

No justifico lo que hace.  Está mal.  Lo que digo es que no puede llevar una vida normal.  No puede vestirse como un chaval de su edad.  Ni puede tan siquiera relacionarse con chavales de su edad, porque sabe que él no es como ellos.  Por no poder, no puede ni comer como ellos.

He visto a Pepe corriendo con un teléfono móvil en la mano demasiado caro para que yo me lo pueda pagar.  He visto a Pepe con unas zapatillas que yo no puedo pagar.  No se llama Pepe.  Es como Liam.  Vivo rodeado de chavales así, unos roban, y otros no, y tanto unos como otros son de la misma clase.  Baja, ese término que tanto os gusta.

¿Y sabes qué pasa con todo esto? Es que es lo que realmente te quiero contar, Pablo.

Que cuando un chaval así ve una okupa en la que otros chavales autoproclamados de clase media están dando una fiesta, con su mesa de mezclas, sus porros, sus otras drogas, sus preocupaciones que le suenan a chino, su música posmoderna y su buenismo de limosna, lo que ve es una manada de pijos occidentales. Y puede que no lo sean.  Pero entiéndelo, no es que esté bien que te roben.  Es que la actitud hacia ellos, y cuando digo "ellos" no me refiero a los de tu movida, ya existía antes de que te robaran.

Eso.