martes, 15 de julio de 2014

Aclaraciones.

Los comentarios en el blog serán moderados hasta nuevo aviso.

Voy a aclarar alguna cosilla, y después no volveré a interactuar con psicópatas. Ellos saben quienes son.

1- Mi blog no es una puñetera democracia: mi blog es la dictadura de el Yayo, y es el Yayo quien decide si puedes comentar aquí, si tu comentario va a ser publicado o borrado, o lo que sea. Aquí no hay más libertad de expresión que la que me da la gana.

2- No estoy obligado a darte la razón. 

3- Si vas a acusarme de algo, será mejor que aportes pruebas. Luego veré si me sale de las narices publicar las acusaciones.

4- Yo no tengo que contar lo que tú quieres que cuente. No tengo que justificar lo que escribo. No te debo nada.

Es una pena que hoy borrara algunos comentarios. En uno de ellos, el troll habitual admitía tácitamente que es un acosador, lo cual no sé si me reconforta, pero imagino que es un gran paso hacia el psiquiatra más cercano.

Durante este tiempo, he rescatado algunos recuerdos de lo que suelo ver o he visto a lo largo de mi vida en un barrio marginal o en anteriores puestos de trabajo. Los he escrito lo mejor que he podido, algunos están mejor que otros. En parte, lo hago debido a que necesito contar cosas, y entiendo que las historias que se han desarrollado al otro lado de la frontera azul, no tienen cabida en ningún sitio, nosotros no existimos, y en parte debido a que los relatos de ficción que escribo suelen ser más largos y la gente no se para a leer tanto en un blog. No considero apropiados estos textos para este oscuro rincón.

Escribir es lo único que sé hacer más o menos regular. Lo seguiré haciendo. Pero hoy me he saturado bastante.