domingo, 9 de febrero de 2014

No es para tanto.

No es para tanto.  Eres un amargado.  No entiendo que hagas esto.  A mí no me parece que eso sea un problema.  Te ahogas en un vaso de agua.  Tienes que ser más positivo.

Esto lo hemos escuchado y aguantado, imagino, todos aquellos que hemos atravesado o estamos atravesando momentos complicados en la vida, que somos legión.  Los eslogans de manual de librería de aeropuerto son muy socorridos, y sirven para abofetear con ellos a todo el mundo: a quien tiene cáncer, a quien está en el paro, a quien vive debajo de un puente, a quien le ha dejado su pareja y al que haga falta.  Las frases son las mismas para todos estos casos.  Y se pueden traducir como: no me des el coñazo que no es para tanto, que me vas a amargar a mí.

Cuando estás hecho polvo, y quieres contarle a alguien lo que te pasa, muchas veces sientes el rechazo.  Ese rechazo viene en forma de consejos que no has pedido, que son más bien reproches por no poder afrontar tu vida y sus circunstancias con normalidad.  Importa poco si las circunstancias son o no son normales, e importa menos aún que seas tú quien estés pasando por ello.  En realidad, cuando hablas de estas cosas no pretendes recibir consejos, ni quieres que te den una solución.  

El pensamiento positivo es una estafa que lo abarca prácticamente todo.  No es algo creado para ayudar a la gente a ser feliz, sea lo que sea eso.  Es algo pensado para que tragues con lo que te toca, si es culpa tuya como si no lo es.  En Estados Unidos es una epidemia que lleva décadas molestando y que al final, como todo lo que sale de alli, termina por estos lares.  El libro de
Barbara Ehrenreich "Sonríe o muere" es muy esclarecedor, si quieres conocer de donde viene y qué persigue esta epidemia.  También tenemos en nuestro país a Eparquio Delgado y su "Los libros de autoayuda ¡Vaya timo!", que espero poder leer pronto. 

El personaje principal de la última película de Martin Scorsese, "El lobo de Wall Street", Jordan Belfort, es un charlatán que existe y hoy se dedica a impartir cursos de autoayuda para ejecutivos, ilusos y gente dispuesta a creer que basta con desear mucho una cosa para obtenerla tarde o temprano. Si no consigues eso que tanto deseas, es que no te has empleado a fondo en pensar positivamente, o en desearlo mucho.  Y así puedes seguir toda la vida culpabilizándote de un despido.  La culpa es tuya, siempre, por no esforzarte, por no ser positivo, por ser un amargado.  Hasta las víctimas del cáncer son señaladas como culpables cuando la enfermedad va devorándoles.  Si hubieran afrontado la enfermedad positivamente, quizá no tendrían que morir.

Aunque no lo creas, esto está por todas partes.  La estupidez de "Crisis en chino significa oportunidad", por ejemplo.  Eso es gracioso decirlo en un pais con 6 millones de parados.  El mensaje que tantas veces se insinúa en los medios y en el Gobierno sobre lo reacios que son los españoles pobres en paro que han sido desahuciados a emprender un negocio en lugar de estar buscando comida en los contenedores de basura es pensamiento positivo. Por eso existen obscenas basuras manipuladoras como "Entre todos".  Si estás así es porque quieres estarlo, vago.  Mira Steve Jobs, que empezó en un garaje de una familia de clase media.  Vale, no tienes garaje ni casa ni dinero ni quien te lo deje ni te lo preste ni comes todos los días, pero es porque no piensas positivamente.  Además no eres de clase media.  Son ideas dañinas.  El parado ve como día a día es señalado y estigmatizado.  Es un vago.  De sus derechos ya hablaremos en otro momento, si es que hablamos algún día.

Lo empapa y lo ensucia todo.  He visto muchas veces el rechazo que genero cuando cuento mis problemas.  La gente huye como de la peste negra, como si pudieras contagiar tu negatividad.  En el fondo, son también víctimas, por muy orgullosas que quieran ser, de la trampa del pensamiento positivo.  No rechazan tu presunta negatividad.  Pretenden rechazar la posibilidad de verse como te ves tú.  Ojos que no ven, ya sabes.  

Así, no es nada extraño que algunos, en política, caigan en esta trampa, que lo mismo sirve para un roto que para un descosido.  Quiero pensar que han caído sin darse cuenta.  La política se está llenando de estos mensajes, que ni pinchan ni cortan, que son todo ilusión, que son blanditos y que hacen creer que las cosas se solucionan sonriendo de oreja a oreja:

  Y también están los que venden un colocón de optimismo.  A tope con las drogas:



Y los listos del emprendimiento, al más puro estilo Jordan Belfort.  Y a la burbuja de la autoayuda empresarial y la del emprendimiento, le sigue el espejismo del éxito:

Nadie, eso sí, parece pararse a pensar que a este ritmo, pocos parados podrán capitalizar absolutamente nada en breve.  Pero será culpa suya igualmente.

Lo que digo, básicamente, es que el pensamiento supuestamente positivo inhibe las ganas de luchar de verdad.  Y quienes lo esgrimen son, ante todo, personas con una falta de empatía preocupante.